Empresarios proyectan millonarias pérdidas frutícolas

Ejecutivos nucleados en la CAFIanticiparon serios problemas para el sector teniendo en cuenta la crisis que sufre Europa por el bloqueo de Putin y los conflictos económicos que arrastra Rusia.



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Grégori, Loyarte y Ardenghi, preocupados por el futuro comercial de la actividad.

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Gregori: “Dejar los egoísmos de lado para comenzar a trabajar todos los empresarios con un objetivo común”.

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Loyarte: “El problema con Rusia no sólo es la devaluación, también está la crisis económica”.

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Ardenghi: “Las variables que pueden modificar este escenario están fuera de nuestro alcance”.

temporada bajo presión

La ruptura del equilibrio del mercado frutícola terminó en el peor de los escenarios.

A principios de agosto, cuando Vladimir Putin cerró la frontera a las exportaciones de la Unión Europea (UE) –como represalia a las sanciones que le habían sido impuestas–, la expectativa era que el desabastecimiento de peras y manzanas que iba a sufrir el mercado ruso, del orden de los 1,2 millones de toneladas, terminaría siendo compensado con la fruta del hemisferio sur.

Desde la cartera de Agricultura de la Nación también dejaron trascender este optimismo. “Estamos ante una de las mayores oportunidades”, confiaban allegados al ministro de Agricultura de la Nación, Carlos Casamiquela, luego de evaluar las consecuencias de la guerra comercial que daba inicio entre Rusia y Occidente. En esa misma línea se enroló la titular de la cartera de Industria, Débora Giorgi, visitando Moscú con una numerosa comitiva oficial y dando anuncios que nunca terminaron de concretarse.

En definitiva, ya sea por ignorancia o por intentar elevar la moral de los productores frutícolas, los resultados que se esgrimían desde los despachos oficiales no se cumplieron y hoy el escenario que se le presenta a la industria frutícola, de cara a una nueva cosecha, es realmente preocupante. Dos de los principales destinos hacia donde se orienta la exportación de peras y manzanas del Valle, la Unión Europea y Rusia, están con serias dificultades para absorber la oferta del hemisferio sur. Entre ambos, este año concentraron el 60% del total de la oferta exportable de la Argentina. En volumen, este indicador equivale a unas 260.000 toneladas de frutas. En valor estamos infiriendo que se ponen en juego algo más de 250 millones de dólares para la próxima temporada.

Los argumentos se dan en los sobrestocks que ya registra Europa al no haber podido reorientar su fruta que tenía como destino final, antes de agosto, el mercado ruso. Y por otro lado está la crisis económica que atraviesa hoy el gobierno de Vladimir Putin por el desplome del crudo en el mercado internacional y devaluaciones del rublo que son incompatibles con los precios que debe consolidar la fruta argentina en ese destino.

Desde principios de agosto a la fecha, momento en que se inició el bloqueo a la UE, cerca de 10 millones de kilos de peras y, en menor medida, manzanas partieron desde el Valle hacia el mercado del gigante euroasiático con resultados negativos. Millones de dólares se perdieron frente a lo que iba a ser un destino receptivo y con posibilidades de altos retornos para la actividad.

La cuenta es sencilla. Una caja de pera en promedio se vendió en abril en 900 rublos. Tomando la paridad de ese momento de 34 rublos por dólar, el bulto terminó consolidándose en torno de los 26 dólares. Hoy, con los efectos de la inflación en Rusia más un sobreprecio ante la falta de oferta que lleven los valores para arriba en un 25%, esa caja de pera se puede vender –en forma limitada ante los problemas de demanda– en algo más de 1.100 rublos. Con la paridad actual de 55 rublos por dólar, la caja termina pagándose a 20 dólares promedio.

Es decir, se perdieron alrededor de seis dólares por caja en sólo seis meses. Si esto se lo multiplica por los cerca de siete millones de cajas que este año se comercializaron en este mercado, los resultados finales generan escalofríos.

Como ocurrió en muchas oportunidades en el país, pasamos de la épica del relato en el cual se resalta los beneficios del modelo nacional y popular, a los cachetazos que nos da una realidad que pareciera insensible a la retórica política. Pero eso no es todo. Mientras que el sistema frutícola se destruye a pedazos, ministros tienen como política de Estado para el Valle de Río Negro y Neuquén la puesta en marcha de “Ferias de Horticultores” y motocicletas para distribuir la oferta local en distintas ciudades de la región. Claramente, estamos frente a un problema de prioridades.

Las voces de preocupación no tardaron en manifestarse. “Río Negro Rural” convocó a un grupo de empresarios para exponer la situación por la que atraviesan sus empresas y los escenarios que proyectan para el próximo año sobre la actividad en general. Roberto Gregori (CEO de Expofrut), Rodolfo Ardenghi (titular de Via Frutta) y Marcelo Loyarte (Gerente de CAFI) mostraron la problemática por la que debe transitar la actividad y la falta de certidumbre que existe para la próxima temporada.

–¿Terminamos mal?

–Roberto Gregori: Sí, mal. Tanto nuestros competidores como los países hacia donde se orienta nuestra oferta exportable devaluaron sus monedas en términos reales y eso nos afectó sensiblemente. En Brasil ya se habla para el próximo año de un dólar a tres reales. El rublo se disparó 50% en sólo seis meses y el euro perdió 10% en términos interanuales. Hacia estos destinos nosotros llevamos la mayor parte de la fruta. Por eso estamos en problemas.

–Marcelo Loyarte: el problema de Rusia no sólo es la pérdida de competitividad que estamos sufriendo por la devaluación del rublo, sino los problemas económicos que están apareciendo en ese mercado. La demanda se retrajo en forma importante y esto también complica.

–¿Y los anuncios de Carlos Casamiquela y otros ministros nacionales augurando la oportunidad que significaba la guerra comercial entre Rusia y Europa?

–R.G.: El cierre de la frontera rusa a productos de Occidente a nosotros también nos había generado expectativas. Pero tenemos que tener en claro que cuando se rompe el equilibrio en el mercado de productos frescos, algunos destinos mejoran pero otros empeoran. Yo creo que lo del ministro Casamiquela en su momento fue una realidad. De hecho, se cargó algo de fruta pero las condiciones cambiaron drásticamente en sólo semanas y hoy, a las claras, Rusia dejó de ser un mercado para nuestras frutas.

–La estadística oficial muestra una caída de las importaciones de pomáceas rusas a partir de agosto. ¿Eso no favorece la colocación de fruta del hemisferio sur?

–M.L.: El impacto de la crisis económica rusa y la suba de precios de la fruta importada terminaron por quebrar el mercado, que no convalidó las cotizaciones de nuestras peras y manzanas.

–Rodolfo Ardenghi: La situación es realmente preocupante. Si uno analiza la temporada 2014, el ingreso que tuvo la actividad fue menor en 10 centavos de dólar por kilo respecto del logrado en 2013. ¿Cuál fue la razón? Prácticamente un problema de mercado sobreabastecido, con exceso de fruta. Ahora lo que estamos proyectando, y ahí sí yo hablo de incertidumbre, es que el próximo año va a ver un faltante de 16 centavos de dólar –adicionales a los 10 de este pasado– en el sistema frutícola regional. Y este valor va a estar compuesto por el exceso de fruta, a lo que hay que sumarle el efecto de la devaluación en los terceros países mencionados.

–Hablamos de exportaciones por unas 550.000 toneladas para este año…

–R. A.: Correcto. Entonces debemos proyectar ingresos menores por 88 millones de dólares para el 2015 respecto de la pasada temporada. Es así de sencillo.

–Con Europa saturada de fruta y Rusia en crisis económica, ¿qué alternativas evalúan?

–R. G.: Es difícil proyectar en este contexto. Lo que hoy está claro es que Rusia no sólo no podrá absorber la fruta del Valle que en principio iba destinada a Europa, sino que tampoco importará los volúmenes que tradicionalmente negociaba. Este año vamos a tener más fruta y se proyectan menos exportaciones a ultramar.

–R.A.: Son muchos los escenarios. Un mercado no se abre de un día para otro. Podemos colocar algo de fruta en India… pero nunca un barco, sólo pequeños volúmenes. Intentaremos desviar algo más a Brasil y mercado interno, pero éstos son mercados que se saturan fácilmente. Los escenarios alternativos que existen amortiguarán algo del problema, pero no son una solución al mismo.

–R. G.: Todo esto nos obliga a reestructurar nuestra estrategia comercial.

–¿Trabajar con la promoción del mercado interno?

–M.L.: Estamos retomando el tema nuevamente para ver si lo podemos aplicar para la próxima temporada. Ésa puede ser una alternativa que ayudaría a descomprimir, en parte, el problema.

–R.G.: El problema es que los mercados se saturan rápidamente. Es un gran desafío el que tenemos por delante, más aún si tenemos en cuenta que mercados de importancia como Europa y Rusia no podrán comprar lo que teníamos proyectado para esta temporada.

–¿No veo que expresen una solución al tema?

–R. A.: Para nosotros también es difícil. Concretamente las variables que puedan llegar a modificar este escenario están absolutamente fuera de nuestro manejo. Nos exceden. Sobre las variables macro del país que afectan el desarrollo de la actividad, nada podemos hacer. Y las internacionales, menos aún.

–R. G.: El contexto macroeconómico local nos condiciona. No tenemos acceso al crédito para tecnología, algo clave para ganar competitividad. Hace años que no se invierte en la región. Necesitamos medidas de corto y mediano plazos para poder revertir esta situación.

–¿Pareciera que siempre la fruticultura está corriendo detrás de los acontecimientos?

–R. G.: Los caminos para llevar el negocio adelante son cada vez más difíciles. Y vuelvo al concepto que no tenemos el manejo de las variables clave que sustentan a la actividad. Las políticas de Estado están afectando hoy a todas las economías regionales. Evidentemente, pese al esfuerzo que hacemos en cada temporada, seguimos retrocediendo.

–¿No hay alguna autocrítica que deberían hacerse?

–R. A.: Cuando se planifica una política de Estado que perjudica a las economías regionales, nuestras posibilidades como empresarios se centran en ser más eficientes y poner en evidencia la problemática a los funcionarios correspondientes para que desde el gobierno alguien termine entendiendo lo complejo de este contexto y actúe en correspondencia.

–M. L.: La Cámara permanentemente está mostrando esta problemática a los funcionarios. Hicimos innumerables gestiones en todos estos años y nos hemos movilizado en todos los ámbitos para mostrar la crisis que atraviesa el sector.

–Nadie pone en duda el trabajo, pero sí los resultados. Por todo el esfuerzo que mencionan, en principio se podría intuir que hay problemas de comunicación con sus interlocutores. También se observa una actividad dividida: productores por un lado, empresarios por el otro, gobierno local, gremios… eso es la autocrítica que también es necesario escuchar.

–M.L.: Sí, ésos son temas pendientes. Quizás también la autocrítica que nos debamos hacer es no haber sido más contundentes en manifestar nuestra crisis. No sólo la Cámara sino todos los sectores deberían haber sido más duros a la hora de transmitir lo que significa una fruticultura paralizada.

–R. G.: Dentro de los empresarios hay muchos que no están viendo la crisis y ven su propio negocio. Creen que por tener un nicho del mercado interno o Brasil, que medianamente colmaron sus expectativas, se pueden salvar. No se dan cuenta de que las expectativas para este año que se inicia van a cambiar radicalmente. Se les acabó la tranquilidad, porque se rompe el equilibrio. Tenemos que dejar los egoísmos de lado para comenzar a trabajar todos los empresarios con un objetivo común: el fortalecimiento de la actividad en su conjunto.

javier lojo

jlojo@rionegro.com.ar


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