“En Argentina no se han distribuido bien los costos de la pandemia”

Entrevista con Rodrigo Álvarez, economista





El final de un año único e irrepetible se acerca, y llega el momento de los balances. En diálogo con PULSO, el economista Rodrigo Álvarez señaló los errores no forzados que llevaron al gobierno a incrementar el ambiente de incertidumbre en medio de la pandemia.

PREGUNTA: ¿Cuál es su balance de la gestión económica en 2020?
RESPUESTA: El planteo del gobierno desde el inicio de la pandemia, no tuvo en cuenta la escasa capacidad de respuesta de la economía argentina, luego de dos años de caída y recesion. Los costos de una estrategia extrema, van a significar un lastre que cae sobre la espalda de una sociedad que ya viene muy golpeada. La extensión de la cuarentena significó la necesidad de inyección de recursos de parte del Estado, que Argentina no tenía. No hay capacidad de endeudamiento ni stock, con lo cual hubo que recurrir a la emisión. Eso habrió otros frentes, como el desbalance monetario y cambiario que se manifestó en septiembre.

P: ¿Cree que está claro el rumbo que eligió el gobierno?
R: El problema son las señales que se han ido entregando. Vicentín fue la primera, que significó un divorcio con las expectativas de los empresarios y de la sociedad. Quedó claro que en Argentina existe propiedad privada y que cualquier cosa que huela a expropiación genera un impacto. Luego se generaron buenas expectativas con una re estructuración de la deuda a mi juicio exitosa, y el gobierno abortó ese ambiente redoblando la apuesta con un cepo más estricto, sin haber ordenado previamente la política monetaria. Eso generó una olla presión, con salto cambiario y la imposibilidad de que Argentina piense en una reducción paulatina de la inflación. Recien en octubre se empoderó al Ministro Martín Guzman para hacer todo lo contrario a lo que se había dicho que se iba a hacer. Hubo demasiados errores no forzados.

Quedó claro que en Argentina existe propiedad privada y que cualquier cosa que huela a expropiación genera un impacto.

P: El día después en Vicentín ¿no deja en claro que también existe corrupción en el sector privado?
R: Siempre existió corrupción en el sector privado. Pero eso es algo que debe dirimir la justicia, no el Estado mediante una expropiación. Por algo el gobierno tuvo que dar marcha atrás.

P: ¿En qué se manifiesta ese divorcio con las expectativas de la sociedad?
R: El punto es la inteligencia que se tiene al momento de repartir los costos del ajuste. Habloamos del plano simbólico o comunicacional. En ese plano lo que uno observa es que el sector público no dió señales de que estaba dispuesto a asumir una parte de esos costos. El sector privado tuvo una caída del 20% en la actividad y el salario real cayó. Como contrapartida, los distintos estamentos del Estado no hicieron un recorte significativo.

P: El Estado asumió buena parte del costo salarial de las empresas durante la pandemia…
R: Es que el Estado no asumió ese costo, porque no contaba con los recursos. Ese costo se afrontó con mayor emisión monetaria. Ninguno de los poderes del Estado hizo una reducción simbólica de salarios. No hablamos de algo que cambia la ecuación macroeconómica, sino de una señal que de muestras de que verdaderamente los costos del ajuste por la pandemia, están bien distribuidos.

P: ¿Hubiera sido muy diferente el resultado económico con una estrategia sanitaria distinta?
R: Es difícil responder un contra fáctico. Lo que si sabemos es que en Argentina hay cuatro millones de desocupados, y que al mismo tiempo observamos un vecino como Brasil, y la dinámica es otra, se está reactivando la economía y se están generando puestos de trabajo. Yo creo que había margen para que el daño económico sea menor al que fue. O quizá, menos permanente. Da la impresión de que el gobierno todavía no logra transmitirle a la sociedad como se sale de este ciclo de ajuste.

P: ¿Qué opina del aporte solidario de las grandes fortunas?
R: Es una señal que va en la misma dirección que el caso Vicentín. Con el agregado de que en este caso tiene un impacto concreto, en una economía sin crédito, sin financiamiento internacional, y donde la inversión se financia con capital propio. Le estás pegando a los que pueden hacer que la torta crezca.

P: ¿Por qué no hay un impacto similar con el impuesto de sellos que coloca la Ciudad de Buenos Aires a las compras con tarjeta?
R: También es una mala política, sin dudas. Porque estás castigando con impuestos a la clase media, que ya no financia con tarjeta de crédito los bienes durables o las vacaciones, sino que paga con tarjeta las compras en el supermercado.

P: El dólar no luce atrasados en términos históricos ¿a qué se debe la presión devaluatoria?
R: Hay un factor expectativas y un factor real. El factor expectativas tiene que ver con que hace un año y medio el dólar costaba $20, y hoy pareciera que hoy en $80 es una locura. Pero en términos reales, resulta el que te exporta cobra $80 menos retenciones, y siente que el precio verdadero es el de la calle o el contado con liqui. De lado del importador, hay en cambio una ventaja por el monopolio de compra de dólar barato. Es claro que hay un problema de incentivos. Y el gobierno tampoco está respondiendo como se va a hacer para acumular dólares.

P: ¿Es decir que hay que ceder a la presión devaluatoria?
R: No. La brecha se arregla ordenando la política económica. Claramente el desorden no se soluciona de un día para el otro, y salir de un esquema de restricciones requiere un proceso que lleva tiempo.

PERFIL

Rodrigo Álvarez es Licenciado en Economía (UCA).

Es socio fundador y CEO de la consultora económica Analytica. Con probada experiencia en el análisis político, económico, sectorial y financiero, ha asesorado diversos proyectos combinando sus recursos técnicos y su intuición empresaria.

Desde 2017, ha focalizado su consultoría en Neuquén y Vaca Muerta.


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