Plantas autóctonas: Zampa, una especie prolífera

En esta oportunidad, es el turno de presentar la Atriplex lampa, mejor conocida como “Zampa” o “Yerba del Diablo”. De las plantas de la región, es una de la que más fácil se extiende y que más territorio cubre. Analizamos sus características típicas.





Esta semana, la planta autóctona que analizaremos será la Atriplex lampa, cuyo nombre vulgar es “zampa”, “sampa”, “yerba del diablo” o “yuyo yerba”. Los tehuelches la llamaban “selkal”, los araucanos patagónicos la llamaban “chilpe” y los araucanos pampeanos, como los ranqueles, “sherpe mamüll”. Se extienden desde la provincia de Tucumán hasta la provincia de Santa Cruz y en la Cordillera de los Andes se detecta hasta los 2500 metros sobre el nivel del mar; y también se la encuentra en la costa atlántica, en la provincia de Chubut.


Esta maravilla natural, que mide entre 0,5 y 2,5 metros, tiene la capacidad de germinar y establecerse aún bajo condiciones de déficit hídrico, por eso se asocia a la colonización de la “zampa” en ambientes áridos. Es la especie del Monte que presenta una máxima germinación con muy bajas cantidades de agua en el suelo. La zampa produce una enorme cantidad de frutos que contienen semillas con alto poder germinativo, por lo que es una especie de fácil reproducción en vivero. Los frutos requieren un tratamiento muy sencillo que consiste en lavados para eliminar la sal.

La ingeniera agrónoma y profesora de la cátedra de Botánica de la Facultad de Agronomía de la UNC, Adriana Bünzli, explica que se trata “de un arbusto de 0,50 a 2,50 m de alto, que presenta pies (o plantas) femeninos y masculinos, es decir se trata de una especie dioica. Florece al final de la primavera y los frutos caedizos permanecen en las plantas hasta enero. Como todas las especies del Monte es xerófita, está adaptada a vivir en ambientes secos”.

En las raíces de la zampa se ha comprobado la existencia de micorrizas (asociación simbiótica mutualista entre hongos y raíces las raíces). Esta planta posee, bajo condiciones naturales de campo, dos mecanismos de reproducción: asexual y sexual. La asexual se produce por tallos radicantes (tallos que al estar en contacto con el suelo emiten raíces), y con el tiempo los nuevos tallos enraizados se independizan de la planta madre. Este tipo de repoblación provoca la instalación de pequeños grupos de plantas todas de igual sexo. La reproducción sexual es por semillas, producido solo en los mantillos de plantas femeninas erradicadas.

“Como especie nativa presenta una excelente utilización del recurso hídrico. Es muy resistente a sequías, protege el suelo sombreándolo y contribuye a la economía de agua por disminución de la evaporación del suelo. Por otra parte, contribuye a la instalación del estrato herbáceo; por lo tanto, se trata de una especie conservadora del suelo y pionera en la sucesión vegetal”, explica.

Esta planta está en fruto. Primero ocurre la floración y luego la frutctificación


La cobertura de la zampa incrementa considerablemente la permeabilidad del suelo y el drenaje en la superficie, permitiendo la reconstitución del tapiz herbáceo. Están particularmente indicadas para la fijación de suelos y terrenos erosionables con pendiente. “Es ideal para la fijación de médanos vivos”, acota la experta. En general esta especie es muy recomendable para utilizar en proyectos de recuperación de áreas del Monte.

La Atriplex pueden cultivarse en suelos pobres, calcáreos, yesosos, arenosos y pedregosos; pero prefiere los suelos profundos y sitios con lluvias de 150 milímetros anuales como mínimo.

Las hojas tiernas de la zampa son aptas para el consumo humano porque corresponde a la misma familia botánica que la quinoa, acelga, espinaca y/o remolacha. “Sus hojas miden entre 10 y 30 mm; son subsésiles (con pecíolos cortos) o pecioladas. La lámina foliar es oblonga, con forma de pluma, plegadas sobre el nervio central y con el eje arqueado. Su follaje es perenne y de color amarillento o ceniciento, lo que la convierte en una especie con gran potencial en xerojardinería que, al combinarla con especies de follaje verde, se pueden lograr hermosas composiciones. Su color gris característico es debido a la presencia de una gran cantidad de pelos epidérmicos que acumulan sales provenientes del suelo”, explica la profesional.

Los frutos de la zampa, de un tamaño muy pequeño.


Los frutos son acompañados de hojas denominadas brácteas, que generalmente son amarillentas y ocasionalmente de color rosado, rojo o violáceo. La zampa florece al final de la primavera y presenta plantas con flores femeninas y plantas con flores masculinas muy poco vistosas. Las flores femeninas están acompañadas de brácteas ; y las masculinas están reunidas en inflorescencias, por este motivo en la época de fructificación observamos algunas plantas que tienen frutos y otras no. “Se trata de una especie sumamente plástica que suele formar comunidades casi puras denominadas zampales”, comentó Bünzli.


Características notables



Es una planta forrajera, o sea, es comestible con un alto valor nutritivo; y está disponible para ser consumida por los animales. La zampa es una fuente interesante durante el invierno, más que otras especies, cuando disminuye los pastos y muestra una alta estabilidad frente a la presión de pastoreo. Por otra parte, la buena digestibilidad y alto contenido proteico presenta la desventaja de que es salada y su consumo provoca más sed a los animales.


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