En el barrio Zatti, planchan para ganarle a la falta de horizontes
Marcelo Ochoa
VIEDMA (AV)- Trabajo y vivienda. Esas son las dos principales necesidades de los vecinos del barrio “Artémides Zatti” más conocido como IPPV, el primero construido por el Instituto Provincial de Promocion de la Vivienda en esta capital hace más de 40 años y donde se levanta la sede del organismo rionegrino. Esta es una barriada densamente poblada con una importante cantidad de mujeres solas a cargo de familia, jóvenes que por distintas razones no completaron el secundario y a los que se les hace cada día más difícil una ubicación laboral. Nuclearlos en torno a una capacitación de oficio o de la práctica deportiva es uno de los intentos para que las reuniones de ocio regadas de alcohol -en el mejor de los casos- dejen de ser una opción. Con ese objetivo se trabaja desde distintos sectores. Mientras se piensa en la juventud no se descuida a las madres, muchas de ellas al frente de un hogar con varios hijos. Están solas con una enorme responsabilidad y la necesidad de trabajar. La mayoría se dedica a la ayuda doméstica. La distancia al centro o a otros barrios las obliga a dejar el hogar gran parte del día complicando la atención de los más chiquitos y a veces hasta de los nietos que ya empezaron a llegar. Una alternativa fue acercar el trabajo a la casa y con ese objetivo la Junta Vecinal del barrio Zatti -en Liniers 143- abrió las puertas para permitir que mujeres del barrio planchen para afuera. La gran aspiración es convertir este pequeño taller en un lugar de lavado y planchado. Por ahora cuatro mujeres -María Huergian, Elba Hueche, Liliana Domínguez y Sandra Gómez- subieron el primer peldaño junto con el presidente de la Junta Vecinal, Marcelino Jerez. A 20 pesos el canasto grande planchan la ropa de quienes lentamente se informan boca a boca o con la folletería casera que cada una de ellas distribuye por barrios y comercios céntricos. Todo es esfuerzo pero también ingenio y voluntad, una mezcla a la que se apuesta con la aspiración que abra una puerta a la oportunidad. “El trabajo es todo” aseguró una de las integrantes del grupo con una jubilación como empleada estatal que “no alcanza y hay que buscar otras alternativas. Esta de planchar para afuera puede ser una de ellas.” Consideró que muchas familias necesitan que alguien les planche la ropa y hasta les puede resultar más cómodo llevarla a un lugar y luego retirarla en el mismo horario de su trabajo. Por su parte Jerez puntualizó que las puertas de la Junta están abiertas para los vecinos con inquietudes de ofrecer alguna capacitación u orientación, sobre todo, para los jóvenes que se suman cada día más y “lamentablemente con escasa contención”.