En el Congreso, los aliados le asestan otro revés a Rousseff

La presidenta de Brasil se quedó sin su aliado del Movimiento Democrático Brasileño y de esa manera perdió el control en Diputados, donde se tramita su proceso de destitución.

Redacción

Por Redacción

AP

BRASILIA (DPA).- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, sufrió ayer un nuevo revés a manos del principal socio del Gobierno, el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que sustituyó al líder del partido en la Cámara de Diputados, que era aliado del Ejecutivo. Según informaron medios locales, Leonardo Picciani fue sustituido por Leonardo Quintao por legisladores del PMDB que defienden la destitución de la mandataria. La iniciativa de sustituir a Picciani contó con el aval del jefe de Diputados, Eduardo Cunha, responsable por la apertura del proceso tendiente a impugnar el mandato de Rousseff. La consecuencia directa del cambio del líder partidario es que Rousseff perdió el control sobre la mayor bancada del mayor partido aliado del gobierno en la cámara baja, donde tramita el proceso de destitución. Los líderes partidarios en el Congreso brasileño poseen atribuciones de peso, puesto que son interlocutores entre el gobierno y sus respectivas bancadas, a las que orientan sobre qué y cómo votar, entre otras prerrogativas. El revés ocurrió menos de 24 horas después de que en una agitada sesión los diputados eligieran a un grupo de legisladores favorables a la destitución de Rousseff para integrar la comisión especial que analizará si el proceso en contra de la presidenta debe o no proseguir. Dicho grupo tendrá mayoría en esa comisión. Los trabajos de ese foro, en tanto, quedaron suspendidos hasta el miércoles 16 tras una resolución de carácter preliminar adoptada en la madrugada por el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Luiz Edson Fachin. Ese día, la máxima corte analizará un recurso presentado por el Partido Comunista do Brasil (PCB), aliado del Gobierno, que cuestionó la forma como se postularon y votaron los integrantes de la comisión especial. La pausa en el proceso no significa una buena noticia para Rousseff. Si bien el Gobierno puede llegar a poder anular la elección de los miembros de la comisión especial, y eventualmente lograr una mayoría favorable a sus intereses, la “pérdida” de tiempo puede ser fatal. Porque en caso de que se alarguen los tiempos del proceso, los movimientos sociales que defienden su salida ganarán tiempo para convocar multitudes a las calles, algo que puede influenciar las decisiones relativas al proceso de destitución. La primera movilización en ese sentido está convocada para el domingo. Aprovechando la resolución de Fachin, la oposición avisó que no permitirá que se vote nada en el Congreso hasta que ese asunto quede resuelto. Otro dolor de cabeza para el gobierno, que necesita que el Congreso vote algunas medidas económicas que evitarían un deterioro aún más acelerado de la situación del país.

El Partido del Movimiento Democrático Brasileño designó a Leonardo Quintao como nuevo líder en el Congreso.


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