En el Registro Civil los empleados pagan hasta los focos 01-11-03

Por Redacción

CATRIEL (ACA).- Vecinos de Catriel tienen razones para quejarse del funcionamiento del Registro Civil. Dicen que los trámites se hacen a mano, mientras tienen una computadora que no usan nunca. Por otra parte, reclaman documentos de 16 años que están muy demorados, dado los jóvenes los necesitan para inscribirse en al universidad. Hace más de un año que hicieron el trámite.

«Eso es un tugurio. Por poco no tienen ni luz. yo sé que las culpas no son de la gente que trabaja ahí, pero mientras tanto los que sufrimos las consecuencias somos los que tenemos que hacer un trámite o -como en mi caso- esperar hasta que a los funcionarios se les pase la fiaca y hagan los documentos de nuestros hijos» expresó una vecina indignada.

El edificio muestra a simple vista la necesidad de refacciones. Al entrar, tal cual lo mencionan los testimonios, se aprecia una computadora que descansa plácidamente, mientras el personal realiza los trámites manualmente.

El agua está cortada, pues el flotante se rompió y hace mucho tiempo que nadie viene a hacer mantenimiento al edificio, una vecina les convida agua para las necesidades del lugar.

La oficina no cuenta con teléfono ni siquiera para hacer alguna consulta de urgencia a Viedma, de donde dependen.

María Dulia González, empleada del Registro, consultada por «Río Negro» reconoció que los dichos de los vecinos son ciertos. Con algunos rodeos, aceptó que nadie se hace cargo de las necesidades del lugar. «La última vez que tuvimos cartucho en la impresora fue en Octubre del año pasado, cuando vinieron a hacer la campaña de documentación. Precisamente allí se acabó la tinta y no la repusieron más. Yo mandé los cartuchos pero no tuve respuestas. Los hice recargar de mi bolsillo dos veces», contó.

Tampoco las lámparas que iluminan la oficina son provistas por la Dirección General del Registro Civil. «Las lámparas y los elementos de limpieza los traemos nosotros. A veces, de vez en cuando, nos mandan alguna botellita de lavandina, pero es cada tanto. Los foquitos los compramos de nuestro bolsillo. La otra vez se nos rompió la llave térmica de la luz. La compramos nosotros y la colocó un vecino de gauchada», contó la empleada del Registro.

Para elevar inquietudes o trámites a Viedma se manejan con la bolsa que va dos veces por semana y ante la necesidad de los vecinos de alguna averiguación de urgencia en la capital provincial, le dan el número de teléfono para que llamen por su cuenta. Todos los formularios son llenados a mano.

Si se tiene en cuenta que algunos de esos trámites tienen hasta cinco hojas, el tiempo que se tarda en ello es excesivo. Pero desde la oficina señalan que se quedan después de hora a poner al día esos trámites.

Hay 300 documentos de 16 años tramitados en octubre del 2002 que no llegan, y no se sabe cuándo llegarán. Los reclamos en algunos casos son airados pues muchos de los jóvenes que hicieron el trámite, los necesitan para inscribirse en la universidad.

«Conseguimos la pintura donada para exterior, pero no tenemos quien nos pinte. Le pedimos a la municipalidad si nos podía ayudar con la mano de obra, pero ellos tenían todo su personal afectado a la obra pública municipal» dice Dulia González.