En Venezuela el nuevo River se pareció al viejo
El primer encuentro de la era Astrada terminó en empate en cero.
Ni blanco ni negro, gris. La era Astrada arrancó en empate. El nuevo River igualó con el Táchira de Venezuela 0 a 0 en el debut de ambos equipos por la Copa Libertadores
Fue algo más River en el comienzo, tanto que a los quince, un cabezazo de Nasutti se fue incomprensiblemente al lado del palo. Pero enseguida respondió el local, con un botinazo sorprendente de Rondón desde muy lejos que sacudió el travesaño, con Costanzo a mitad de camino. Esa acción fue el resorte para que el Táchira emparejara las acciones. Se hizo, entonces, un partido de ida y vuelta.
El encuentro se jugaba con la intensidad propia de los partidos de Copa. A una llegada local le correspondía otra de River. La más clara, una de Cavenaghi por izquierda, que definió desviado ante la salida del arquero, molesto ante la marca de un defensor -¿fue penal?-.
Con algunas subidas de Fernéndez por derecha -se juntaba con Coudet-, el manejo de González y el avance por el otro sector de Ferreyra, River volvió a dominar el encuentro cerca de la media hora de juego.
Pero el equipo de Astrada fallaba en la última puntada. Por fallas en la definición, o porque era contenido al borde la infracción. Una vez más Cavenaghi fue empujado en al área tras un gran pase de González. También quedó la duda sobre si fue penal o no. Para esa altura, fin del primer tiempo, el desgaste de ambos equipos había sido asombroso. El ritmo, inevitablemente, bajaría su intensidad.
Pero el que bajó el nivel en el comienzo fue River, situación que aprovechó el equipo local que, empujado por su público, se acercó con peligro al arco de Costanzo. Una llegada de Rondón por derecha finalizó con el delantero algo cerrado, y su centro atrás no pudo ser conectado por nadie.
Táchira volvió a acercarse a los 14, cuando un tiro libre de Vielma desde 30 metros pasó rozando el palo derecho de Costanzo. Era el momento más bajo de River en el partido, cuando González, Cavenaghi y Montenegro lucían desconectados entre sí. Y River, sin ellos, se sabe que está perdido.
El Táchira, sin demostrar demasiado, empujaba a River contra Costanzo. Llenaba el área de centros, que eran rechazados por Nasutti -buen debut internacional de un defensor que amaga con quedarse por mucho tiempo-, Tuzzio y Rojas. Y si no eran ellos, era Costanzo, que de manera estupenda desvió un cabezazo de González.
Cerca de la media hora, ingresó el zapalino Zambueza y se juntó con Ludueña, tratando de revertir el dominio local. El chico de los caños y el cordobés se volcaron por la izquierda e inquietaron algo. De hecho, un centro de Ludueña fue conectado por un defensor del Táchira y por poco termina en gol. Ya quedaba poco. Y la noche de Táchira comenzaba a oler a empate.
Al menos en Venezuela, el nuevo River todavía guardó demasiados puntos de contacto con su versión anterior.
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