Encarnizados combates en la batalla de Alepo
Rebeldes sirios y las fuerzas de Al Assad chocan en la segunda ciudad más importante del país. Unas 200.000 personas se fueron del lugar. Opositores piden reunión de la ONU.
ALEPO.- Los rebeldes afirmaron ayer que repelieron los ataques del ejército sirio contra sus posiciones en Alepo en el segundo día de una ofensiva de la que la oposición, que reclama armas y una reunión de emergencia de la ONU, teme se convierta en una “masacre”. Los bombardeos desde los helicópteros y de la artillería pesada en esta ciudad de 2,5 millones de habitantes echaron a las rutas los últimos dos días a 200.000 personas, según la responsable de operaciones humanitarias de la ONU, Valerie Amos, que pidió que las organizaciones humanitarias puedan “acceder en seguridad” a Alepo (situada a 355 km al norte de Damasco). A bordo de un avión militar de Estados Unidos en viaje a Túnez, el secretario de Defensa Leon Panetta advirtió por su parte que el ataque del presidente sirio Bashar al Assad contra Alepo es un “clavo en (su) ataúd”. “Está bastante claro que Alepo es otro trágico ejemplo del tipo de violencia indiscriminada que el régimen de Asad ha cometido contra su propio pueblo”, indicó Panetta. “Y de muchas maneras, si continúan con este tipo de ataque trágico contra su pueblo en Alepo, creo que al final será un clavo en el ataúd de Assad”, agregó. Para Panetta la pregunta ya no es saber si el régimen caerá “sino cuándo”. En tanto, el mediador internacional para Siria, Kofi Annan, se declaró inquieto por las informaciones sobre la “concentración de tropas y de armas pesadas en torno a Alepo”, y pidió a los beligerantes que trabajen en una solución política del conflicto que afecta al país desde hace 16 meses. De visita en Irán, uno de los escasos aliados de Damasco, el ministro de Relaciones Exteriores sirio, Walid Muallem, aseguró que los rebeldes serían “sin duda vencidos” por el ejército sirio y acusó a “Catar, Arabia Saudita, Turquía y los países extranjeros” de apoyar a los insurgentes entregándoles armas. En Alepo, los tanques del ejército respaldados por helicópteros reanudaron ayer sus ataques contra el barrio Salahedin, bastión rebelde, pero fueron rechazados por el Ejército Sirio Libre (ESL), formado por desertores y civiles armados, según Abu Hisham al Halabi, un militante contactado por la AFP. La agencia oficial Sana aseguró por su parte que los soldados estaban “limpiando” la zona de Salahedin de los “terroristas”. Según un militante, Abu Alaa, “también hubo enfrentamientos en Bab al Nasr y Bab al Hadid”, no muy lejos de Alepo, ciudad incripta en la lista del patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco. (AFP)
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