Energía, en momentos de transición

Ante un nuevo festejo por el Día del Petróleo es momento oportuno para analizar si es posible aprovechar la ocasión para analizar el futuro energético del país. Una oportunidad para pensar un plan sustentable en lo económico, ambiental y social.




Por Doris Capurro (*)

Hoy es el Día del Petróleo. Todo comenzó en lo que por entonces era un pequeño pueblo llamado Comodoro Rivadavia, cuando el 13 de diciembre de 1907 se descubrió el primer yacimiento hidrocarburífero del país.

El hallazgo petrolero del general Enrique Mosconi y la creación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en 1922, abrieron un nuevo escenario para la Argentina y para su economía, basada hasta entonces exclusivamente en el sector agropecuario, y cuya principal fuente de energía era el carbón.

Nuestra matriz energética se transformó y empezamos a depender –hasta el día de hoy– en más de un 80 por ciento de la explotación de gas y de petróleo.

Hoy la Argentina tiene una nueva oportunidad: el desarrollo de los hidrocarburos no convencionales. Los pusimos en marcha desde YPF en el 2012, luego de que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner expropiara a Repsol, debido a la falta de actividad exploratoria que derivó en una fuerte pérdida de reservas, y a la dramática caída en la producción de petróleo y de gas por escasez de inversiones.

Con los primeros pozos de petróleo no convencional comenzó una etapa refundacional, no solo para YPF sino también para el país.

La puesta en marcha de Vaca Muerta en Loma Campana, junto con Chevron, que aportó una inversión de 2.000 millones de dólares, fue el puntapié para que otros luego también se animen, apoyándose en la curva de aprendizaje realizada por YPF con anterioridad.

Nadie discute hoy en el mundo que la Argentina está bendecida por la existencia de gas y de petróleo no convencional. Somos la cuarta reserva mundial de shale oil, el segundo país en shale gas y somos el segundo mayor productor de shale del mundo, después de los Estados Unidos. Nadie discute lo beneficioso que puede ser producir gas y petróleo para exportar ¡cuanto antes!

Poner en valor los recursos de Vaca Muerta podrían ser la llave para mejorar la balanza comercial de la Argentina. Pero, el desafío es enorme.
Hay que atraer muy rápido inversiones para hacer real ese potencial.

Porque, mientras tanto, el mundo habla hoy de la transición energética como un objetivo imperioso para limitar el cambio climático que, con el aumento de catástrofes naturales, sequías, inundaciones y huracanes, vuelve más pobres a los pobres en todo el mundo.

Se busca transformar al sector energético mundial de fósiles y llevarlo a emisión cero de carbono para la segunda mitad de este siglo, por lo que cada vez hay mayores inversiones destinadas a ese fin.

Las energías renovables, la descentralización, la tecnología y la digitalización revolucionan al sector energético mundial a pasos agigantados.

Hay quienes, como el fundador de Microsoft, Bill Gates, sostienen que la solución viene de la energía nuclear ya que es la única fuente de energía escalable libre de carbono que está disponible las 24 horas del día.

Gates sostiene que el peligro de sufrir nuevos accidentes como los de Chernóbil o Fukushima (plantas fabricadas antes de la era digital) se puede enfrentar con la innovación.

Hay otros que sostienen que, en años, y no décadas, vamos a lograr almacenar en forma masiva y accesible la energía que proviene del viento y del sol, y con eso revolucionar para siempre la energía del planeta.

Si el transporte, como ya está ocurriendo, pasa a usar energía eléctrica en vez de combustibles, va a sobrar petróleo mucho antes de lo que lo hubiéramos imaginado.

La Argentina no debiera quedar al margen de la transformación de la matriz energética mundial. Y en lo inmediato tiene que trabajar en un cúmulo de soluciones en simultáneo (inversiones, financiamiento, infraestructura, competitividad, inteligencia comercial, innovación tecnológica, baja de costos, etc.) para resolver sus propios asuntos energéticos, para usar la energía como una fuente de ingresos y para colaborar en la lucha contra el cambio climático. Una tarea titánica.

¿Será por la necesidad de esa apertura mental con la que tenemos que enfrentar los nuevos desafíos en la Argentina, que el flamante presidente de la Argentina, Alberto Fernández, nombra como ministro de Energía a Sergio Lanziani, un hombre que no proviene de los hidrocarburos sino de la energía nuclear?

En el Día del Petróleo podemos celebrar el pasado, o sea la aparición de petróleo en la Argentina hace más de cien años. O, celebrar la aparición del no convencional de Vaca Muerta.

O mejor, podemos desafiarnos ante el futuro, para que la Argentina, ahora sí en esta nueva etapa, logre poner en valor sus recursos energéticos convencionales, no convencionales y renovables, con un plan sustentable en lo económico, en lo ambiental y en lo social.

(*) La autora es socióloga. Es la presidente de LUFT Energía
y exvicepresidente de YPF
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