Argentina apuesta al futuro nuclear: Atucha I se prepara para operar dos décadas más
Mientras atraviesa un proceso de reacondicionamiento que le permitirá operar durante dos décadas más, la Central Nuclear Atucha I se complementa con el desarrollo del proyecto ASECG II, una infraestructura estratégica destinada a garantizar la gestión segura del combustible gastado y fortalecer las capacidades tecnológicas nacionales.
La extensión de vida de Atucha I y la construcción de una nueva instalación de almacenamiento en seco forman parte de una estrategia orientada a sostener la operación de las centrales nucleares argentinas y consolidar el desarrollo tecnológico e industrial del sector. Foto gentileza.
La industria nuclear argentina avanza en una etapa de transformación marcada por dos proyectos de relevancia para el futuro del sector: la extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I y el desarrollo del Proyecto de Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados para Atucha II (ASECG II). Ambas iniciativas buscan garantizar la continuidad operativa de las centrales nucleares y fortalecer la infraestructura necesaria para el funcionamiento sostenido del sistema.
En el caso de Atucha I, la central atraviesa una etapa clave de su historia. La licencia de operación emitida por la Autoridad Regulatoria Nuclear finalizó en 2024, lo que marcó el cierre de su primer ciclo de vida útil. A partir de ese hito comenzó un proceso de reacondicionamiento integral que se extenderá durante treinta meses, entre 2024 y 2027.
Una vez concluidos los trabajos previstos, la central estará en condiciones de operar durante 20 años adicionales. El proyecto representa un paso significativo para una instalación que ocupa un lugar central en la historia energética del país.
La Central Nuclear Atucha I inició su construcción en junio de 1968 y se convirtió en la primera central nuclear de potencia de América Latina al conectarse al Sistema Eléctrico Nacional en marzo de 1974. A pesar de tratarse de la primera central nuclear argentina, sus sistemas de seguridad fueron actualizados y cumplen con las exigencias locales e internacionales vigentes.
La continuidad operativa de las centrales nucleares requiere, además, contar con soluciones de largo plazo para la gestión del combustible utilizado una vez finalizado su ciclo dentro del reactor, según sostuvieron desde Nucleoeléctrica Argentina S.A. En ese contexto, se impulsa el desarrollo del proyecto ASECG II, una infraestructura concebida para ampliar la capacidad de almacenamiento en seco dentro del Complejo Nuclear Atucha.
El proyecto se apoya en una tecnología ampliamente utilizada a nivel internacional para la gestión segura del combustible gastado. El sistema contempla el acondicionamiento de los elementos combustibles en contenedores especialmente diseñados para garantizar condiciones adecuadas de aislamiento, disipación térmica y protección radiológica. De esta manera, se busca asegurar un almacenamiento seguro en el largo plazo.
La iniciativa prevé el diseño y la construcción de una instalación independiente, desarrollada bajo estándares internacionales de seguridad. Su objetivo es aportar previsibilidad a la operación de las centrales Atucha I y Atucha II, fortaleciendo la gestión integral del combustible utilizado y acompañando la continuidad de las actividades de generación nuclear.
De acuerdo con la información difundida por Nucleoeléctrica, el ASECG II demandará una inversión estimada en US$ 137 millones y su ejecución está prevista entre 2023 y 2027. Uno de los aspectos destacados del proyecto es el fuerte componente nacional involucrado en su desarrollo.

La ingeniería de la iniciativa es íntegramente argentina y cuenta con una participación mayoritaria de proveedores locales. Según lo informado, el 90% de los bienes y servicios vinculados al proyecto corresponden a empresas nacionales. Este esquema busca fortalecer la soberanía tecnológica y, al mismo tiempo, impulsar el entramado industrial asociado al sector nuclear.
Antecedentes
El desarrollo también se apoya en la experiencia acumulada por Nucleoeléctrica en proyectos similares. Entre los antecedentes figura el ASECG I implementado en Atucha I, además de otras capacidades construidas en instalaciones nucleares del país. Esa trayectoria permite integrar conocimiento técnico, experiencia en la gestión de proyectos complejos y capacidades de ejecución a gran escala.
Desde la empresa destacan que estas competencias pueden proyectarse hacia mercados internacionales, generando nuevas oportunidades para la tecnología nuclear desarrollada en Argentina.
Entre los aspectos centrales del proyecto se encuentra la posibilidad de almacenar de manera segura todo el combustible utilizado por Atucha II durante su vida operativa. Asimismo, la tecnología diseñada por Nucleoeléctrica podrá ser aplicada en otras centrales nucleares, ampliando su potencial de utilización y fortaleciendo las capacidades tecnológicas nacionales.
Otro de los puntos destacados es la incorporación de los más altos estándares internacionales en materia de seguridad nuclear. El objetivo es garantizar una gestión responsable del combustible utilizado y acompañar las necesidades futuras de operación de la central.
La extensión de vida de Atucha I y el avance del ASECG II configuran así dos iniciativas complementarias. Mientras una apunta a prolongar la operación de una de las centrales más emblemáticas del país, la otra busca asegurar la infraestructura necesaria para gestionar de manera segura el combustible utilizado y sostener el funcionamiento de las instalaciones nucleares en el largo plazo.
En conjunto, ambos proyectos reflejan una estrategia orientada a preservar capacidades técnicas, fortalecer el desarrollo industrial y garantizar la continuidad de la generación nuclear en Argentina.
La industria nuclear argentina avanza en una etapa de transformación marcada por dos proyectos de relevancia para el futuro del sector: la extensión de vida de la Central Nuclear Atucha I y el desarrollo del Proyecto de Almacenamiento en Seco de Elementos Combustibles Gastados para Atucha II (ASECG II). Ambas iniciativas buscan garantizar la continuidad operativa de las centrales nucleares y fortalecer la infraestructura necesaria para el funcionamiento sostenido del sistema.
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