La despachante de aduana de Vaca Muerta: “Es hora de jugar en primera”

Natalia Muguerza vino desde un pueblo bonaerense apenas cumplió la mayoría de edad, y fue en la Norpatagonia donde encontró "sin querer" su vocación: el comercio internacional. Se considera neuquina por adopción, y hoy su meta es impulsar el crecimiento de toda la región.

Por Lautaro Acuña Heier

Natalia Muguerza llegó siendo muy joven al Alto Valle desde un pueblo de Buenos Aires, y fue en este lugar donde encontró «sin querer» su profesión de vida, que es el comercio internacional. Hoy es neuquina por elección, y su meta es ayudar a crecer no solo a la provincia, sino a todo el norte patagónico: «el mundo nos está mirando, y llegó el momento de mostrarnos en la cancha», asegura.

A sus 18 años salió de su lugar natal, Indio Rico, con destino a Cipolletti para formarse como emprendedora, pero por «necesidades de la vida» tuvo que buscar un empleo para salir adelante. De esa forma comenzó a trabajar como cadete en un estudio aduanero, donde estuvo durante casi una década. 

Fue entonces que tomó la decisión de mudarse a Neuquén a sus 29 años para abrir su propia empresa: Estudio Muguerza, especializada en servicios de despachante de aduanas, agente de transporte aduanero y asesoramiento a empresas para el comercio exterior y logística. 

«Fui entendiendo qué necesitaba Neuquén como desarrollo logístico internacional, y ahí fui armándome» comenta al respecto. Con el tiempo, su estudio comenzó a trabajar en la aduana de Neuquén, donde Natalia habilitó varias plantas exportadoras destinadas al comercio exterior. Ese proyecto sería el puntapié para consolidarse hoy como referente del comercio exterior en la región

A veces no es el tiempo, a veces hay que aflojar un poquito y después seguir, pero siempre con un objetivo en común

Natalia Muguerza, empresaria.

Aunque se siente respetada como mujer dentro de la industria, deja en claro que «si me han cerrado alguna puerta, fui a golpearla hasta que la pude abrir y que me pudieran reconocer por mi capacidad, sin que importara mi género». Cuando empezó a insertarse en el rubro no había mucho espacio para las mujeres, pero pudo ver una transformación positiva, aunque con mucho por hacer.

Por eso, en el presente es coordinadora del nodo sur de la Red MIA (Mujeres de la Industria Argentina), donde se propuso el desafío de acompañar a otras emprendedoras en sus proyectos. Le gusta estar en las mesas donde se toman las decisiones importantes e «ir acompañando a las mujeres que tienen sus empresas».

Para poder prosperar, considera clave tener una meta para trazar el camino. «A veces no es el tiempo, a veces hay que aflojar un poquito y después seguir, pero siempre con un objetivo en común, y eso fue lo que me llevó a llegar donde estoy», declara.


Neuquén, a la altura de Buenos Aires


Hace varios años, cuando el Estudio Muguerza tomó forma, ya podía observar el enorme potencial de Vaca Muerta, cuyo crecimiento exponencial era inminente, por lo que consideró que la provincia necesitaba tener un depósito fiscal para poder crecer.

Según cuenta, el fin del proyecto no solamente era atender las economías regionales como la vitivinicultura, y la fruticultura, sino «también todo lo que era importación, porque que eso antes se hacía todo por Buenos Aires».

Con esa necesidad en mente, en 2014 dio inicio a su proyecto con el Depósito Fiscal y Aduanero del Neuquén, en Centenario. La decisión por el lugar se debió a que para esa altura de las circunstancias, creía que se trataba de una iniciativa que transcendía las fronteras provinciales para extenderse a la región de la Norpatagonia.

Natalia afirma que, a partir del boom de la Vaca Muerta, la realidad es otra para la región, por lo que desde el Depósito Fiscal buscan «cambiar la mentalidad de las empresas, de que Neuquén hoy tiene las herramientas, y está a la altura de Buenos Aires» como para documentar las mercancías en Neuquén.

Contando con el apoyo de inversionistas interesados en la iniciativa y organismos como la Aduana y Senasa, fueron creciendo acorde a las necesidades a cubrir para colaborar con el desarrollo local. Un factor clave es la alianza con los puertos chilenos de cara a la salida al Océano Pacífico, en vista de «la cercanía y la forma de trabajar que tiene Chile, que hoy también nos agiliza bastante». 

«Hemos crecido un montón, se hizo una inversión muy grande, y seguimos invirtiendo para poder seguir creciendo, para entender la necesidad que hoy tiene la actividad. Es fundamental todo el tiempo estar a la altura de lo que necesita Vaca Muerta«, explica.


El progreso de la industria neuquina y la «necesidad de representación»


La responsabilidad más reciente de Natalia llegó hace dos años, cuando asumió como vicepresidenta de la ADINEU (Asociación de Industriales de Neuquén), motivada por su actitud de «siempre emprender» y de estar en la necesidad del empresariado neuquino.

«Hay una necesidad de representación de la industria neuquina», afirma, mientras señala que 21 mil personas llegaron a Neuquén el año pasado en busca de trabajo. «Esa gente necesita un desarrollo de industria, pero Neuquén no lo tiene, o lo tiene muy leve», comenta. 

A partir de esa demanda a cubrir es que comenzó a trabajar con la asociación, al mismo tiempo que se insertó como vocal en la FECENE (Federación de Cámaras del Sector Energético de la Provincia del Neuquén), con el objetivo de acompañar a los empresarios neuquinos en una representación de la Ley del Compre Neuquino.

Por otra parte, considera que Neuquén es una «provincia joven» si se la compara con lugares como Mendoza, Santa Fe o Córdoba, y a la que aún le queda por crecer en la industria metalmecánica. «Hay empresarios muy interesados en Neuquén, y de ahí viene el apoyo de la gremial empresaria que me gusta, esto de emprender y acompañar a las necesidades y el diálogo con el gobierno y con las distintas instituciones», indica.


Neuquén como tierra de oportunidades


«Neuquén es mi lugar en el mundo», dice Natalia, que hace 32 años vive en la región. Nació en la provincia de Buenos Aires y una de las cosas que la cautivaron de la zona es la naturaleza: «Me gusta mucho la montaña, esto de poder escaparme de los fines de semana, y tener una vida sana, ya que también hago deporte».

Su pasión por la provincia también llegó desde el lado profesional. «Es una ciudad muy pujante que tiene mucho para hacer, y calma esto que tengo de inquieta, de emprender, esa ansiedad de estar todo el tiempo en actividad y creciendo. Neuquén es una tierra de oportunidades», asegura.

Considerada neuquina por elección, destaca que Vaca Muerta ya está en marcha, y cada vez falta menos para que la exportación al mundo crezca considerablemente, de cara a la finalización del oleoducto VMOS (Vaca Muerta Oil Sur) o proyectos gasíferos como Argentina LNG o Southern Energy. 

De cara a los desafíos que se vienen en su rubro, comenta que el más importante desde hace muchos años es el desarrollo aéreo: «Son los puentes aéreos que necesita hoy Neuquén para poder cubrir esa demanda que necesita, que no está fácil». 

También señala la importancia de las capacitaciones, y la adaptación al cambio geopolítico a nivel mundial, así como a las políticas nacionales. Más allá del desarrollo de la industria, impulsada por la Cuenca Neuquina, aún queda mucho por hacer.

«Nos llegó el momento: ahora tenemos que demostrar que jugamos en ligas mayores, porque el mundo nos está mirando y llegó el momento de mostrarnos en la cancha» pronuncia.


Natalia Muguerza llegó siendo muy joven al Alto Valle desde un pueblo de Buenos Aires, y fue en este lugar donde encontró "sin querer" su profesión de vida, que es el comercio internacional. Hoy es neuquina por elección, y su meta es ayudar a crecer no solo a la provincia, sino a todo el norte patagónico: "el mundo nos está mirando, y llegó el momento de mostrarnos en la cancha", asegura.

Registrate gratis

Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento

Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora

Comentarios