La incertidumbre reina en la secretaría de Energía y pone otro freno a Vaca Muerta

La inminente salida de Darío Martínez abre un enorme abanico de preguntas sin respuestas. Las inversiones en petróleo y gas deberán aguardar al acomodamiento político.




Dentro y fuera del gobierno nacional hay, desde hace ya un tiempo, un fuerte consenso en la importancia que tiene el desarrollo de Vaca Muerta para por un lado garantizar el suministro interno de gas y petróleo y, a la vez, generar un canal exportador que reporte divisas al país. Sin embargo, todos los avances logrados en este año tienen ahora un punto de pausa a raíz de la inminente salida del secretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, de su cargo.

Uno de los puntos más claros de este incómodo e inoportuno impasse en la cartera clave está en el segmento del petróleo. El mes pasado las empresas encargadas de la red de transporte de crudo que va desde el Atlántico al Pacífico presentaron ante Martínez los planes de inversión para ampliar esas redes.

Se trata no solo de planes de inversión que suman 2.037 millones de dólares en el mediano plazo, sino que de su pronto avance depende si las áreas de Vaca Muerta podrán o no ampliar su producción con una sentencia del lado de los caños que está a la vuelta de la esquina: si no se inician las obras de inmediato, en octubre sucederá lo mismo que con el gas, y los oleoductos estarán al tope.

Estos planes de inversión abarcaron a Oldelval, la empresa concesionaria de la red troncal que va desde Neuquén hasta el Puerto Rosales y desde allí llega a las grandes refinerías del país. El segundo plan de ampliación es el de Ebytem Oiltanking, el punto que une las exportaciones con la redirección hacia las refinerías y el ingreso del crudo que llega en barcos desde el sur del país.

La tercera obra, y la única que está en marcha, es la del Oleoducto Trasandino (Otasa) que podría estar lista entre fines de año y principios del 2023.

Pero en los tres casos hay un planteo previo que es el que debía resolver Martínez: la extensión de las concesiones que tienen estas empresas, como condición que plantearon para las millonarias inversiones.

Esta semana se habían dado nuevas reuniones entre las empresas y Martínez al punto que se esperaba la inminente extensión de las concesiones, pero ahora esa definición está en pausa política y mantiene en vilo no solo a las tres transportistas sino también a las productoras del petróleo de Vaca Muerta que no tienen ya la certeza del inicio de las esperadas obras.

En el segmento del gas natural, la incertidumbre ya es colosal. No solo la ampliación de la producción depende de la obra del gasoducto Néstor Kirchner que aún no comenzó, sino que además la salida de Martínez deja sin resolver la continuidad de un punto clave como es el Plan Gas.Ar.

El programa de estímulos a la producción fue lo que permitió el repunte de la producción luego de la pandemia y de la crisis que dejó el gobierno de Mauricio Macri en el sector. Pero el plan requiere por un lado una definición de qué pasará con los casi 100 millones de metros cúbicos que hoy están dentro del programa pero cuyos contratos vencen en 2024, como así también se esperaba el lanzamiento de otra etapa del plan para garantizar los 11 millones de metros cúbicos diarios que se requerirán para llenar el gasoducto Néstor Kirchner una vez que esté listo.

Ninguno de estos temas fueron resueltos y nuevamente la salida del titular del área suma incertidumbre.


Segmentación y gasoducto: los anuncios antes de los cambios


El miércoles, tras la asunción del superministro Sergio Massa, el funcionario anticipó dos planes para el sector energético: uno de exportaciones que a la fecha no fue aclarado, y otro de avance de la quita de subsidios a la energía, algo que el gobierno llama segmentación tarifaria aunque en realidad lo que se segmenta son los subsidios.

Esta segunda etapa de la segmentación, que según anunció Massa marcará la quita de subsidios según el nivel de consumo, habría sido el punto que precipitó la salida de Martínez. Es que en un país tan extenso y diverso como Argentina realizar un recorte por el nivel de consumo requiere de un vasto conocimiento de la realidad de cada zona, ya que no solo existen marcadas diferencias climáticas que inciden en los niveles de consumo, sino también amplias zonas en donde por ejemplo, ante la falta de gas el consumo eléctrico es mayor.

El riesgo de aplicar linealmente un recorte de los subsidios a todos los usuarios que consumen más de 400 kWh por mes de energía eléctrica podría derivar en la quita de los aportes no solo a las viviendas de más alto nivel y superficie, sino también a todas aquellas familias que tienen más de una casa conectada a un mismo medidor, y que en la mayoría de los casos son viviendas humildes.

También podría derivar en la quita de los subsidios a la energía eléctrica a miles de familias que no tienen acceso a la red de gas natural, en lo que contrariamente sería una suerte de doble castigo o exclusión al acceso a la energía.

Paralelamente a esto, uno de los puntos que anunció Massa tras asumir el cargo fue la decisión del gobierno de licitar el tramo 2 del programa Transport.Ar, es decir la extensión del gasoducto Néstor Kirchner desde Saliquelló hasta San Jerónimo, en la provincia de Santa Fe.

Si bien la obra forma parte del programa que se anunció a fines del año pasado, sorprendió en el sector energético el anuncio ya que no solo el gobierno no comenzó aún la construcción de la etapa 1, sino que, como publicó Energía On días atrás, no tiene garantizados los fondos para siquiera pagar la primera etapa de los trabajos.


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