Enfermera española: “No se acerquen, tengo ébola”

El personal del hospital madrileño Carlos III están indignados por cómo se ha procedido con la auxiliar de enfermería infectada con el virus del ébola y todo el protocolo que se ha seguido. “Solo se repartieron tres mascarillas y tres viseras, pero fue mucha más gente la que entró en contacto con ella, empezando por la recepcionista”, señalan.

Redacción

Por Redacción

PRIMER CASO EN ESPAÑA

El personal del hospital madrileño Carlos III quiere hablar, pese a la orden tajante de guardar discrección y no facilitar información a los periodistas. “Solo sabíamos que no teníamos que acercarnos a Urgencias”, señala una trabajadora. Los que están realmente preocupados son los que estuvieron los dos últimos días prestando sus servicios en Urgencias.

Los sanitarios están indignados por cómo se ha procedido con la auxiliar de enfermería infectada con el virus del ébola y todo el protocolo que se ha seguido. Según señala la prensa española, la afectada Teresa R. R. llegó con mascarilla a Urgencias alertando: “No se acerquen, tengo el ébola”. “Las fotos que están circulando son reales. Había cintas y biombos para que no se accediera”, narran. “No estamos preparados”

Admiten que la enferma nunca debió acudir al Hospital de Alcorcón, “porque no estamos preparadados”. “Solo se repartieron tres mascarillas y tres viseras, pero fue mucha más gente la que entró en contacto con ella, empezando por la recepcionista. El material que tenemos no es suficiente ni apto”, afirma un sanitario.

Según detallan, la enferma estuvo recluida desde el día 30 en su casa junto a su marido, ahora aislado en el Hospital Carlos III. “Cuando ella llegó tenía alta fiebre, diarreas y hemorragias”, destacan.

Señalan los sanitarios que el marido de la infectada por el ébola estuvo en los pasillos de Urgencias paseando con normalidad y que no fue controlado. “No se siguió protocolo alguno”, advierten. Estuvo esperando entre otros pacientes para conocer la información que le daban sobre su mujer, especifican. Por otro, la eliminación de residuos con los fluidos. “La gente no está formada aquí para tratar unos residuos con tanta contaminación”, puntualizan, según informaron.

El ambiente que se respira en el Carlos III

En el hospital La Paz-Carlos III de Madrid se multiplican los rumores mientras los pocos empleados dispuestos a hablar expresaban su ira tras el contagio de una compañera por el virus del ébola, denunciando desinformación e improvisación.

¿El caso de ébola? “Se habla en todo el hospital, no sabemos nada, hay nerviosismo, desinformación”, afirmaba, al día siguiente de conocerse la infección de una auxiliar de enfermería, un médico de urgencias que prefería no dar su nombre.

Varios enfermeros de ese servicio tuvieron que intervenir en los cuidados de los dos misioneros españoles repatriados a Madrid y que murieron aquí debido al virus.

“Es una psicosis”, dice también una cardióloga.

“No entendemos cómo una persona que llevaba un traje doble y dos pares de guantes ha podido contaminarse”, explica, considerando que España no estaba preparada para recibir a los religiosos contagiados de esta fiebre hemorrágica en África.

El complejo hospitalario La Paz-Carlos III está formado por varios establecimientos. Fue en el Hospital Carlos III donde se había habilitado una planta para recibir a esos dos primeros enfermos de ébola, en condiciones que supuestamente respetaban los protocolos internacionales para enfermedades altamente contagiosas.

El primer paciente, repatriado de Liberia, fue ingresado el 7 de agosto y falleció el 12. El segundo, procedente de Sierra Leona, llegó el 22 de septiembre y murió tres días más tarde.

Fue aparentemente ocupándose de él como esta mujer de 40 años contrajo el virus. La auxiliar de enfermería entró en la habitación del enfermo en dos ocasiones, una para cambiarle el pañal y otra para recoger su ropa tras el fallecimiento.

La paciente tomó vacaciones un día después de la muerte del misionero y empezó a presentar síntomas el 30 de septiembre. Según una fuente hospitalaria, vio a su médico de cabecera ese día y éste le dijo que acudiese a un servicio de urgencias.

Además de ella, una treintena de personas del equipo médico de La Paz trataron al segundo religioso. Según el ministerio de Sanidad fueron formados especialmente. Otras 22 personas, la mayoría del “ámbito sanitario”, están siendo seguidas tras haber estado en contacto con la auxiliar.

“El único protocolo que ha habido es un curso de 15 minutos para saber cómo ponerse y quitarse el mameluco” de protección, afirma una de sus compañeras.

Y corren ya todo tipo de rumores. Así, hacia las dos de la madrugada salió un empleado para explicar a los periodistas, extraoficialmente, que un médico del servicio de cuidados intensivos “dio resultado positivo”.

“Ya está confirmado”, decía frente al hospital, asegurando que una de sus colegas había sido avisada. Sin embargo, horas después una portavoz del ministerio de Sanidad confirmaba que se realizaron pruebas a un doctor pero que su resultado fue negativo.

¿Quién estuvo en el Carlos III? ¿Quién entró en contacto con la auxiliar de enfermería? ¿Cuántos casos sospechosos hay? Cada uno evalúa sus propios riesgos.

Cerca de allí, un grupo de conductores de ambulancia se preocupa por las condiciones en las que serían transportados eventuales nuevos pacientes. “Nosotros somos quienes debemos hacer los traslados de hospital a hospital pero no nos dicen nada”, explica uno de ellos.

Otro se cuestiona sobre la protección de los médicos y técnicos que acudan a evaluar a un paciente potencial a su casa, tras una llamada al 112, el número de emergencia en España.

La angustia por la falta de información se mezcla con el rencor acumulado desde hace años debido a los drásticos recortes presupuestarios impuestos al servicio de salud pública de la región de Madrid y que llevaron a la fusión de Carlos III, centro especializado en enfermedad tropicales y contagiosas, en el gran conjunto de La Paz.

Ya el 7 de agosto la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSI-F) había denunciado, en un comunicado, la “improvisación” que rodeó según ellos la llegada del primer paciente a una sección del hospital que estaba siendo desmantelada.

AFP


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