Entrevista con Soledad, antes de los shows en Viedma y Neuquén



Soledad Pastorutti parece otra. Ya no revolea el poncho, pero no le hace falta. Tiene más de quince discos, llegó a los 38 y tiene dos hijas. Cumplió todos sus sueños, compartió escenario con todos los artistas que quiso, y la cuenta sigue. ¿Sigue siendo La Sole? Quizás lo siga siendo en nuestro inconsciente colectivo profundo. Porque hoy Soledad es La Gringa, y con ella llega a los escenarios de la región. En esta entrevista con “Río Negro” recorre su extensa e intensa carrera.

P-Con semejante recorrido artístico, supongo que podés marcar hitos en tu carrera. ¿Qué podés destacar de cada artista con el que hayas compartido escenario y disco que te haya impactado de una manera distinta?
R-Son muchos años y además muy intensos. Se hace difícil remarcar solo algunos momentos. Pienso que de cada experiencia se aprende, incluso se aprende de aquellas que quizás no fueron las deseadas. Podría citar algunos ejemplos: conocer y cantar con Horacio Guarany fue muy gratificante porque siempre lo admiré; y lo admiré aún más al conocerlo. Otro ídolo que cumplió mi sueño fue Joan Manuel Serrat, un profesional con todas las letras. De Mercedes Sosa aprendí que este camino es trabajar y crecer todo el tiempo; de Carlos Vives que la libertad lejos de los prejuicios es fundamental para un artista; de Orlando Vera Cruz, a amar y respetar lo propio. Carlos Santana me demostró que la grandeza es también humildad. Y podría continuar con mucho más, de toda experiencia nos llevamos algo.

P-En lo personal soy amante de Carlos Vives… ¿Cómo te ayudó a nutrir aún más tu música?
R-Carlos me está ayudando mucho en esta etapa porque, principalmente, es un artista que respeta las culturas latinoamericanas, ama a la Argentina y tiene gran admiración por nuestros músicos y su arte. Sabe mucho de nuestro país y sus expresiones. Respeta mi esencia, mis sonidos característicos como el del “mi acordeón” y a todo eso le suma urbanidad, actualidad. Escribimos juntos las letras y hacemos un gran equipo junto a sus músicos y los míos.

P-En cuanto a tu participación en la pantalla chica, ¿cuál fue el aprendizaje que te llevaste de “La Voz” como jurado?
R-“La Voz” es un reality muy serio. Me encanta el formato: es respetuoso de los artistas participantes y del público que lo elige también. Me siento segura allí. Telefe es una pantalla muy familiar y cuando apuesta a la música me encanta. En la tele puedo aprender otras cosas diferentes de las que aprendo en gira. La respuesta del público no es tan inmediata como cuando estoy en el escenario. Se puede jugar con los vestuarios, conocés cantantes increíbles, sus historias… es otro mundo, donde el éxito y el fracaso parecen más grandes y todo es muy efímero. Se acaba pronto.

P-Estuviste en 15 ciudades de los Estados Unidos, siempre recolectando sentires y melodías de otras latitudes. Está claro que estás más madura, distinta estética y musicalmente. ¿Podés notar ese cambio?
R-Si hoy me comparo con aquella niña de 1996 siento que lo sucedido es parte de recorrer el camino, de trabajar, de intentarlo todo siempre. Es decir, no creo que el cambio sea exclusivamente evolución, pero para mí el movimiento y la búsqueda son fundamentales. Es aprovechar las oportunidades y respetar al público que me da la posibilidad de ser. El mundo no es el mismo de ayer… estuve y estoy y me gustaría seguir estando, sin detenerme en el tiempo solo a recordar nostálgicamente.

P-¿Cómo mantenés el equilibrio entre la vida familiar y la artística? ¿Haciendo malabares?
R-El equilibrio es difícil para cualquier persona. En mi caso la falta de rutina a veces ayuda y otras veces complica las cosas. Organizar mi desorden llevó años, aprender a delegar, armar un equipo de trabajo a medida, contar con la ayuda de la gente de confianza, desprenderme definitivamente de algunas cuestiones domésticas que creía debían ser mi obligación y demás… Creo en la fuerza del amor y la pasión, ambas me ayudan a armar este tetris que es la vida de una mujer, artista, madre, esposa, hija… y más.

P-“Aunque me digas que no” es una balada encantadora que habla de amar a alguien con todo el corazón sin esperar nada a cambio. ¿Podés identificar en quién te inspiraste?
R-Solo pensé en el amor como tal, como es, uno no deja de amar si no es correspondido, si nos falta el otro… el amor real sigue, va más allá, no espera, se siente. Y como soy muy romántica pienso que es mejor que suceda, que nos enamoremos aun en el dolor a que no ocurra nunca.

P-Con tantos premios ganados, tantos discos, tantas giras, con tantas colaboraciones con artistas…
R-Siento que me he convertido en un clásico, que muchos saben de mí, eso es muy positivo: soy “la Sole”. Hoy con más experiencia y un camino recorrido tengo más claro el objetivo. Disfruto más y me comprometo más también. Pero el camino es largo, tan largo como lo quiera mientras esté viva y es por eso que siento que aún hay mucho más por dar. Mi mejor disco aún no salió, mi mejor concierto aún no lo di, quiero crecer sin perder raíz y tengo cada día la posibilidad de hacerlo.

P-¿Cómo te definís hoy, si fuera posible?
R-¡Uf, difícil! ¡Es una intérprete popular de raíz, que le canta apasionadamente a su tierra! No fueron diez palabras, me tomé una licencia… (risas)

P-Si tuvieras que decirle a alguien que nunca supo nada de vos, ¿quién es “la Sole” hoy?
R-Soy agradecida. Me pasaron muchas cosas buenas y lindas. Los premios son un gran incentivo, una manera de hacer palpable el logro. Pero hay que seguir, todos los días se comienza otra vez, pienso más para adelante que para atrás. ¡No puedo quedarme solo con lo ocurrido, todavía hay mucho más por conquistar!

P-Parece una marca universal, siendo la única artista mujer. Pienso en que ahora sí podemos hablar de “el tifón de Arequito”, parecés claramente imparable, con una energía única, una mujer que es madre, intérprete, cantante con un vozarrón que te deja sin respiración… ¿Qué más te queda por hacer?
R-Mucho más… cantar mejor, aprender más canciones, componer muchas más, conocer nuevos horizontes, reconquistar mi propio público cada vez, viajar, seguir soñando… La fuerza de este huracán seguramente se convertirá en leve brisa con el paso del tiempo, lo arrollador en caricia… pero siempre algo va a moverse al compás de mi música, cuanto más delicado mejor, transformándolo todo. Es casi un sueño, prefiero seguir soñando.

Lo que tenés que saber

En Viedma: el miércoles 21, a las 21, en el Centro Municipal de Cultura de Viedma
En Neuquén: Casino Magic (Planas 4005), el 24 de este mes, a las 21
Entradas de 1.000 y 1.200 pesos que se pueden adquirir en sala, en Tarjeta Actual (San Luis 352) o por viaticket.com.ar


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