ENTREVISTA EXPRES: EMILIO FERNANDEZ CICCO, CREADOR DEL PERIODISMO BORDER: «El border es al periodismo lo que el punk fue a la música»
– ¿Lo han echado de un puntapié de algún trabajo por ejercer su estilo periodístico?
– No de trabajos. Pero sí de bares, de fiestas y de casas de celebridades. Por supuesto, las celebridades tienen mucamos que se ocupan de darte el puntapié.
– ¿Conseguirá que me echen a mí después de este encuentro?
– No lo sé. Pero, llegado el caso, conozco un buen abogado que puedo presentarle.
– Usted que yo ¿publicaría esta entrevista?
– Claro. ¡Si somos geniales, hombre!
– ¿Sabe por qué algunos de sus entrevistados lo odian tanto?
– Yo creo que se dan cuenta de que soy mucho más imbécil que ellos y temen perder protagonismo.
– Una vez terminado su libro llegué a la conclusión de que usted no ejerce el periodismo border, sino más bien el buen periodismo a secas. El periodismo que cualquier editor inteligente y cualquier lector ambicioso quisiera leer. ¿Lo sorprendo o usted piensa exactamente lo mismo?
– ¡Me está tirando mi dogma abajo! ¡No se lo voy a permitir!
– Y ya que estamos, ¿qué es el periodismo border?
– Ahora sí. Bien, el border es al periodismo lo que el punk fue a la música. Un arma de guerra concebida para destruir todo lo falso e hipócrita de este mundo. Empezando por las celebridades.
– Hace 6 horas que estoy sentado a esta computadora de modo que perdóneme si deliro.
– Conozco también un psiquiatra que puedo presentarle.
– ¿Ha corrido algún maratón importante?
– Alguna vez perseguí a un colectivo más de la cuenta. Pero no sabría si llamarlo maratón. Porque, más que atravesar la cinta, atravesé un carrito de súper.
– ¿Ha llegado a este mundo para hacer historia?
– Yo quiero hacer presente. No historia. ¡Mire después si le toca que lo estudie Félix Luna!
– ¿Goza y sufre en el papel de los personajes que interpreta para poder hacer sus reportajes?
– En mi caso, sobre todo, gozo. En el caso de los lectores, creo yo, lo sufren.
– Cioran decía que estaba interesado en todo aquello por encima de Dios. ¿Y a usted qué le interesa?
– Le voy a decir un secreto. No se lo diga a nadie. Yo creo que todos nosotros somos Dios y nadie se dio cuenta.
– Savater decía también que la solemnidad es el primer paso hacia la estupidez, ¿coincide?
– Yo le diría más: es el quinto paso.
– Me dice una palabra sobre:
– Bernardo Neustadt
– Está enamorado de su perra. Y su perra huele muy mal.
– Mirtha Legrand
– En su departamento, almuerza sola y rodeada de fotos de su difunto marido. Es por eso que no puede dejar de trabajar en la tele.
– Roberto Pettinato.
– Duda de todo. En especial, de él mismo.
– ¿Teme alguna venganza?
– Las celebridades no se vengan. Insultan. Y escupen.
– ¿Duerme como un bebé por las noches?
– Pero claro. Si no estuviera bien descansado, ¿de dónde cree que sacaría tanta maldad?
– ¿Se entrena en algún gimnasio?
– En casa. Hago pullover en la cama. Y en invierno, me lo llevo puesto.
– ¿Cuáles son los periodistas que más admira?
– P. J. O'Rourke. Hunter Thompson. Robert Fisk.
– De encarnar a un Titán del Ring me gustaría ser La Momia ¿y usted qué personaje elegiría?
– El Androide. Era un pelagatos y con tres dedos les ganaba a todos.
– ¿Me cuenta algunas ideas para sus futuras notas?
– Quiero seguir el recorrido de una vaca desde que sale del campo al matadero. Y reservarme el deleite exclusivo de matarla yo mismo. ¿Pero sabe que en ningún lugar me dejan hacerlo? ¿Será que nadie quiere compartir ese nauseabundo placer?
– ¿Y para sus futuras entrevistas?
– Quiero hacerle una nota a Gastón Pauls. El resto, imagíneselo usted.
– ¿Hay alguna mentira que no podrá perdonar jamás?
– Mire, yo he dicho muchas mentiras y he sobrevivido a todas. Conozco el paño. Y sé qué clase de gente esconde una mentira. Por eso le digo: no la perdonaría jamás.
– ¿Duerme usted desnudo?
– Lo intenté. Pero dormir con las bolas al aire me da no sé… ¿vértigo?
– ¿Se ducha con el celular puesto?
– Jamás. Pero, mientras tanto, tengo diálogos metafísicos con el jabón.
– ¿Ha practicado sexo virtual?
– Probé. Pero nunca termino de encontrar el clítoris.
– ¿Qué es la soledad?
– Internet.
– ¿Y la indolencia?
– Mire. Tendría que buscarla en el diccionario.
– ¿Tiene un destino la Argentina?
– Repetirse.
– ¿Para cuándo su blog?
– Nunca. Si quieren ver mis textos, ¡que me paguen viejo!
– «¿La vida es una moneda?»
– Totalmente. Y nunca se sabe si es verdadera o falsa hasta que se la introduce en las máquinas del colectivo.
– «¿Sólo se trata de vivir, ésa es la historia?»
– Bueno, ¡basta de Baglietto, por favor!
– ¿Me recomienda un disco para salir volando a comprarlo?
– No siga ninguna recomendación. Al menos que salga de mi boca. Ni siquiera ésta: ¡vaya a comprar ya mismo toda la discografía de Screaming Jay Hawkins!
– ¿Qué lo indigna?
– Que la gente no se dé cuenta de la gran trampa de la vida moderna. Ahora, si me pregunta, yo tampoco sé cuál es esa trampa.
– ¿Es el periodismo border un invento argentino como el dulce de leche y la birome?
– ¡Pero, claro! Ahora lo tengo que patentar. No sea cosa que digan que es finlandés.
– ¿Qué le dicen por la calle?
– Pelado, ¿me da un peso para el bondi?
– ¿Tiene un club de fans?
– No. Pero en el caso que abran alguno, yo pondría este requisito: 90-60-90.
– ¿Cuáles serían las primeras preguntas que le haría a Luis Miguel?
– ¿Qué clase de sueño erótico tiene un hombre después de acostarse con 10.000 mujeres? ¿Sueña con su madre?
– ¿Es usted seguidor de High School Musical?
– No sirvo para el musical. Lo más parecido a un paso de baile que hice en mi vida fue la última vez que me caí de las escaleras.
– ¿Se persignó hoy?
– Jamás. Soy de la idea de que, si uno se persigna, tendrá a Jesús cerca. ¿Y quién quiere a una persona así 24 horas a sus espaldas? ¡Si todavía uno tuviera la privacidad del baño!
– ¿Qué es una mujer millonaria, madura, hermosa y divorciada?
– ¿La protagonista de una película porno?
– ¿Cuáles son sus herramientas de trabajo?
– La cabeza, las bolas y el olfato. No me pregunte por qué.
– Desnudo en medio de la calle ¿sabría cómo mantener la dignidad?
– ¿Un día de invierno o un día de verano?
– ¡Que hablen! Decía Howard Stern, el polémico conductor de radio de Nueva York ¿Es uno de sus propósitos?
– No, el mío es: ¡que paren de hablar!
– ¿Qué les contará a sus nietos?
– Les voy a contar mi plan secreto para escaparme de este mundo.
– ¿Me dice un secreto sobre sí mismo?
– Uno solo: me gusta sacarme mocos y mirarlos a ver si descubro algún tipo de arte abstracto susceptible a la venta.
– ¿Es esta entrevista periodismo border?
– Invito al lector a que compre mi libro «Yo fui un porno star» y lea el decálogo border para contestar a eso. De hecho, aun cuando no consiga responderlo, a mí me viene bien para llegar a fin de mes.
CLAUDIO ANDRADE
candrade@rionegro.com.ar
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