“¿Era necesario más dolor?”
El 23/12/2012, en las últimas horas de la tarde, partió nuestra querida madre a la presencia del Señor. Más de 55 años vivió en este barrio, Villa Florencia, donde crió a sus hijos, creció su nieto, cultivó amistades y profesó su fe. Habitualmente, cuando fallecía algún vecino y así lo deseaban sus familiares, se facilitaba el salón parroquial para llevar a cabo el velatorio. Pero esta vez, para asombro y sorpresa nuestra, denegaron nuestro pedido. En un primer momento nos dirigimos a las dos personas de referencia que poseen la llave del salón parroquial: las señoras María Bases y Claudia Soto, ambas domiciliadas en el mismo barrio. Ellas no lograron unificar criterios, entonces intentamos ubicar al cura párroco de la capilla Juan Carlos, lo cual no logramos. Adujeron que no hicieron lugar a nuestra solicitud debido al hecho de haberse extraviado utensilios (de escaso valor) con anterioridad en similares circunstancias. La decisión tomada era no prestar más el salón parroquial. ¿No existía estrategia alguna menos pragmática? Esta medida como forma resarcitoria me parece demasiado drástica. Como hijos, nos queda en la conciencia la tranquilidad de que agotamos todas las instancias posibles para dar cumplimiento a lo que fuera su deseo: ése era el lugar, el espacio que había elegido para que sus familiares, vecinos, amigos, hermanos de la fe, la despidieran antes de que sus restos partieran a su última morada. Mamá, tenemos la certeza de que no fue así en la esfera celestial. Seguramente que un multitudinario coro de ángeles entonando melodías celestiales aguardó tu arribo en las puertas del cielo. Sirva nuestra vivencia para que a quienes les corresponde recapaciten al respecto. Que el dolor ocasionado, que no hacía falta sumar, no haya sido en vano. Agradecemos al presidente de la comisión vecinal por cedernos el salón comunitario donde finalmente realizamos su despedida junto a todos sus afectos. Sergio Roberto Castillo DNI 10.041.903 Neuquén
Sergio Roberto Castillo DNI 10.041.903 Neuquén
El 23/12/2012, en las últimas horas de la tarde, partió nuestra querida madre a la presencia del Señor. Más de 55 años vivió en este barrio, Villa Florencia, donde crió a sus hijos, creció su nieto, cultivó amistades y profesó su fe. Habitualmente, cuando fallecía algún vecino y así lo deseaban sus familiares, se facilitaba el salón parroquial para llevar a cabo el velatorio. Pero esta vez, para asombro y sorpresa nuestra, denegaron nuestro pedido. En un primer momento nos dirigimos a las dos personas de referencia que poseen la llave del salón parroquial: las señoras María Bases y Claudia Soto, ambas domiciliadas en el mismo barrio. Ellas no lograron unificar criterios, entonces intentamos ubicar al cura párroco de la capilla Juan Carlos, lo cual no logramos. Adujeron que no hicieron lugar a nuestra solicitud debido al hecho de haberse extraviado utensilios (de escaso valor) con anterioridad en similares circunstancias. La decisión tomada era no prestar más el salón parroquial. ¿No existía estrategia alguna menos pragmática? Esta medida como forma resarcitoria me parece demasiado drástica. Como hijos, nos queda en la conciencia la tranquilidad de que agotamos todas las instancias posibles para dar cumplimiento a lo que fuera su deseo: ése era el lugar, el espacio que había elegido para que sus familiares, vecinos, amigos, hermanos de la fe, la despidieran antes de que sus restos partieran a su última morada. Mamá, tenemos la certeza de que no fue así en la esfera celestial. Seguramente que un multitudinario coro de ángeles entonando melodías celestiales aguardó tu arribo en las puertas del cielo. Sirva nuestra vivencia para que a quienes les corresponde recapaciten al respecto. Que el dolor ocasionado, que no hacía falta sumar, no haya sido en vano. Agradecemos al presidente de la comisión vecinal por cedernos el salón comunitario donde finalmente realizamos su despedida junto a todos sus afectos. Sergio Roberto Castillo DNI 10.041.903 Neuquén
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