“Escapes libres: nadie controla”
Basta con hacer un poco de silencio en la noche neuquina para escuchar, hasta altas horas de la madrugada, el atronador ruido de los escapes de las motocicletas e incluso de muchos vehículos. Este fenómeno es bien neuquino y especialmente de la ciudad capital. Este concierto sonoro es impensado en cualquier ciudad superpoblada de Europa y hasta en la misma Buenos Aires. En este tipo de abusos a la tranquilidad pública son especialistas los “deliveries” de las pizzerías y comercios gastronómicos. Pareciera que de esta manera adquieren identidad sonora frente a sus clientes. Incluso transitan por las veredas para evitar ir a contramano. Saben perfectamente que nadie les dirá nada ni se encontrarán con nadie que controle este tipo de infracciones. No es que no exista normativa municipal para impedir este caos. En este sentido, la ordenanza 8320 es bien clara y establece: “2.4.1.1.1. Prohibiciones especiales, inciso j): la circulación o funcionamiento dentro del ámbito municipal de vehículos automotores desprovistos de adecuados silenciadores en el escape del motor o con la instalación del implemento denominado ‘escape libre’ o cualquier otro que no regule la emisión de ruidos dentro de los valores permitidos para cada tipo automotor”. Pero, además, otro artículo es más específico: “2.4.1.10.2.1. Límite al nivel de ruido de escape producido por automotores. Ningún vehículo que transite o permanezca en el ejido de la ciudad de Neuquén podrá emitir un ruido de escape que supere el nivel declarado por la fábrica terminal o el importador para cada modelo de vehículo. La declaración se basará en los valores medidos sobre vehículos nuevos, con la adición de una tolerancia de 3 dB para cubrir la dispersión de producción, influencia de ruido ambiente en la medición de verificación y la degradación admisible en la vida del sistema de escape”. Por último, establece que “se faculta al personal de inspectores a practicar el secuestro de o los instrumentos que provoquen tales ruidos”. Lo que ocurre es que el personal no está donde debe estar y a la hora que debe estar. Quien debe hacer cumplir las ordenanzas no lo hace. No les importa nuestra calidad de vida ni creo que sean conscientes de lo que significa la contaminación sonora y el perjuicio para la gente que trabaja y tiene derecho al descanso. Insisto en que no hay inspectores en la calle para hacer cumplir esto y mucho menos que se llegue a secuestrar una moto o un automóvil. A lo sumo vemos algunos agentes municipales de 8 a 15 labrando algunas actas de infracción en el centro de la ciudad, como ayudando al “estacionamiento inteligente”. Si tienen miedo de aplicar las normas y no hay convenio con la Policía de la Provincia, contraten policía adicional. Por su parte, los concejales –salvo algunas excepciones– están más preocupados por su posicionamiento político que por reclamarle al Ejecutivo municipal el cumplimiento de las normas. La Secretaría de Gobierno y Acción Social y la Subsecretaría de Medio Ambiente incumplen sus deberes. Esto es institucionalmente grave y seguramente merece otro tipo de acciones y sanciones que una simple carta de lectores. Guillermo R. Pellini DNI 10.868.987 Neuquén
Guillermo R. Pellini DNI 10.868.987 Neuquén
Basta con hacer un poco de silencio en la noche neuquina para escuchar, hasta altas horas de la madrugada, el atronador ruido de los escapes de las motocicletas e incluso de muchos vehículos. Este fenómeno es bien neuquino y especialmente de la ciudad capital. Este concierto sonoro es impensado en cualquier ciudad superpoblada de Europa y hasta en la misma Buenos Aires. En este tipo de abusos a la tranquilidad pública son especialistas los “deliveries” de las pizzerías y comercios gastronómicos. Pareciera que de esta manera adquieren identidad sonora frente a sus clientes. Incluso transitan por las veredas para evitar ir a contramano. Saben perfectamente que nadie les dirá nada ni se encontrarán con nadie que controle este tipo de infracciones. No es que no exista normativa municipal para impedir este caos. En este sentido, la ordenanza 8320 es bien clara y establece: “2.4.1.1.1. Prohibiciones especiales, inciso j): la circulación o funcionamiento dentro del ámbito municipal de vehículos automotores desprovistos de adecuados silenciadores en el escape del motor o con la instalación del implemento denominado ‘escape libre’ o cualquier otro que no regule la emisión de ruidos dentro de los valores permitidos para cada tipo automotor”. Pero, además, otro artículo es más específico: “2.4.1.10.2.1. Límite al nivel de ruido de escape producido por automotores. Ningún vehículo que transite o permanezca en el ejido de la ciudad de Neuquén podrá emitir un ruido de escape que supere el nivel declarado por la fábrica terminal o el importador para cada modelo de vehículo. La declaración se basará en los valores medidos sobre vehículos nuevos, con la adición de una tolerancia de 3 dB para cubrir la dispersión de producción, influencia de ruido ambiente en la medición de verificación y la degradación admisible en la vida del sistema de escape”. Por último, establece que “se faculta al personal de inspectores a practicar el secuestro de o los instrumentos que provoquen tales ruidos”. Lo que ocurre es que el personal no está donde debe estar y a la hora que debe estar. Quien debe hacer cumplir las ordenanzas no lo hace. No les importa nuestra calidad de vida ni creo que sean conscientes de lo que significa la contaminación sonora y el perjuicio para la gente que trabaja y tiene derecho al descanso. Insisto en que no hay inspectores en la calle para hacer cumplir esto y mucho menos que se llegue a secuestrar una moto o un automóvil. A lo sumo vemos algunos agentes municipales de 8 a 15 labrando algunas actas de infracción en el centro de la ciudad, como ayudando al “estacionamiento inteligente”. Si tienen miedo de aplicar las normas y no hay convenio con la Policía de la Provincia, contraten policía adicional. Por su parte, los concejales –salvo algunas excepciones– están más preocupados por su posicionamiento político que por reclamarle al Ejecutivo municipal el cumplimiento de las normas. La Secretaría de Gobierno y Acción Social y la Subsecretaría de Medio Ambiente incumplen sus deberes. Esto es institucionalmente grave y seguramente merece otro tipo de acciones y sanciones que una simple carta de lectores. Guillermo R. Pellini DNI 10.868.987 Neuquén
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