De «Champagne Supernova» a Knebworth: 1996, el año en que Oasis recuperó el rock inglés

El 13 de mayo de 1996, la banda de los hermanos Gallagher editó “Champagne Supernova” como single. Ese mismo día, vendió en 9 horas las 330 mil entradas para sus legendarios conciertos de Knebworth.





A comienzo de los 90 (¿1991, quizás?), cuando su hermano menor Liam lo sorprendió invitándolo a unirse a su banda, Rain, Noel Gallagher supo que, con él, serían la banda de rock más grande del mundo.
Cinco años después, bajo el nombre de Oasis, lo eran sin duda alguna. En verdad, como sucedía desde tiempos inmemoriales, todo inglés hijo de la clase trabajadora tenía muy en claro que para escaparle a la vida fabril sólo había dos caminos: ser futbolista o estrella de rock. Los Gallagher, aunque futboleros fanáticos del Manchester City, eligieron la segunda opción.


Oasis es acaso la última banda de rock tal como las conocimos hasta entonces: un pandilla de pendencieros criados en los violentos ‘70, buenos amigos del pub , engreídos y, al menos sobre el escenario, muy seguros de sí mismos. Vean si no cómo Liam se apoderaba del escenario cada vez que comenzaba un concierto de Oasis.

Liam Gallagher, un picapleitos de cara a 200 mil fans una noche cualquiera en Knebworth.


Los hermanos Gallagher, junto al guitarrista Paul Arthurs, el bajista Paul McGuigan y el baterista Tony McCarroll como batería debutaron con “Definitely Maybe” (1994), un discazo que vino a poner al rock en su lugar de origen tras el torbellino que fue el grunge. Hecho de la suma del sonido de The Beatles y la estética de los Stone Roses, no fue casualidad que Oasis irrumpiera apenas unos meses después del suicidio de Kurt Cobain y la consecuente disolución de Nirvana.


Con hitazos como “Rock ‘N’ Roll Star”, “Live Forever”, “Supersonic” y “Cigarettes & Alcohol”, todos títulos (y letras) que funcionan como una evidente declaración de principios de que los Gallagher entendían como rock, el desafío obvio era superar todo aquello. Y por supuesto que lo lograron porque qué otra cosa hace la más grand ebanda de rock de su tiempo si no es superarse a sí misma.
Tan solo un año después, Oasis editó “(What’s the Story) Morning Glory?”, acaso su mejor disco. En apenas dos años, Oasis parecía haberlo dicho todo. Una extraña melancolía atraviesa sus letras, como si se tratara de una banda que ya lo había vivido todo y no de una que apenas estaba empezando. En cambio, el sonido sí era el de una banda recién llegada y con intenciones de llevarse todo puesto.


“(What’s the Story) Morning Glory?” fue el disco que ubicó a Oasis en la escena con su hit “Wonderwall”. El álbum está sostenido por canciones como “Roll With It”, “Don’t Look Back In Anger”, “Some Might Say, “Cast No Shadow” y la delicada “Champagne Supernova”, que cierra el disco y en la que nos vamos a detener.

Oasis en Knebworth 1996.Todos unidos triunfaremos (y celebraremos)


Editada como single el 13 de mayo de 1996 solo para Australia, Francia y Estados Unidos, surgió de una mala interpretación de Noel del nombre de un disco de los Pixies, Bossanova. La letra no tiene demasiado sentido ya que como muchas otras, se apoyan más en su sonoridad que en sus significados.
Ese mismo día, el 13 de mayo de 1996, la banda sacó a la venta las entradas para sus shows de verano en Knebworth: 330 mil tickets que se vendieron en… 9 horas. Calculan que un 2%de la población británica intentó, hace 26 años, comprar entradas.
Los conciertos del 10 y 11 de agosto, que quedaron registrados en el documental “Oasis Knebworth 1996”, que puede verse completo por YouTube, muestran a un banda en su punto más alto. Lo que seguirá no será otra cosa que lo que dictan las páginas del manual del rock n’ roll cuando una banda toca el cielo con sus manos no importa si recién está llegando.


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