“¿Estamos desaprovechando un valioso recurso para mejorar la educación pública?”

Por Redacción

Hace unos días la ONU declaró el 21 de junio como Día Internacional del Yoga, según una resolución aprobada por amplia mayoría por los países miembros del organismo en Nueva York, por su “enfoque global para la salud y el bienestar”. Agrega que “promoverá a partir de ahora que se proporcione una mayor información sobre el yoga en todo el mundo”. Entre el 2012 y mediados del 2014 estuve brindando seminarios intensivos de yoga para docentes de Neuquén de todos los niveles (inicial, primario, secundario, técnico, artístico, especial, de formación, superior y privado), con el aval de la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud (Facias) de la UNC, para abordar las diferentes situaciones que la educación está padeciendo: agotamiento de los docentes, violencia, falta de respeto, no acatamiento de las normas, apatía, desorden, burlas, discriminación, ausencia de concentración, repitencias, transgresiones, etc. En dichos seminarios, los docentes recibieron con mucho beneplácito y aceptación las técnicas transmitidas, aplicándolas luego en las aulas –y en sus propias vidas– con resultados gratamente sorprendentes: maestros fortalecidos, chicos y chicas solicitándole al docente respirar profundo y/o relajarse para centrarse y serenarse, menos miedos en los exámenes, mayor concentración y mejor comunicación entre alumnos y con el docente, la ayuda al compañero/a que está sufriendo y el poder expresar lo que les sucede, utilizándose incluso con chicos psicóticos y hasta con personal administrativo del colegio para mejorar la convivencia educativa. Fundamentalmente se logró generar un mejor ambiente áulico (y familiar), la maravilla de la serenidad y el afecto compartido como base para aprender y convivir, para formar buenas personas a partir de valores y cualidades. A mediados de este año asumieron nuevas autoridades en la UNC y la Secretaría de Extensión de Facias decidió no avalar más los seminarios de yoga para docentes, a pesar de las decenas de testimonios escritos por los mismos docentes que certificaban los beneficios mencionados. Presenté entonces al Ceapi –organismo del Consejo de Educación de la provincia que brinda el aval a los cursos educativos– los seminarios intensivos de yoga para poder seguir ofreciendo estas herramientas de perfeccionamiento a docentes y personal de las escuelas. Luego de estudiar el proyecto, la directora del mismo me contestó en forma escrita: “El Ceapi considera de gran importancia el curso enviado… Sin embargo, cabe aclarar que los proyectos que esta dirección puede auspiciar o declarar de interés deben ser programas y acciones de formación pertinentes y coherentes con las necesidades concretas de la comunidad educativa…”. Seguramente la gran mayoría de la sociedad considerará como prioritarias muchas de las temáticas antes descriptas, fundamentalmente la necesidad de trabajar la violencia, el enojo y la desarmonía en la escuela, además de las dolorosas situaciones sociofamiliares que muchos de los chicos y chicas traen al ámbito educativo. Sumada a la declaración de la ONU, en la ciudad de Buenos Aires Claudia Ledo, profesora y directora del Programa de Inclusión de Yoga en las escuelas públicas porteñas, acaba de anunciar que “el año próximo vamos a empezar a dar yoga a los alumnos pero también a los maestros. Ellos vienen con una carga emocional muy fuerte y tienen que estar en eje, contenidos, para educar y frenar la violencia (Diario “Clarín” del 7/12/2014)”. Apelo a la comunidad educativa (autoridades, docentes, alumnos, administrativos, auxiliares, profesionales y padres) para que tome conciencia de que estamos desaprovechando un valioso recurso para mejorar la educación pública en la provincia del Neuquén. Gracias. Gabriel Bernardo Choclin, DNI 14.231.110 Centenario

Gabriel Bernardo Choclin, DNI 14.231.110 Centenario