Estamos tocando fondo, dijo Frassia
El obispo de Bariloche reclamó un plan para paliar la deuda social
BUENOS AIRES (ABA) -El obispo de Bariloche, Rubén Frassia, reclamó que «se dejen de lado intereses particulares», y que»se ponga en marcha una plan productivo para paliar la deuda social». Frassia adelantó aspectos del trascendental documento del Episcopado: «No hay que confundir solidaridad con asistencialismo», advirtió.
– ¿A qué apunta el documento que dará a conocer mañana el plenario de Obispos?
– La Iglesia dará su respuesta a un problema que se puede resumir así: «Si los hermanos no somos unidos, nos devoran los de afuera».
– ¿Cuál es la salida?
– Más allá de las banderías, partidos u organismos empresarios, tenemos que convenir en una realidad:»Estamos tocando fondo». Entonces, más que nunca hay que actuar con grandeza apelando al bien común, aunque se perjudiquen intereses particulares.
– ¿Atribuirán responsabilidades concretas?
– Las cosas están mezcladas y hay que dar una respuesta global. Existe una importante deuda social, pero más que criticar hay que poner en marcha una plan de producción, una política para que el país se ponga de pie porque pese a contar con una gran riqueza, natural y humana, mucha gente está deprimida o angustiada o por el alto nivel de exclusión.
– Hay sectores que recurren al corte de rutas. ¿Es un mecanismo de protesta válido?
– El obispo Arancedo aludió a sectores que expresan una realidad de dolor y pobreza muy grandes, pero a la vez advirtió que esos procedimientos así como ayudan, pueden entorpecer a otros. Por lo tanto, se deben buscar canales de diálogo para que sean tenidos en cuenta.
– ¿Se hará referencia a la pérdida de un valor como la solidaridad?
– Es un concepto importante, pero que aquí se maneja de un modo sensiblero nada eficaz. Se habla mucho de asistencialismo, cuando en realidad hay que recuperar la dignidad en muchos casos perdida.
– ¿Cómo repercutirá el documento sobre la región?
– Por sobre lo comunitario está la persona, sino las estructuras no se cambian. Cada uno puede aportar algo -nosotros desde la diócesis de Bariloche-, en esta aldea global.
Contrapuntos
El legislador porteño Santiago de Estrada con el arzobispo de La Plata, Héctor Aguer, mantuvieron ayer una fuerte polémica sobre la deuda externa.
El primero -cercano al cavallismo-, enfatizó que «algunos prelados confunden el espíritu de la petición papal, pero de ningún modo puede encuadrarse a la Argentina como un país pobre», a lo que Aguer respondió: «Ese es el argumento de los acreedores y neoliberales», al tiempo que urgió reclamar a la Corte Internacional de Justicia «una opinión consultiva sobre aspectos jurídicos de la deuda».
Por otra parte, se espera con expectativa el texto que emitirá en las próximas horas la Comisión Episcopal. La gran incógnita pasa por saber en cuánto rozará al gobierno el mismo. Ninguno de los casi 100 obispos quiso ahondar sobre esta incógnita, pero algunos dejaron trascender afirmaciones contundentes, como Giaquinta: «Salvo los enquistados en el poder, hasta el más ignorante entiende que por el camino actual, Argentina es un país sin futuro».
Sin embargo, nada asegura que la declaración contenga líneas tan duras. «Estamos sobre un volcán, pero Karlic (titular del Episcopado) es un moderado poco afecto a expresiones extremas», deslizó un prelado. El mismo reconoció que dentro de la institución «cada exponente tiene su posición», pero «no predomina la intención de echar más leña al fuego».
Bajo estricta reserva, otro obispo se limitó a decir «es una ilusión creer que reemplazando a Machinea por un «superhombre» se acaben los problemas».
Claudio Rabinovitch