Los 5 beneficios del zinc para la salud que la ciencia respalda: fortalece las defensas, la piel y mucho más

El zinc es un mineral esencial que participa en cientos de procesos del organismo. Interviene en el sistema inmunológico, la fertilidad, la salud de la piel, la visión y el metabolismo. En qué alimentos se encuentra y cuándo conviene consultar por suplementos.

Por Redacción

La mejor forma de obtener este mineral es a través de la alimentación.

El zinc suele pasar desapercibido frente a otros nutrientes como el hierro o el calcio. Sin embargo, desempeña un papel fundamental en el funcionamiento del organismo y participa en procesos tan importantes como la producción de ADN, la cicatrización, la síntesis hormonal y el metabolismo.

Los especialistas coinciden en que una alimentación variada suele aportar la cantidad necesaria de este mineral. Aun así, conocer sus funciones ayuda a comprender por qué una deficiencia puede afectar distintos aspectos de la salud y por qué no siempre es recomendable recurrir a suplementos sin indicación profesional.

1. El zinc favorece la fertilidad masculina


Uno de los beneficios más estudiados del zinc está relacionado con la salud reproductiva masculina.

El tejido de los testículos contiene altas concentraciones de este mineral y también está presente en el líquido seminal. Diversas investigaciones encontraron que niveles bajos de zinc pueden asociarse con una menor cantidad de espermatozoides, menor movilidad y alteraciones en su forma, factores que pueden afectar la fertilidad.

Los especialistas aclaran que consumir grandes cantidades de suplementos no mejora la fertilidad y, por el contrario, un exceso también puede resultar perjudicial.

2. Ayuda al funcionamiento del sistema inmunológico


El zinc también es un nutriente clave para el sistema de defensas.

Participa en el desarrollo y la actividad de numerosas células inmunitarias y contribuye a mantener en buen estado las barreras naturales del organismo, como la piel y las mucosas de las vías respiratorias y del aparato digestivo.

Los expertos remarcan que mantener niveles adecuados favorece el funcionamiento normal del sistema inmune, aunque no existen evidencias de que consumir más zinc del necesario fortalezca las defensas.

3. Contribuye a mantener una piel saludable


Otro de los beneficios reconocidos del zinc está relacionado con la salud de la piel.

Este mineral participa en procesos inflamatorios y ayuda a regular mecanismos biológicos vinculados con la respuesta inflamatoria del organismo, motivo por el cual forma parte de algunos tratamientos para el acné inflamatorio.

Además, interviene en la cicatrización y en la renovación de los tejidos, funciones esenciales para mantener una piel sana.

4. Protege la salud de los ojos


La retina concentra una de las mayores reservas de zinc del organismo.

Según distintos estudios, este mineral participa en enzimas fundamentales para el funcionamiento ocular y favorece el transporte de vitamina A hacia la retina, un proceso importante para la visión, especialmente durante la noche.

Algunas investigaciones también sugieren que, combinado con otros antioxidantes, puede ayudar a retrasar la progresión de la degeneración macular asociada con la edad en determinados pacientes.

5. Participa en el metabolismo y en el control de la glucosa


El zinc también cumple un rol importante en el metabolismo.

Interviene en el procesamiento de proteínas, grasas e hidratos de carbono y participa en el funcionamiento de las células beta del páncreas, responsables de producir y liberar insulina, la hormona que regula los niveles de glucosa en sangre.

¿Qué alimentos contienen más zinc?


La mejor forma de obtener este mineral es a través de la alimentación.

Entre los alimentos con mayor contenido de zinc se encuentran:

  • Ostras.
  • Carnes rojas.
  • Pollo.
  • Pescados y mariscos.
  • Huevos.
  • Leche y quesos.
  • Semillas de calabaza.
  • Legumbres.

¿Conviene tomar suplementos de zinc?


Los especialistas coinciden en que la mayoría de las personas cubre sus necesidades mediante una dieta equilibrada.

Los suplementos pueden ser útiles en situaciones específicas, como trastornos de absorción o algunas dietas con riesgo de déficit, pero siempre deben incorporarse bajo recomendación médica. Un consumo excesivo no aporta beneficios adicionales y puede provocar efectos adversos.


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