Los tres peores desayunos para empezar el día y cómo reemplazarlos por opciones más saludables
Un médico gastroenterólogo advierte que muchas opciones que parecen inofensivas —e incluso saludables— generan picos de glucosa que aumentan el hambre pocas horas después. Qué conviene elegir para empezar el día con más energía y saciedad.
Los tres desayunos más populares que pueden jugarte en contra sin que lo sepas.-
El desayuno suele considerarse una de las comidas más importantes del día, pero no todas las elecciones tienen el mismo impacto sobre el organismo. Para el médico gastroenterólogo Facundo Pereyra, algunos de los desayunos más habituales en Argentina comparten un problema: contienen un exceso de azúcares y harinas refinadas que provocan rápidos aumentos de la glucosa en sangre.
En uno de sus últimos videos publicados en Instagram, el especialista explicó cuáles son las tres opciones que recomienda evitar y propuso alternativas más equilibradas, con mayor aporte de proteínas, grasas saludables y fibra.
1. Pan con manteca y dulce: una combinación con exceso de azúcares

Para Pereyra, uno de los desayunos menos convenientes es el clásico pan con manteca y mermelada o dulce.
«El pan y el dulce son azúcar», resumió el gastroenterólogo al explicar que las harinas refinadas y los dulces se absorben rápidamente y favorecen un pico de glucosa, seguido por una caída que puede hacer aparecer hambre nuevamente poco tiempo después.
Cómo reemplazarlo
Una opción más completa es preparar:
- Huevos revueltos.
- Palta.
- Una tostada de pan integral o de harina de almendras.
Según el especialista, esta combinación aporta proteínas de calidad, grasas saludables y fibra, lo que ayuda a prolongar la saciedad.
2. Cereales de desayuno: parecen saludables, pero suelen ser ultraprocesados

Otro de los alimentos que Pereyra cuestiona son los cereales comerciales para desayuno.
Aunque muchos se promocionan como saludables o enriquecidos con vitaminas, explica que la mayoría son ultraprocesados y contienen grandes cantidades de azúcares agregados.
El resultado, sostiene, es similar: una rápida transformación en glucosa y menor capacidad para mantener la saciedad durante la mañana.
Cómo reemplazarlos
El gastroenterólogo propone una alternativa sencilla:
- Yogur griego natural.
- Avena.
- Nueces o almendras.
Esta combinación suma proteínas, fibra y grasas saludables, nutrientes que ayudan a estabilizar la energía.
3. Fruta con granola y miel: el desayuno «fit» que no siempre lo es

Muchas personas consideran que un bowl de frutas con granola y miel representa un desayuno saludable.
Sin embargo, Pereyra advierte que no siempre ocurre así.
Explica que muchas granolas comerciales contienen azúcares agregados, mientras que la miel también aporta azúcares simples. Sumados a los propios azúcares de la fruta, el resultado puede ser una carga elevada de carbohidratos de rápida absorción.
Esto no significa que la fruta sea perjudicial, sino que conviene prestar atención al conjunto del desayuno y evitar sumar varias fuentes de azúcar al mismo tiempo.
Cómo reemplazarlo
Una opción recomendada por el especialista es un budín casero preparado con:
- Huevo.
- Manzana.
- Avena o harina de almendras.
Puede acompañarse con fruta fresca y evita muchos de los azúcares agregados presentes en productos industriales.
La clave, según Pereyra
Más allá de los ejemplos concretos, el gastroenterólogo insiste en que un buen desayuno no necesita ser complicado.
La idea es combinar tres componentes:
- Proteínas, como huevos o yogur griego.
- Grasas saludables, como palta o frutos secos.
- Carbohidratos complejos, como avena o pan integral de buena calidad.
De esa manera, explica, es posible sostener la energía durante más tiempo, favorecer la saciedad y evitar los picos bruscos de glucosa que suelen generar los desayunos ricos en harinas refinadas y azúcares.
El desayuno suele considerarse una de las comidas más importantes del día, pero no todas las elecciones tienen el mismo impacto sobre el organismo. Para el médico gastroenterólogo Facundo Pereyra, algunos de los desayunos más habituales en Argentina comparten un problema: contienen un exceso de azúcares y harinas refinadas que provocan rápidos aumentos de la glucosa en sangre.
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