Síndrome Urémico Hemolítico: Más que el mal de la carne cruda
En el Día Nacional del SUH, te contamos cómo evitar la contaminación cruzada y qué hábitos sencillos salvan vidas. ¡La prevención está en tus manos!
Por Prof. Lic. Samuel B. Garcia – Nutricionista / MP:108
Cada 19 de agosto, nuestro país conmemora el «Día Nacional de la Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH)», una fecha que busca recordarnos una realidad que no debemos ignorar: el SUH es una enfermedad endémica en Argentina y, aunque puede ser devastadora, es prevenible. Este día no es solo una efeméride en homenaje al doctor Carlos Arturo Gianantonio; es una oportunidad para informarnos y cambiar hábitos que pueden salvar vidas.
El SUH es mucho más que el denominado «mal de la carne cruda». Si bien es cierto que la carne picada es un vehículo frecuente, reducir la enfermedad solo a este alimento es un error que nos hace bajar la guardia. La bacteria causante, Escherichia coli (específicamente la productora de toxina Shiga), es un microorganismo astuto que puede esconderse en el agua, en vegetales mal lavados, en las manos mal higienizadas y, fundamentalmente, en la contaminación cruzada entre alimentos crudos y cocidos.

La gravedad del cuadro radica en su impacto: los niños y niñas menores de cinco años son el grupo más afectado. Una vez que la bacteria ingresa al organismo, puede desencadenar un cuadro que comienza con diarrea (a veces sanguinolenta) y vómitos, para derivar, en los casos más graves, en insuficiencia renal, complicaciones neurológicas y, lamentablemente, la muerte o secuelas de por vida.
¿Cómo podemos protegernos desde casa?
Como nutricionistas y profesionales de la salud, insistimos en que la prevención depende de prácticas cotidianas, sencillas pero innegociables:
- La cocción es clave: Olvidemos las hamburguesas o empanadas con el centro rosado. La carne debe cocinarse completamente hasta que no queden rastros de jugos rojos ni partes crudas, alcanzando los 75°C de temperatura interna para eliminar la bacteria.
- La higiene personal: Lavarse las manos con agua y jabón es la herramienta más poderosa. Debemos hacerlo siempre antes de preparar alimentos, después de ir al baño, de cambiar pañales o de tocar mascotas.
- Adiós a la contaminación cruzada: Es vital usar utensilios y tablas diferentes para alimentos crudos y cocidos. Si cortamos carne cruda sobre una tabla, esa superficie no puede tocar luego una lechuga o un pan.
- Agua segura: Utilizar solo agua potable. Ante la duda, hervirla por cinco minutos o agregar dos gotas de lavandina por litro, dejando reposar media hora antes de su consumo.
- Lácteos: Consumir siempre productos pasteurizados, evitando los lácteos de origen dudoso.
El SUH no entiende de clases sociales y puede aparecer en cualquier momento del año, aunque los casos aumentan durante los meses cálidos. Por eso, no debemos esperar a que llegue el verano para tomar precauciones.
Hoy, invito a cada familia a revisar sus prácticas en la cocina. El control de las enfermedades transmitidas por alimentos (ETAS) comienza con un pequeño cambio de hábito en la mesada de nuestra casa. Recuerden: la inocuidad está en nuestras manos.
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