Estrenan “El verano del camoatí”, del director de Choele Choel Laffitte

Se verá el martes 4, a las 21, en el espacio INCAA de Roca. Es deldel director de Choele Choel Federico Laffitte y se rodó en el Valle Medio. Muestra el conflicto entre padres e hijos.

Por Redacción

EN ROCA, MAÑANA

Director, productor, guionista, fotógrafo y montajista Federico Laffitte después de tres años de trabajo, rodó en Valle Medio, “El verano del camoatí”, que mañana, a las 21, se proyectará en Espacio INCAA Roca, con su presencia. Laffitte nació en Choele en 1974. Estuvo al frente del documental “Camino al Tembrao” y los cortos “La huerta” (realizado durante el reconocimiento del campo clandestino de detención de Tandil); “Una de barrio”, rodado en el barrio Mansilla de Choele Choel; o “Emprender en Patagonia”, emitido por Canal 10.

Se trata de una historia necesaria de ser filmada, con un tratamiento inteligente, cuidadoso, sereno, cariñoso y dedicado al padre de Federico.

“Tiene que ver mucho con mi historia en Choele, de donde me fui a los dieciocho a estudiar cine, primero a la Universidad de Buenos Aires porque la carrera en La Plata había sido cerrada por la dictadura y cuando se reabrió, me pasé allí. Había partido muy enojado con el entorno, con las posibilidades que el pueblo daba a los adolescentes.

Cuando termine Cine, en febrero de 2002, con Mariana (Rizzuto) mi compañera, nos mudamos a Bariloche, donde estamos viviendo. Nunca tuve la idea de volver a Choele, pero por esas cosas de la vida regresé en 2007, un poco con el resabio de haberme ido con esa bronca muy adolescente. Y empecé a reencontrarme con mi historia familiar, con otros jóvenes y estaban transitando una historia con otras posibilidades, totalmente distinta a la que yo viví”, le cuenta Laffitte a “Río negro”.

“Cuando emigré a Buenos Aires, la cuestión era muy expulsiva, las mismas familias decían que para ser alguien, había que marcharse. Y esos roles están representados en la película, el padre que todavía tiene esa forma de mirar el mundo y quiere ver doctor a su hijo. Escribimos el guión con Mariana y al buscar los personajes, empecé a contarlo y a los protagonistas les había sucedido casi lo mismo. Narramos una historia que pasó muchas veces y pasa en este momento: los chicos quieren quedarse a trabajar en la chacra aunque perdura un poco el “te tenés que ir”.

“Durante el año que estuvimos escribiendo el guión y trabajando con los actores, vimos discusiones entre los pibes sobre el uso de los agroquímicos, por el cuidado del río y los canales. Los pesticidas escurren hacia ellos y muchos chacareros limpian las curadores allí. Toda una cadena de asuntos que, en realidad, son para prestarles atención. Sin darle un tratamiento ambientalista, queríamos instalar el tema en la charla, al terminar la proyección”.

– “El verano del camoatí” invita a integrarse en ese vital cruce de historias, en la valoración de los vínculos familiares y de la memoria… Desde el lado de la sencillez y la profundidad.

– Eso lo trabajamos mucho. Fue una de mis grandes preocupaciones, porque elegimos jugar este rol comunicacional con esos protagonistas donde el único actor es Pablo Otazú. A todos los demás les conté la historia y se fueron enganchando para actuar.

– También me atrajo el ojo que mira a través de la cámara. Nítidamente es de ahí.

– Trabajé mucho buscando locaciones en Bariloche para publicidades internacionales y siempre, automáticamente me venían referencias de Choele. Si buscaban un río amplio, cristalino, para mí eran imágenes de la infancia… Cuando llegué a mi pueblo y lo empecé a recorrer, me di cuenta que eran tan buenas locaciones como cualquiera de las que hay en el mundo. Y el trabajo que quisimos hacer con “El verano del camoatí” se relacionó con eso. O sea, el chico no quiere quedarse sólo porque está empecinado con enfrentar a su padre, sino porque vive en un lugar fantástico. Un entorno que todos habitamos y tenemos que cuidar.

La película está rodada a cinco kilómetros alrededor de Choele y cuando la mostramos allí, la gente no reconocía los lugares. Me pareció muy importante decir que nos gusta y queremos estar acá porque es un sitio maravilloso, por eso, los chicos y nosotros queremos quedarnos. Tratar de cambiar el registro, el punto de vista, corriéndolo un poco de lo habitual. Y me parece que lo conseguimos. La historia era nuestra, pero teníamos que contarla en nuestros lugares. Creo que es una película bien nuestra…

Eduardo Rouillet

eduardorouillet@gmail. com

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