Exilio
Bahía Blanca
Desde Escobar, el 28 de septiembre el presidente dijo: “Días atrás escuchaba un formidable discurso de Máximo (Kirchner) sobre esta nueva retórica de que los argentinos se van”, y más tarde: “Lo que hace falta es que todos nos arremanguemos…”
Pero resulta que los que se van son precisamente los más dispuestos a arremangarse, ya no aceptan más impuestos confiscatorios ni regulaciones que reducen a la nada el derecho constitucional a la propiedad privada.
Los que no quieren arremangarse, ¿por qué van a emigrar si aquí el gobierno atiende todas sus necesidades a cambio de nada? Muchos de los que viven de planes creen que esa asistencia debe ser vitalicia y que es uno de sus derechos inalienables, como lo fue para sus padres y abuelos, por supuesto retribuirán al gobierno con su voto.
El Estado mantiene a los que no trabajan, expoliando a los que sí trabajan. Esta es, además, una forma “piola” de perpetuarse en el poder porque todos quieren seguir recibiendo lo que se les da de arriba. Pero esta injusticia legal por algún lado estallará, por ahora es la emigración.
El ministro Kulfas admitió que el 47,2 % de los argentinos recibe algún ingreso del Estado, lo que garantiza que habrá planes por cincuenta años más. El gobierno lamenta que los que se van no sigan dispuestos a dejarse explotar en su país y prefieran irse, pero no hace nada razonable para retenerlos.
El exilio siempre tiene un sabor muy amargo y es percibido como una expulsión injustificable provocada por el gobierno de su propia patria.
Humberto Guglielmin
DNI 10.401.180
Bahía Blanca
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