Exploran el más grande yacimiento de huevos de dinosaurio fosilizados
Auca Mahuida revoluciona al mundo científico.Hay 17 kilómetros lineales regados con fósiles.
AUCA MAHUIDA (enviado especial).- El anfiteatro natural que forman las bardas ubicadas al pie del Auca Mahuida tiene los colores y el arte del mejor lienzo. Es una geografía casi lunar donde por efecto de la desenfrenada luz del mediodía el rojo de la arcilla se potencia y alcanza para teñir el particular ambiente.
El enorme terreno está protegido por una muralla (que precisamente le da la denominación de anfiteatro) que exhibe sin pudores media docena de tonos, pintados horizontalmente por obra y gracia de las distintas eras geológicas.
Unos kilómetros más allá se multiplican los arbustos, y los cañadones marcan el fin de todos los caminos que conducen a esa increíble porción de desierto. Por eso, como si fuera una artimaña de la naturaleza, al anfiteatro sólo se puede ingresar a pie. Entonces uno carga con la engañosa sensación de ser el primero en dejar pisada. En segundos, la impresión se desvanece como una burbuja. Miles de huellas testimonian la historia de las criaturas gigantescas que durante millones de años poblaron el planeta y sorprenden aún a los más avezados hombres de ciencia.
Allí, un equipo de 23 científicos de distintas nacionalidades recoge la pruebas que les permitirán reconstruir desde los hábitos reproductivos hasta la manera en que los dinosaurios empollaban sus crías. Es que los investigadores están parados -o acostados de panza- sobre el templo que contiene la mayor nidada de la que se tenga conocimiento en el mundo.
Por estos días, Auca Mahuida está entregando piezas con las que los científicos quieren completar el puzzle que explicará cómo nacían y cómo vivían los dinosaurios saurópodos, el género más difundido en el período Cretáceo, que aquí como en ningún otro lado está a flor de suelo.
Hace 80 millones de años, con otro clima y surcado por arroyos tumultuosos, Auca Mahuida fue la cuna que anidó a los rechonchos herbívoros para que, en masa, depositen sus huevos. Algo así como la ceremonia que año a año los pingüinos cumplen en Punta Tombo. Los científicos tienen «mapeados» 17 kilómetros lineales regados con fósiles de huevos de estos dinosaurios, además de los huesos de tres animales herbívoros y un carnívoro de una especie única.
En algunos sectores las cáscaras de los huevos -de unos tres milímetros de espesor- están salpicadas en el suelo, con un efecto similar al que provocarían los vidrios de un foco al romperse.
Hay miles de huevos, pero sólo algunos conservan restos de los embriones, con la piel y hasta los dientes de los bichos que no alcanzaron a nacer. Dentro de una bocha de yeso (el embalaje que arman los paleontólogos) hay por lo menos un huevo en cuyo interior está el cráneo del embrión, de dos centímetros y medio de largo.
Los huevos, muy probablemente, quedaron sepultados por un diluvio de barro y bajo ese manto en contacto con agua y minerales se perpetuaron como fósiles.
Si bien en el mundo hay otros yacimientos de huevos, ninguno se asemeja al de Auca Mahuida, no sólo por la cantidad, sino también por la calidad. Auca Mahuida es «Auca Mahuevo», de acuerdo con la nueva denominación que los científicos le dieron.
En el lugar, el equipo de profesionales comandados por los paleontólogos Rodolfo Coria y Luis Chiappe sigue sumando sorpresas. Y fascinación.
Los paleontólogos descubrieron una serie de nidos con sus huevos conservados tal como fueron depositados hace unos 80 millones de años, lo que significa que a lo largo de todo ese tiempo no sufrieron ningún tipo de desplazamiento.
«Increíble», resume Coria con su metro noventa horizontal sobre el suelo, rescatando un dinosaurio.
El hallazgo no tiene antecedentes y aportará valiosísima información sobre los hábitos de estos dinos y sobre la forma en que los huevos eran incubados y protegidos.
«Están perfectamente conservados, en el mismo lugar donde los dinosaurios los depositaron», explica Coria, el director del museo Carmen Funes de Plaza Huincul.
En el mismo estrato donde aparecieron huevos y nidadas, se descubrieron los restos de tres dinos saurópodos, uno de ellos en excelente estado de conservación y con una importante cantidad de piezas.
La osamenta fosilizada podría pertenecer a los bichos que pusieron esos huevos, una presunción que de confirmarse marcaría un antes y un después en el estudio de los dinosaurios. Es que, con estos datos, se tendrían los elementos para reconstruir desde el nacimiento hasta la muerte de los gigantes.
De los huevos, que equivaldrían a doce o trece huevos de gallina, salían los «pichones» que al nacer medían entre 30 y 40 centímetros de alto, pero que al llegar a la adultez llegaban a superar los 15 metros.
«Es una posibilidad: Pueden llegar a ser del tipo de dinosaurio que pusieron los huevos. Sabemos que los huevos los pusieron dinosaurios saurópodos y estamos rescatando huesos de dinosaurios saurópodos, todo en el mismo nivel geológico, pero es muy prematuro decir que estos bichos eran los que ponían estos huevos», indica Chiappe.
«La investigación se abrió en muchas puntas, cada cosa que encontramos nos abre nuevas hipótesis de trabajo. Todavía hay muchísimos años de trabajo en este lugar», agrega Coria.
La campaña de argentinos y norteamericanos -también hay un suizo y una italiana- es la más numerosa en cuanto a cantidad de profesionales de las que se han realizado en la región. Una idea de la complejidad con la que se trabaja la da el hecho de que hay un especialista dedicado exclusivamente a estudiar las cáscaras de huevos, otro que analizará la piel fosilizada contra la cáscara, otro que investigará la arquitectura de los nidos y uno que puntualmente auscultará los embriones. Auca Mahuida está hablando.
Rodolfo Chávez
Miles de cáscaras sobre la arena
AUCA MAHUIDA (enviado especial).- En determinada época del año, los saurópodos habrían depositados sus huevos en un lugar común, posiblemente en inmensas extensiones de arena en regiones inundables junto a cursos de agua de importante energía. Este tipo de geografía fue la que posibilitó su fosilización y por ende su conservación, millones de años después de su extinción.
La investigación de los científicos servirá para comprobar si, como se cree, los huevos se incubaban al calor del sol, una teoría muy difundida por cuestiones que tienen que ver estrictamente con la lógica. Para el caso y buscando una imagen cercana sólo basta con pensar en un elefante «empollando» huevos.
Siempre de acuerdo a especulaciones e inferencias se estima que los huevos eran depositados en nidos de forma oval o semicircular en excavaciones tipo cráter con los bordes levantados. La construcción la habrían hecho con las patas traseras.
Los huevos encontrados en Auca Mahuida tienen un volumen de 900 centímetros cúbicos (de unos 15 centímetros de diámetro), un tamaño algo menor al de un huevo de choique o el equivalente a una docena de huevos de gallina. Los saurópodos ponían entre 15 y 33 huevos por nido.
Por ahora, los científicos no quieren especular más sobre el tema y esperan que el trabajo de laboratorio revele los secretos del nacimiento, la cría y la vida de los gigantes del Cretáceo.
foto: Los científicos recogen en Auca Mahuida piezas que pueden ayudar a revelar cómo nacían y cómo vivían los pichones de dinosaurios.
AUCA MAHUIDA (enviado especial).- El anfiteatro natural que forman las bardas ubicadas al pie del Auca Mahuida tiene los colores y el arte del mejor lienzo. Es una geografía casi lunar donde por efecto de la desenfrenada luz del mediodía el rojo de la arcilla se potencia y alcanza para teñir el particular ambiente.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora