Extraviados en Nación
Weretilneck no logró un vínculo. Se dará esta semana. Exclusiva audiencia de Frigerio a Soria abrió grietas.
panorama de río negro
Adrián Pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar
Los atisbos de mutación pertenecen a otros ámbitos. Weretilneck sólo prepara un mínimo reajuste estructural para febrero o marzo. El área de Cooperativas pasará de Desarrollo Social a Gobierno y Economía ampliará su influencia al absorber Planificación (hoy en Secretaría General) y la creación de un ente de Comercio Exterior, alentada inicialmente por el ministro de Agricultura, Marcelo Martín. Antes, el gobierno deberá campear ofensivas salariales, que el martes se notarán en ocasión de la sesión legislativa por el presupuesto. El gobierno se encadena a su decisión de esperar y no ofrecer nada hasta febrero. El meneo está en el cuadro nacional. Y el gobernador se cuelga a ese proceso y, para peor, no ha logrado un vínculo válido con la administración de Macri. La reunión en Olivos estuvo blindada. El presidente no ofreció resquicios y evitó profundizar cualquier problemática. Weretilneck logró la charla más productiva en los Jardines en un fortuito aparte con el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Río Negro y su mandatario tienen una urgencia: la inminente temporada frutícola y las carencias de sus productores. La eliminación de las retenciones y la mejora de la rentabilidad (producto de la devaluación) no serán beneficios inmediatos para el complejo y resta saber cuándo llega, si llega, al sector primario. El miércoles habrá un encuentro con Nación. Sorprendió Martín cuando el martes se anticipó y llegó al segundo de Agroindustria, Ricardo Negri, que lo recibió con el diputado Sergio Wisky. Aquel accedió por conexiones personales de su subsecretario Nicolás Stier con colaboradores de Negri. “Fue un contacto informal”, explicó Weretilneck al titular de Fruticultura, Alberto Diomedi, que se quejo de que el ministro lo había apartado. El funcionario nacional escuchó y habló poco, aunque plantó ciertos rasgos. Planteó que Nación querrá saber cuál será el aporte de Río Negro para recién avanzar en el propio y, además, ensayó un plan de ayuda pero innovando con otras figuras, como serían montos reintegrables. Weretilneck encabezará la comitiva del miércoles. Su asistencia se confirmó recién cuando supo de la presencia del ministro Ricardo Buryaile. Tampoco se ofrecería a otra degradación. Ya conoció el desplante macrista. El día antes del almuerzo en Olivos exploró –sin éxito– un acercamiento. Esa misión la asumió el legislador Facundo López y se contactó con el segundo de Interior, Sebastián García de Luca. Ambos conservan cierto trato de cuando el hoy funcionario incursionaba por Río Negro en el armado del macrismo. Todo quedó en eso. “El interlocutor es Wisky”, repiten hoy en Interior. El ministro Luis Di Giacomo retomó aquella posta y, seguramente, esta semana ingresará a la Casa Rosada. Hasta ahora, el intendente Martín Soria fue el único rionegrino con cargo institucional que entró al despacho del ministro Rogelio Frigerio. Las explicaciones. El ministro valoró juntarse con los jefes de ciudades con “mucho potencial” y el roquense aludió a la entrega de un pedido de apoyo para la Fiesta de la Manzana. La política concentró esa charla. Soria, también presidente del PJ, contó bastante en el Consejo partidario (lo juntó para suspender a cuarenta peronistas –entre ellos, el vicegobernador Pedro Pesatti– que se fueron a Juntos). Exageró al encuadrarla en un hecho ocasional, tras lo cual blanqueó la intención nacional de privilegiar lazos con los municipios. Incluso relató la razón del corrimiento provincial. Weretilneck “nunca quiso integrarse a este espacio”, habría dicho Frigerio. El lugar otorgado a Soria reavivó viejas conjeturas. El tiempo aclarará mejor el terreno, pero Wisky quedó en una posición incómoda con los intendentes de la UCR, deseosos de ingresar a los despachos nacionales. Se sigue complicando esa deteriorada relación de socios forzados de Cambiemos. Los radicales entienden que los delegados del Pro –Wisky y el roquense Juan Martín– no le ofrecen lazos de interrelación ni posibilidades de sumarse a la Nación. Saben, por el contrario, que potencian otros dirigentes de la UCR, como la roquense Cinthya Hernández, la barilochense Guillermina Alaniz y, entre otros, la choelense Natalia Rodríguez. En ese posicionamiento, los macristas dicen pregonar la renovación y así colisionan con los que hoy mandan en el estructura radical. Recientemente, los intendentes designaron al viedmense José Luis Foulkes para presidir el Foro. El sartorista Carlos Toro pasó ayer a presidir la Convención y la secuencia se completaría con Darío Berardi en la conducción del Comité, considerando que su presidente Horacio Massaccesi convocó a elecciones para febrero. Esa mayoría dirigencial resiste y no acepta mansamente que los pasen a retiro desde el macrismo. Por eso, incitan a la rebeldía a formales conductores del PPR-Pro, como su presidenta María Piedrabuena y el exlegislador Claudio Luero. Más allá de estas rencillas, otras premuras rodean a los comisionados macristas y radican en concretar el definitivo armado de los organismos nacionales en Río Negro. Los nombramientos llegarán en enero, adelantan. ATE advirtió que esas vacancias ya afectan en los servicios a los rionegrinos. En conclusión, todos rotan –algunos en vacío– en torno al poder macrista. Son nativos extraviados en una selva de prejuicios y errores.