Ezequiel cuenta cómo salvó a su hermano de un incendio
CATRIEL(ACA).- “Incendié mi casa” dijo agitado el pequeño Ezequiel, que con tan sólo 3 años salvó a su hermanito de 2 de ser víctima de las llamas en el siniestro desatado en su casa luego de una travesura. Aunque con un poco de reticencia y ayudado por su hermana Florencia, de 6, Ezequiel relató la historia que protagonizó el pasado 9 de mayo, cuando los bomberos concurrieron a sofocar un principio de incendio en su casa del barrio Preiss, como publicó al día siguiente este medio. Aunque la baja estatura y su familia confirman la corta edad del pequeño héroe, él asegura que tiene 10 años. Gentil y educado, parece un adulto en miniatura, capaz de asumir una travesura, aceptarla, decir la verdad; siempre dirigiéndose a los demás con amabilidad y respeto. “Él sabe que se mandó una macana” dijo su mamá María. El pequeño héroe dio su versión: Contó que le gusta dormir mucho (y generalmente lo hace hasta pasado el mediodía), pero el día del incidente se levantó más temprano y se dio cuenta que su mamá había salido. Después de dar vueltas en la casa, vio que alguien había dejado un encendedor en la cocina. Le llamó la atención y quiso probar cómo funcionaba. El nene advirtió que un colchón de cuna que estaba en el piso comenzó a arder, así que tomó de la tabla de planchar de su mamá, un rociador con agua para echar sobre el fuego, pero la maniobra como no dio resultado, el fuego se extendió a un par de almohadas que se consumieron rápidamente. Entonces Ezequiel se asustó mucho. Trató de abrir la puerta que estaba con llave y fue así que se dio cuenta que el humo había comenzado a instalarse en la pieza donde dormía su hermanito de 2. Sin dudar, abrió la ventana y corrió en busca de ayuda. Agitado tras haber cruzado una calle, llegó a la casa donde viven sus abuelos y su tía y les dijo: “incendié mi casa”. La abuela no hizo caso porque Ezequiel suele hacer bromas todo el tiempo, pero su abuelo sí le creyó e inmediatamente se dirigió al lugar, al que ya había llegado la tía y sacado a Benjamín de 2, mientras el abuelo abría una canilla para comenzar a tirar agua. Para algunos, el acto reflejo de Ezequiel es propio de un niño “que ve mucha televisión”, pero éste no es el caso según su familia: “El pasa mucho tiempo jugando, es muy inquieto y tiene muchos amigos”. El pequeño, por su parte, asegura que lo que más le gusta es ir a la “escuelita” (escuela dominical de una iglesia evangélica) Es ahí donde se siente más grande y aprende “cosas buenas”.
CATRIEL(ACA).- “Incendié mi casa” dijo agitado el pequeño Ezequiel, que con tan sólo 3 años salvó a su hermanito de 2 de ser víctima de las llamas en el siniestro desatado en su casa luego de una travesura. Aunque con un poco de reticencia y ayudado por su hermana Florencia, de 6, Ezequiel relató la historia que protagonizó el pasado 9 de mayo, cuando los bomberos concurrieron a sofocar un principio de incendio en su casa del barrio Preiss, como publicó al día siguiente este medio. Aunque la baja estatura y su familia confirman la corta edad del pequeño héroe, él asegura que tiene 10 años. Gentil y educado, parece un adulto en miniatura, capaz de asumir una travesura, aceptarla, decir la verdad; siempre dirigiéndose a los demás con amabilidad y respeto. “Él sabe que se mandó una macana” dijo su mamá María. El pequeño héroe dio su versión: Contó que le gusta dormir mucho (y generalmente lo hace hasta pasado el mediodía), pero el día del incidente se levantó más temprano y se dio cuenta que su mamá había salido. Después de dar vueltas en la casa, vio que alguien había dejado un encendedor en la cocina. Le llamó la atención y quiso probar cómo funcionaba. El nene advirtió que un colchón de cuna que estaba en el piso comenzó a arder, así que tomó de la tabla de planchar de su mamá, un rociador con agua para echar sobre el fuego, pero la maniobra como no dio resultado, el fuego se extendió a un par de almohadas que se consumieron rápidamente. Entonces Ezequiel se asustó mucho. Trató de abrir la puerta que estaba con llave y fue así que se dio cuenta que el humo había comenzado a instalarse en la pieza donde dormía su hermanito de 2. Sin dudar, abrió la ventana y corrió en busca de ayuda. Agitado tras haber cruzado una calle, llegó a la casa donde viven sus abuelos y su tía y les dijo: “incendié mi casa”. La abuela no hizo caso porque Ezequiel suele hacer bromas todo el tiempo, pero su abuelo sí le creyó e inmediatamente se dirigió al lugar, al que ya había llegado la tía y sacado a Benjamín de 2, mientras el abuelo abría una canilla para comenzar a tirar agua. Para algunos, el acto reflejo de Ezequiel es propio de un niño “que ve mucha televisión”, pero éste no es el caso según su familia: “El pasa mucho tiempo jugando, es muy inquieto y tiene muchos amigos”. El pequeño, por su parte, asegura que lo que más le gusta es ir a la “escuelita” (escuela dominical de una iglesia evangélica) Es ahí donde se siente más grande y aprende “cosas buenas”.
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