Fabián Gallina vive con el ritmo patagónico en las venas

El percusionista es un artista que apuesta fuerte a la búsqueda y la comparte, como profesor, en distintas bandas de las que es u fue parte o invitado, y también como productor.

Fabián Gallina, un músico que pelea su independencia.

Fabián Gallina, un músico que pelea su independencia.

P- En 10 palabras (más o menos), ¿Quién es Fabián Gallina?

R- Músico, patagónico, indagador, observador y disfrutador. Abocado a tratar de ser mejor, como músico, como profesor, padre, persona.

P- ¿Cuándo fue que dijiste “es por acá”?

R- Cuando me di cuenta que a la música hay que honrarla, aparte de amarla… que los altibajos son parte del proceso de dedicarse a esto y hay que reconstruirse permanentemente, que es un trabajo full time y hay que levantarse temprano a laburar. A partir de ahí todo es hermoso.

P- ¿Qué fue lo que más te gustó hacer?

Fabián Gallina

R- Todo lo que hice me gustó de alguna manera, pero terminás recordando algunos hitos que te marcan más por alguna razón, un gran compromiso o responsabilidad, un acierto a nivel artístico o una emotividad fuerte. Esas fotos que quedan guardadas en la cabeza son en mi caso una de 1995 que participé en la percusión de “Carmina Burana”, junto al coro de la UNCO dirigido por el maestro Daniel Constanza, tres presentaciones colmadas con 5000 personas. Otra que recuerdo fue doble, en mi paso por “Pachamama”, un disco del 2004 ternado a los premios Gardel y una gira con Mercedes Sosa, fueron un premio de la vida. También una gira por el sur de España con el trío Tokatango (hoy TOKA), que estuvo plagada de buenas experiencias.

P- ¿Algunas anécdotas con el arte?

R- Uuff, a ver, hay miles. Una que fue muy graciosa, con el bajista de Irakkere, Carlos Puerto Caballero. Vienen a tocar a Neuquén, se hace una jam luego, en un bar. Cuando llego nos presenta Pablo Celoria y después, acodados charlando en la barra, me acuerdo que con un trío que tenía en esa época, Les Amis. Habíamos grabado un tema de él en un “casette” que se vendía oficialmente en disquerías. Y con mucha vergüenza le cuento: “Carlos, tú sabes -ya se me había pegado el cubano- que nosotros grabamos un tema tuyo y no te pedimos permiso -no existía internet, ni mail, ni nada- y él estalla en gritos. Al principio me quedé helado, y enseguida me doy cuenta de que está feliz. Me dice: “tienes uno tu aquí?”. Se lo tuve que mandar a Cuba después. Corolario: terminamos tocando el tema “A Chano Pozo” con él en el bajo y Angá Díaz en congas. Esa noche no dormí.

P- ¿Qué tiene de particular la percusión, dentro del campo musical?

R- Buenísima pregunta. Todo. A mi permanentemente se me ocurren momentos musicales cuando estoy viendo danza sobre todo contemporánea o una película o una obra de teatro, porque se comparten muchas cosas, el ritmo, clima, tiempos, texturas. Recomendaría a los artistas jóvenes consumir arte en general, no solo la especialidad a que se dedican.

P- ¿Cómo ves al escenario cultural por estos tiempos?

R- En la región está bastante bien, pensando que todo puede mejorar. Hay dos escuelas grandes de música en pocos kilómetros, se abrieron otras en la zona de la cordillera. Hay escuelas de cine, teatro, danza, etc. El Instituto Nacional de la Música (Inamu) está haciendo un trabajo impresionante de fomento para que los grupos graben, se inauguró un teatro en Cipolletti. Centros culturales en Neuquén y orquestas en varios lugares. Faltan todavía que algunas políticas se aggiornen a los tiempos que corren y no confundan cultura con entretenimiento, hay que apoyar al artista que apuesta fuerte a la búsqueda y no tanto al que la sociedad ya le otorgó la visa del establishment, por lo que tiene el camino más allanado. ¿Puede el arte manejarse con las leyes del mercado?: Si fuera así terminaríamos todos haciendo el mismo producto.

P- ¿En qué estuviste trabajando este año?

R- En primer lugar, muy dedicado a la enseñanza en la Escuela Superior de Música de Neuquén, lugar maravilloso de trabajo donde estoy hace 26 años dando Batería y Percusión Latina. Presentamos en mayo pasado el disco de Quito Riffo, “Añoro”, que tuve la suerte de grabar la batería y hacer mis primeros pinitos como productor artístico, tarea que estoy desarrollando ahora para una cantautora que va a dar que hablar por sus bellísimas canciones. También salieron los discos de Elefanticomio, en el que grabé “percus” brasileñas y árabes, y de las divinas Flor de Lis, en el que grabé percusiones. Con mi grupo de música árabe Bahath, estamos pasando un momento de mucha actividad. En invierno acompañé en una mini gira valletana al gran saxofonista Carlos Lastra, y tuve una experiencia fuerte tocando en vivo para danza contemporánea en un trabajo intensivo del coreógrafo Juan Onofri Barbato. En estos momentos estoy terminando de mezclar las baterías del próximo disco de uno de los mejores pianistas de jazz regional, Julio Scarpello. Una obra tremenda y haciendo la preproducción del primer disco de Aragamasa, cuarteto con temas propios.


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