Feliz cumple

Por Redacción

Rosario, costanera, noche de sábado y cumpleaños 38 de Pablo, periodista deportivo, separado, un hijo. Ambientación que Gustavo Postiglione eligió para ahondar en conflictos, encuentros y desencuentros de un grupo de jóvenes de los «80 que quince años después siguen buscando una razón de ser.

«El cumple» es una película dentro de otra que se va filmando en video durante la fiesta, sorprendente en su estética, bella, reflexiva, sumamente sensible. Sondea debilidades humanas comunes. Marca un salto adelante en el trabajo del director rosarino.

Entre «El asadito» y ésta, hay un crecimiento interno enorme, en el manejo de la cámara, de los actores, en la hondura del abordaje. «Quise ir un poco más lejos, apuntar más a la profundidad. Meterse en eso, también significa tocar cosas más duras», precisa el director. «Muchos de los textos fueron borradores que tenía sueltos y fui armando en una especie de rompecabezas. La credibilidad de «El cumple» tiene que ver con tocar aspectos muy propios, cercanos, cotidianos». 

Gustavo juega además con la ficción y la realidad, explicita que está filmando, qué está filmando. «Muestro la acción con la mirada mía y la del personaje. Ficción y no, a la vez. Yo espero que quien vea la película la sienta como una parte suya metida ahí dentro. Que lo de uno pueda tocar al otro, es algo muy fuerte. Esta es la segunda vez que la veo proyectada completa. Otras cosas que filmé no soportaba verlas. Ahora estoy encontrando aspectos nuevos, empiezo a darle una lectura distinta. Me pone contento verla y no enojarme con ella. Estuve casi un año dando vueltas con la edición, pensando como estructurarla, no me gustaba como la estaba armando; cuando encontré el punto justo, hallé la tranquilidad que ahora tengo. Logré plasmar la relación entre ficción-no ficción. Pude situar los monólogos, los diálogos, de forma tal que fueran paulatinamente descubriendo la trama». (E.R.)