“Fiebre por el dólar: ¿la década ganada u otra década perdida?”

Por Redacción

Los argentinos, desde principios de 1900, siempre buscamos resguardar el valor de compra de nuestros ahorros, frente a los habituales vaivenes políticos a los que nos tienen acostumbrados nuestros dirigentes. En esa época, nos resguardábamos también en monedas duras, por ejemplo, el marco alemán. Después, con la caída de Alemania, empezamos a buscar refugio en el dólar. Es una práctica que lleva más de 100 años y su principal disparador es la conducta de nuestros políticos a la hora de administrar los fondos públicos y delinear políticas económicas, siendo el principal problema nuestra propia moneda. Esto se debe a la mala y corrupta administración a la que nos tiene acostumbrados, desde hace más de 100 años, la clase dirigente argentina, destruyendo el valor del peso. Y es natural y de supervivencia el instinto que tenemos los argentinos de refugiar nuestros ahorros, tan natural como disparar frente el desborde de un río para que el agua no nos lleve por delante. ¿Son los argentinos que resguardan sus ahorros –muchos resultante de un esfuerzo de toda una vida– apátridas, gorilas, etc., etc. o nuestros dirigentes son incapaces y tan corruptos que destruyen lo que ellos mismos dicen construir? La política monetaria y económica la diseñan y llevan adelante quienes nos gobiernan. Los argentinos no generamos incertidumbre, la generan quienes toman las decisiones, que son nuestros dirigentes; los argentinos actuamos frente a la destrucción de nuestra moneda con reflejos de supervivencia. Recuerdo, todavía, una anécdota que me contó un amigo, de un albañil que le hizo unos arreglos en la casa y al momento de pagarle, en pesos, el albañil recibe un llamado por celular, era su esposa, que le daba la cotización del dólar ya que estaba en la casa de cambio esperando a que llegara su marido. Todas las medidas que ha venido tomando el gobierno fracasan porque atacan las consecuencias del problema real y no las causas, que ellos mismos fueron generando, ya que el exceso de pesos es el que genera inflación y presión sobre el dólar. El problema son los pesos, no el dólar. Ante la pérdida de valor de sus ahorros, generado por nuestros dirigentes, los argentinos, con el fin de conservar el valor del peso, recurren al dólar. Si fueran 3 ó 4 vivos que pretenden desestabilizar el país, serían muy fácilmente identificables, caso contrario estaríamos frente a un gobierno incapaz de defendernos frente a lo que ellos mismos denuncian mediáticamente como intentos golpistas. La realidad nos muestra otra cosa, ya que es imposible perseguir a miles de argentinos que instintivamente refugian sus ahorros frente a la realidad que generan nuestros dirigentes, que es la destrucción de nuestra propia moneda. Un buen ejemplo para entender lo que nos sucede es comparar nuestra economía con un gran valle en equilibrio, nuestra política económica; un río, que sería nuestra política monetaria, y el agua nuestra moneda –el peso–; una represa sería nuestro gobierno. Si todo funcionara en forma equilibrada, nunca el río desbordaría provocando una inundación difícil de controlar. Ahora, si nuestro gobierno –la represa–, por necesidades políticas, quiere aumentar el caudal del río y resuelve abrir las compuertas en forma indiscriminada, nuestra moneda –el agua– aumentaría el caudal del río, nuestro gobierno –la represa– destruiría la política económica –el valle– y quienes habitamos el valle, instintivamente, huiríamos a la zona de bardas, para refugiarnos. Las bardas serían nuestro refugio, el dólar. Roberto Zgaib, DNI 21.108.671 Roca

Roberto Zgaib, DNI 21.108.671 Roca