Frustración en las calles de Atenas
ESCENARIO
“Si esto sigue así, Europa está acabada”. En las calles de Atenas, los griegos esperaban ayer una solución al pulso con Bruselas, pero muchos son los que piensan que el futuro de Europa está también en juego. Ante los quioscos de periódicos se formaban pequeños grupos para comentar el ultimátum que los ministros de Finanzas de la zona euro dieron el lunes al gobierno de izquierda radical dirigido por Alexis Tsipras para que acepte antes del viernes una prolongación del programa de ayuda. “Estoy bastante angustiado”, confiesa Dimitris Papageorgiou, de 47 años. “Siempre hay un espacio para un compromiso en el interior de la Unión Europea pero temo una especie de pánico bancario” si el país pierde su apoyo financiero europeo antes de finales de febrero. Con una sonrisa triste, este bancario precisa que “personalmente” no tiene “más dinero” que retirar de su cuenta. En una sola frase, Sasha, una jubilada cuya pensión se ha reducido a la mitad, traduce la enorme incógnita que planea sobre el país: “No veo futuro”. Nikos Vasiliou, de 42 años, se considera un privilegiado. Tiene un trabajo pagado en Marks and Spencer, unos almacenes ingleses. Acompañado por su esposa Sofia, embarazada de ocho meses, dice que hay que “ser positivos” y pragmáticos ante la eventualidad de la salida pura y simple de su país de la zona euro. “Si ocurriera algo malo, los otros europeos también van a sufrir”, predice. Pero no esconde la rabia que le producen las exigencias del Eurogrupo. “Con un ultimátum no hay razones para seguir negociando”, dice. Dina Cosse, de 65 años, jubilada que trabajaba en el turismo social, teme que se mantenga la austeridad en su país: “Si seguimos así, Europa está acabada y será la extrema derecha la que tome el relevo en todas partes”, arguye. La reducción de salarios y pensiones impuesta por los planes de rescate europeo –que impide cualquier consumo en Grecia desde hace cinco años– se ilustra espectacularmente el martes con la publicación de las cifras de inflación. Los precios habían caído un 2,8% interanual en enero. (AFP)