Frutas gratis para los chicos, el gesto de Sonia

La dueña de una pequeña verdulería del barrio Confluencia, de Neuquén, las ofrece a los más pequeños que van o vuelven de la escuela “con hambre”.



“Si sos niño y volvés de la escuela o vas con hambre podés pasar a retirar una fruta sin compromiso a pagar”. El posteo que escribió Sonia en Facebook tuvo miles de likes y una enorme repercusión no solo entre los vecinos del barrio Confluencia sino incluso de la ciudad de Neuquén.

El posteo es de Sonia Santibañez, una neuquina de 35 años que abrió su propia verdulería, “Mi súper abuela”, hace un año. Y a pesar de que las circunstancias de la vida no le fueron fácil aseguró que “las ganas de ayudar que tuve toda mi vida me motivaron a que siga tratando de hacerlo”.

Hace más de 10 años que la mujer se dedica al rubro, y desde que abrió su comercio disfruta de ofrecerle frutas a los chicos que lo necesitan. “Por acá pasan chicos de la escuela 103, 67 del CPEM 41, y muchas veces te preguntan si tenés algo para que les des porque tienen hambre, entonces creo que es preferible que la pidan y no que saquen una y salgan corriendo”, afirmó Santibañez.

Ayudar con el corazón es la idea. Aunque las ventas vienen en caída, junto a Carina Paintrú, su compañera de trabajo, esperan que otros comerciantes “se contagien” y complementen el ofrecimiento. “No es propaganda, como dicen muchos, sino una forma de ser más solidarios porque la situación no está fácil para nadie” aclararon.

No es propaganda, como dicen muchos, sino una forma de ser más solidarios porque la situación no está fácil para nadie”.

Sonia Santibañez, la dueña del comercio que quiere ayudar a los pequeños.

La idea de ayudar a los que menos tienen y sobre a todo a los más chicos está instalado en el corazón de Santibañez desde siempre.

“Yo la conozco hace muchísimo tiempo. Ella trabajaba con su abuela vendiendo en la vereda. Sabe lo que es pelearla día a día. Siempre trató de colaborar con la gente aunque a ella no le sobre nada. Ofrece a comedores que vengan a buscar mercadería antes de que se ponga fea y que termine en la basura, o le dice a las mamás solteras que vengan a buscar algo para sus hijos”, comentó Paintrú.

Por su parte Sonia explicó que tiene muchos clientes a los que conoce desde que hacía repartos y agregó que “es un trabajo muy pesado, nosotras hacemos todo, el de ir al mercado concertador, levantar cajones pesados llevarlos traerlos y después estar todo el día en el negocio”.

“No pensé que iba a pasar esto, ayer me escribían por todos lados. Que sea lo que Dios quiera, acá las puertas están abiertas. Es una verdulería humilde, está armada con cajones nada más” concluyó.


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