“Fueron horas de estar en vilo

En la madrugada del viernes, Maximiliano Smolkin, participó de cerca en el operativo sanitario que la ciudad armó para enfrentar una de las peores masacres de los últimos años en Estados Unidos.

Por Redacción

Maximiliano Smolkin, Médico neuquino en Denver

Maximiliano Smolkin es un joven médico oriundo de Neuquén que emigró en el 2007 a Estados Unidos para especializarse. Desde el inicio le atrajo Denver, como una ciudad mediana, abierta a los extranjeros y todavía ajena a los males de las grandes metrópolis. Sin embargo, en la madrugada del viernes participó de cerca en el operativo sanitario que la ciudad armó para enfrentar una de las peores masacres de los últimos años en ese país.

“Estuve involucrado en prepararnos para lo que llegara. Denver tiene varios hospitales importantes. No estuve en el hospital de la Universidad de Denver, que es el más cercano a Aurora (donde ocurrió la tragedia) pero el Denver Health Hospital, donde trabajo, es uno de los centros con mejor sobrevivencia de trauma en Estados Unidos, por lo cual esperábamos recibir pacientes apenas se supo la noticia”, relató por teléfono desde Denver, aún shockeado por la situación, al igual que el resto de la ciudad.

–¿Esa noche estabas de guardia?

–Sí, estaba encargado de organizar la guardia de terapia intensiva hasta la mañana. Cerca de la una, yo estaba tratando a un paciente crítico cuando un par de enfermeros me avisan que hubo un tiroteo con heridos y que fuéramos viendo qué pacientes estabilizados podíamos derivar a terapia intermedia para estar preparados para varios pacientes. Mientras estábamos en ese proceso de derivación, pensando que se trataría de un asalto, o algo así, sube otro enfermero y nos pide que prendamos la tele: había habido un tiroteo importante en un cine de Aurora, y cuando vimos lo que pasaba no salíamos de nuestro asombro. Uno siempre está preparado para recibir cuatro o cinco personas por un accidente o algo así, pero ver víctimas de todo tipo, menores, etc. es distinto. Es estar en vilo y prepararse para lo peor. Que te digan ‘En 9 minutos llegan ambulancias’ sin saber qué pasó. Fue shockeante. Por un momento se me cruzó el recuerdo de las Torres Gemelas.

–¿Finalmente cuántas víctimas recibieron?

–Finalmente seis, por suerte heridos que no necesitaron de terapia intensiva porque en definitiva nuestro hospital era el más lejano al cine de Aurora y entonces nos derivaron a aquellos que no estaban en condición crítica. La mayoría de nuestro heridos fue por esquirlas e intoxicados por humo, porque este hombre primero tiró granadas de humo antes de comenzar a disparar. Eso sí, estaban todos en estado de shock.

–¿Sabían lo que había pasado?

–Yo hablé con dos o tres que estaban conscientes de lo ocurrido, pero otros cuatro venían en estado de shock absoluto, por lo cual se debió llamar al personal de psiquiatría para ayudarlos. Nosotros lo primero que hacemos es estabilizarlos médicamente, pero cuando comenzamos a ver que gente venía en shock pedimos ayuda.

Smolkin todavía guarda recuerdos de su infancia en Neuquén, donde su madre fue dueña de una conocida farmacia ante de partir a Israel, y donde aún viven un tío y amigos. En 1998 dejó la ciudad para estudiar Medicina en Córdoba, en 2007 decidió emigrar con su mujer, también médica, a Colorado para especializarse en gastroenterología. Una de las razones fue la similitud geográfica con el Alto Valle, “con mucha naturaleza, aire libre y cerca de las montañas”, señala.

–¿Cómo son Denver y Aurora?

–Denver es una ciudad de unos 620.000 habitantes, no es una gran metrópoli al estilo Nueva York. Aurora es un suburbio del área metropolitana, como si dijéramos Plottier de Neuquén, una zona que antes estaba separada pero ahora no se sabe muy bien dónde empieza una y termina otra. Del centro de Denver estamos a unos 15 ó 20 minutos de viaje de donde pasó todo. Aurora se ha estado expandiendo bastante, hay mucha población latina y también del sudeste asiático. Es una zona plana, con pocos edificios, pero en general gente de trabajo, más que nada.

–¿Como impactó el tiroteo en Denver?

–Están todos muy consternados, pareciera que Colorado es epicentro de este tipo de episodios, teniendo en cuenta lo que pasó en la secundaria de Columbine (N. de la R.: en 1999 dos adolescentes mataron a trece personas en el colegio y luego se suicidaron en la biblioteca) y que pase de nuevo acá es el colmo, como que no aprendemos más. La gente está muy preocupada porque no ocurrió en un ámbito académico cerrado de donde era el asesino (como Columbine o el tiroteo de Virginia Tech) sino un lugar masivo, público, donde no hay forma de controlar. Hay gente que ya está con miedo de mandar a los chicos a lugares donde haya concentración de personas. Encima como es una ciudad relativamente chica todos empezamos a saber de alguna víctima que era amigo o conocía a alguien relacionado con el hecho. No es como en ciudades como Buenos Aires o Nueva York donde la gente vive a mil. Es una ciudad grande pero la gente es abierta al extranjero, acostumbrada a la diversidad, más relajada. Y aquí los índices de salud y alfabetización son mejores que en el resto del país, por eso no se entiende como pasó acá. Encima el asesino era un estudiante que vino hace poco de California, con lo cual es difícil decir qué estuvo mal, no fue gestado acá.

–¿Hay una cultura de armas como en Texas?

– No veo que haya una presencia de armas como Texas o Wyoming, donde hay mucha tradición de caza y la gente esta habituada al contacto con armas. Acá no es tan pronunciada.

– ¿Te planteás dejar Denver?

–Es una ciudad linda, he vivido en otros lugares de Estados Unidos y no me mudo de acá, por más que haya pasado esto.

Smolkin sobre su función de socorro a las víctimas

Smolkin y un panorama sobre Denver