“Fútbol para ‘nadie’”
Cortemos por lo sano. La mejor solución para evitar descontrol, corrupción, barras bravas y violencia en el fútbol sería suspenderlo y declararlo en “estado de emergencia”. Este verano –en consonancia con la ola de calor– saltó la “térmica” de los futbolistas argentinos. La primer vergüenza del 2016 la originaron los planteles de River y Boca, en el clásico del fútbol argentino. La segunda fue entre Estudiantes y Gimnasia. También podemos citar incidentes del 2015 y años anteriores: gas pimienta en la Copa Libertadores, golpes mal intencionados y sus consecuentes y graves lesiones. ¿Es lógico que el presidente Macri tenga que interceder en el segundo clásico de River-Boca para que los jugadores no se “crispen”? El fútbol y sus posconsecuencias han “invadido” los medios hasta saturarnos al igual que los programas de chismes y telenovelas. El gran negocio –para unos pocos– de “Fútbol para todos” ahora, también, saldrá por los canales de aire, aumentando el “poder subliminal de la caja boba” sobre las masas. ¿Si destináramos esos fondos para combatir la desnutrición y mejorar la educación en la Argentina, cuántas vidas de chicos salvaríamos y cuántas generaciones de futuros jóvenes “inteligentes” y bien educados procrearíamos? Es tan importante y buen negocio el fútbol “profesional”, los derechos de transmisión y la publicidad, que todos quieren estar adentro de la AFA y derivan en malos arbitrajes “comprobados”, partidos “arreglados”, elecciones sospechosas, etc. Esto no se arregla con unos cuantos pesitos ni con sanciones a los clubes y a los jugadores. Si la fuerza policial y los dirigentes no pueden controlar las pasiones y reacciones de los barrabravas y de los jugadores, a pesar de los fondos que se destinan a esos fines –en lugar de destinarlos a la “seguridad” de la ciudadanía– estamos frente a un caos total. La FIFA, en la mira del mundo por corrupción, cada día nos sacude con un nuevo escándalo y, sin embargo, sus dirigentes antiguos y nuevos continúan peléandose por “pertenecer” y todo, por el “vil metal” y la “figuración”. Al contrario de la famosa frase de Passarella: “En la altura la pelota no dobla”, la plata sí lo hace. Marcos A. Machado DNI 108.891.93 Beccar, Buenos Aires
Cortemos por lo sano. La mejor solución para evitar descontrol, corrupción, barras bravas y violencia en el fútbol sería suspenderlo y declararlo en “estado de emergencia”. Este verano –en consonancia con la ola de calor– saltó la “térmica” de los futbolistas argentinos. La primer vergüenza del 2016 la originaron los planteles de River y Boca, en el clásico del fútbol argentino. La segunda fue entre Estudiantes y Gimnasia. También podemos citar incidentes del 2015 y años anteriores: gas pimienta en la Copa Libertadores, golpes mal intencionados y sus consecuentes y graves lesiones. ¿Es lógico que el presidente Macri tenga que interceder en el segundo clásico de River-Boca para que los jugadores no se “crispen”? El fútbol y sus posconsecuencias han “invadido” los medios hasta saturarnos al igual que los programas de chismes y telenovelas. El gran negocio –para unos pocos– de “Fútbol para todos” ahora, también, saldrá por los canales de aire, aumentando el “poder subliminal de la caja boba” sobre las masas. ¿Si destináramos esos fondos para combatir la desnutrición y mejorar la educación en la Argentina, cuántas vidas de chicos salvaríamos y cuántas generaciones de futuros jóvenes “inteligentes” y bien educados procrearíamos? Es tan importante y buen negocio el fútbol “profesional”, los derechos de transmisión y la publicidad, que todos quieren estar adentro de la AFA y derivan en malos arbitrajes “comprobados”, partidos “arreglados”, elecciones sospechosas, etc. Esto no se arregla con unos cuantos pesitos ni con sanciones a los clubes y a los jugadores. Si la fuerza policial y los dirigentes no pueden controlar las pasiones y reacciones de los barrabravas y de los jugadores, a pesar de los fondos que se destinan a esos fines –en lugar de destinarlos a la “seguridad” de la ciudadanía– estamos frente a un caos total. La FIFA, en la mira del mundo por corrupción, cada día nos sacude con un nuevo escándalo y, sin embargo, sus dirigentes antiguos y nuevos continúan peléandose por “pertenecer” y todo, por el “vil metal” y la “figuración”. Al contrario de la famosa frase de Passarella: “En la altura la pelota no dobla”, la plata sí lo hace. Marcos A. Machado DNI 108.891.93 Beccar, Buenos Aires
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora