Gana Obama, pero también sale herido

Por Redacción

Análisis

Después del acuerdo alcanzado anoche para evitar el default y reabrir el Gobierno, EE. UU. recobrará la normalidad por unos meses, en un triunfo parcial para Barack Obama, mientras el Partido Republicano deberá replantear su estrategia. Los ultraconservadores del Tea Party no cedieron nunca en sus reclamos y saldrán perdiendo: nada de lo que reclamaron quedó en el pacto que se votó anoche. El radicalismo ideológico quedaría marginado y la mayoría moderada republicana volvería a manejar las riendas del partido. En términos políticos, el acuerdo de anoche obedece casi totalmente a los lineamientos establecidos por Obama desde el comienzo de la crisis. Los legisladores del Tea Party inicialmente exigían que sea derogada la reforma al sistema de salud promovida por Obama, a cambio de aprobar un presupuesto. Pero en los últimos días las encuestas indicaban que los republicanos estaban perdiendo popularidad, y hasta el senador republicano John McCain calificó la crisis como “un episodio lamentable’’ en la historia de la nación. Aunque buena parte de los encuestados consideraron que el presidente también tenía su cuota de responsabilidad en el congelamiento del gobierno. Antes, hubo advertencias severas sobre las finanzas de Estados Unidos si no se llegaba a un acuerdo. La agencia de calificación crediticia Fitch había dicho que podría rebajar la calificación de AAA que usualmente le da a la deuda estadounidense. John Chambers, presidente del Comité de Deuda Soberana de Standard & Poor’s, dijo a CBS que un impago de la deuda estadounidense “sería mucho peor que el colapso de Lehman Brothers’’, el evento que detonó la crisis financiera del 2008. Pero no todo es ganancia para Obama. La medida, que es sólo una tregua temporal, establece un marco de tiempo para que a comienzos del próximo año posiblemente se enfrenten demócratas y republicanos otra vez por el gasto y el endeudamiento. Y el gobierno regresa a la vida dando tumbos. Por ejemplo, las autoridades comenzarán a discutir planes para acelerar el respaldo en el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, donde 307 empleados siguieron trabajando pese a la parálisis del gobierno y más de 8.000 recibieron suspensión temporal sin paga. Por otra parte, los republicanos prometieron que no dejarán de luchar para reducir la deuda y limitar el Obamacare, la ley de salud del presidente. (AP/AFP/DPA)