Plottier: La tradición productiva sigue viva de la mano de las nuevas generaciones

A pesar del avance de la ciudad sobre zonas rurales, muchas familias logran dar continuidad a la producción local.

Redacción

Por Redacción

En las distintas plazas y esquinas de Plottier se expresa su identidad productiva: hay colores, aromas, productores y emprendedores que nos recuerdan el origen y la tradición de esta localidad neuquina.
La gente se acerca con su bicicleta, su canasto de compras o su auto a las pequeñas ferias que asoman en los distintos puntos de la ciudad.

La oferta de productos frescos que se pueden conseguir es de lo más variada: huevos, dulces, carne de cerdo, conservas, frutas y verduras frescas, entre muchos otros. De a poco también aparecen alternativas que diversifican la matriz productiva local como las almendras, la elaboración de vino y el cultivo de alfalfa.

El Centro PyME-ADENEU –Ministerio de Economía, Producción e Industria- es el organismo de la provincia de Neuquén que brinda asistencia técnica y financiera, además de capacitación, a productores y a proyectos de reconversión productiva. En algunos casos de emprendimientos familiares, las nuevas generaciones han logrado revalorizar el trabajo de la chacra y dar continuidad a los establecimientos productivos.

Es el caso por ejemplo de la producción avícola que, más allá de los estragos que produjo la gripe aviar en Neuquén en 2023, los jóvenes se esfuerzan por sostener la actividad. Si de número hablamos podemos hacer una lista muy interesante:

  • 2.900 toneladas de frutilla anual
  • 130 hectáreas de frutilla
  • 130.000 gallinas ponedoras
  • 30 hectáreas de alfalfa

Polo frutillero


Hace más de una década, en la localidad neuquina, inició un proceso de crecimiento paulatino y constante de superficie y de productores abocados al cultivo de frutillas. Hoy convierten a Plottier en un verdadero polo. Las frutillas ocupan más de 130 hectáreas que son cultivadas por unos 70 productores que tienen un promedio 2 hectáreas de cultivo.

Es muy común que muchos comienzan trabajando en dependencia de alguien para la cosecha y otras labores culturales y, después de un par de años que conocen el cultivo y aprenden a manejarlo, ellos mismos emprenden su propia superficie”.

Sebastián Núñez, referente de Horticultura y Frutas Finas del Centro PyME-ADENEU.


Las condiciones agroecológicas de la zona son muy favorables para el cultivo de frutillas gracias a la buena proporción de suelos arenosos y calidad del agua. En la actualidad la producción de frutillas en Plottier supera las 2.900 toneladas por temporada y el período de cosecha de la localidad y la región se extiende desde fines de octubre principio de mayo. La fruta se comercializa en fresco, principalmente a Bariloche, Río Grande, Calafate, Comodoro Rivadavia y Mendoza.

Con el objetivo de sumar otras alternativas de comercialización y de agregado de valor, se trabaja para que más productores puedan congelar su fruta y comercializar fuera de la ventana de producción. “En este último año se están regularizando algunos establecimientos para poder ofrecer fruta congelada con empaques autorizados, ya que el manejo de fruta congelada permite guardar fruta en los momentos de mayor oferta sin necesidad de venderla en los períodos en que el precio de venta disminuye”, comentó Núñez. La regularización y habilitación de empaques se lleva adelante con SENASA y el acompañamiento de INTA e INTI.


El criadero de pollos parrilleros que apuesta a la calidad agroecológica



En China Muerta, Leandro Paredes decidió darle continuidad al emprendimiento dedicado a la producción de pollos parrilleros al que su padre Raúl dio origen hace más de dos décadas. “Plottier siempre se destacó por la producción de pollos parrilleros y de huevos, y más allá de algunas dificultades que hemos pasado, aún poder seguir con este proyecto es algo que nos llena a mí y a mi papá”, sostiene Leandro.

Hace unos años la gripe aviar golpeó fuerte. Leandro recuerda que eran más de treinta los productores y en la actualidad rondan los quince. “No había tanta renovación generacional así que empecé a buscar, a contactarme y a ponernos hombro con hombro porque lo que nos unió mucho fue lo de la gripe aviar. Eso nos puso en contacto y a darnos aliento entre todos y seguir este polo productivo que es prácticamente único en la Patagonia”, relató Leandro.

Leandro junto a una nota de 2004 del «Río Negro» donde se da a conocer el emprendimiento.


Para el productor, el diferencial local es que “nuestros pollos parrilleros se destacan por su producción agroecológica o más orientada a la calidad que a la cantidad”. Leandro sostuvo que “estoy en contacto con otros productores jóvenes, estamos tratando de que esto no se caiga y de que cada uno pueda interpretar y conocer el valor real de un pollo de esta calidad”. Adelantó que con este nuevo grupo de productores más jóvenes están en la búsqueda de conformar una nueva cooperativa.

“La mejor decisión que tomé”

“Mi papá empezó este proyecto hace 26 años. Hace 9 años estoy trabajando en el emprendimiento a tiempo completo y creo que es una de las mejores decisiones que tomé por el significado que tiene, por la importancia de este tipo de alimentos, de la conciencia que está teniendo hoy en día la sociedad sobre lo que consume”, manifiesta Leandro.

Como hace más de dos décadas, el objetivo sigue siendo el mismo: criar pollos de la forma más natural posible. “Pollos parrilleros para un consumo distinto y sano”, resume. Raúl y Leandro cuentan desde hace años con la asistencia técnica del Centro PyME-ADENEU, la Agencia de Desarrollo Económico del Neuquén -Ministerio de Economía, Producción e Industria- en todo lo que tiene que ver con recomendaciones productivas y manejo sanitario.

Para Leandro, la pandemia fue el click necesario para tomar la posta del emprendimiento. “Yo elegí la producción como una salida de autosuficiencia, como algo distinto, porque en tiempos de pandemia me di cuenta sobre la importancia del alimento para la sociedad y de tomar conciencia de lo importante de tener un núcleo productivo propio”.

A pesar de las dificultades que implica producir, Leandro rescata que “para mí tiene ese significado: de poder proveer de alimento tanto para mi familia como al resto de las familias”. En conclusión, para Leandro emprender es también darle continuidad a lo que su padre inició y dió forma: “que el esfuerzo de mi papá también sea reconocido más allá de su tiempo, lo fui trabajando desde chico y de grande pude tomar una conciencia más amplia de lo que significaba”.


Padre e hijo consolidaron su emprendimiento de carne porcina



Otra historia de producción familiar es la de Alberto y Eric Schrul, padre e hijo, que desde Colonia San Francisco producen carne porcina y sus derivados como chorizos. Cuando adquirieron la chacra hace más de 20 años, su idea era encarar un proyecto agrícola, pero la falta de disponibilidad de agua los obligó a replantear la actividad productiva a desarrollar.

Eric Schrul, productor de carne porcina.


Así fue como llegaron a la producción porcina. “Arrancó como un hobby, pero después se volvió una actividad primaria en la cual fuimos evolucionando al punto de que compramos un camión térmico y sumamos un parque solar para electrificar toda la chacra”, relató Eric.

En la actualidad cuentan con 28 cerdas madre y se dedican a producir casi exclusivamente capones, animales que al momento de faena pueden rondar entre los 110 y 120 kilos. Desde el Centro PyME-ADENEU se brinda asistencia técnica al emprendimiento en cuanto a recomendaciones en el manejo animal y sanitario, además de alternativas de nutrición que permitan disminuir los costos de producción.


“Estamos tratando de bajar el costo del cerdo y en eso nos estamos involucrados, haciendo cursos para capacitarnos para producir remolacha forrajera y otras alternativas de alimentación que no sea únicamente maíz y alimento balanceado”, señaló el productor. La comercialización de su producción la focalizan en dos ferias de Plottier. “La gente suele reconocer el producto fresco, no se vende nada congelado. Muchas personas saben reconocer ese diferencial”, destacó Eric.

En contraposición, sostuvo que por precio muchos consumidores se vuelcan, en la búsqueda de mejores precios, a las grandes cadenas de supermercado. “El punto es que son alimentos congelados y no es la misma calidad. La carne merma en calidad y en sabor, también, todas esas cosas se suelen notar”, detalló Eric.


En las distintas plazas y esquinas de Plottier se expresa su identidad productiva: hay colores, aromas, productores y emprendedores que nos recuerdan el origen y la tradición de esta localidad neuquina.
La gente se acerca con su bicicleta, su canasto de compras o su auto a las pequeñas ferias que asoman en los distintos puntos de la ciudad.

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