Tomates confitados: cómo hacerlos en casa con pocos ingredientes
Tomates confitados. Foto ilustrativa.
Los tomates confitados son una de esas preparaciones que, con pocos ingredientes y algo de tiempo, pueden cambiar por completo un plato. El secreto está en cocinarlos lentamente para que pierdan parte de su agua, concentren su sabor y queden tiernos y ligeramente caramelizados.
Se pueden preparar con tomates cherry o tomates perita y conservarlos en la heladera para tenerlos listos al momento de cocinar.
Ingredientes
- 500 g de tomates cherry o tomates perita
- 3 cucharadas de aceite de oliva
- 2 dientes de ajo
- 1 cucharadita de azúcar
- Sal, a gusto
- Pimienta, a gusto
- Orégano o tomillo, a gusto
Cómo hacer tomates confitados
1. Preparar los tomates
Lavar bien los tomates y secarlos. Si se utilizan tomates perita, cortarlos en mitades o cuartos. Los tomates cherry pueden utilizarse enteros o cortados al medio.
Colocarlos sobre una fuente para horno.
2. Condimentar
Agregar el aceite de oliva, los dientes de ajo, la sal, la pimienta y las hierbas elegidas. Incorporar una pequeña cantidad de azúcar para favorecer la caramelización y equilibrar la acidez natural del tomate.
Mezclar suavemente para que todos los tomates queden impregnados con los condimentos.
3. Cocinar lentamente
Llevar a un horno bajo, a unos 120 °C, y cocinar durante aproximadamente 1 hora y media a 2 horas.
El tiempo puede variar según el tamaño y la cantidad de agua de los tomates. La idea es que queden tiernos, arrugados y concentrados, pero sin llegar a secarse por completo.
4. Dejar enfriar
Retirar del horno y dejar enfriar. Se pueden consumir en el momento o guardar en un recipiente limpio y hermético en la heladera.
Cómo usar los tomates confitados
Son ideales para sumar sabor a una gran variedad de preparaciones. Se pueden servir sobre tostadas, incorporar a pastas, ensaladas o pizzas, acompañar carnes o utilizar como parte de una picada.
También quedan muy bien combinados con quesos, aceitunas, albahaca fresca y un buen pan casero.
Un dato clave
Para conseguir tomates confitados bien sabrosos, lo más importante es cocinarlos a baja temperatura y sin apuro. De esta manera se concentra el sabor y se obtiene una textura mucho más tierna y aromática.
Los tomates confitados son una de esas preparaciones que, con pocos ingredientes y algo de tiempo, pueden cambiar por completo un plato. El secreto está en cocinarlos lentamente para que pierdan parte de su agua, concentren su sabor y queden tiernos y ligeramente caramelizados.
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