Genial como jugador, en deuda con el buzo de DT
La vida deportiva de Maradona se divide en dos: como jugador y como técnico. Con los cortos fue lo más grande que se vio dentro de una cancha, se transformó en el emblema del seleccionado y llevó a la Argentina a ganar su segundo Mundial. Como DT, tuvo una actuación esporádica y poco efectiva.
Maradona hizo épica con la camiseta albiceleste. Su historia en el seleccionado comenzó el 27 de febrero de 1977 con una goleada ante Hungría, con apenas doce partidos en primera.
Ya vuelto una verdadera revelación, Menotti lo excluyó del plantel que ganaría la Copa del ´78 y Diego tuvo que esperar hasta el ´82. Por España pasó sin penas ni glorias, lo expulsaron con Brasil y debió aguardar otros cuatro años para, de la mano de Bilardo, dejar anonado al mundo entero en México ´86.
En Italia ´90 volvió a ser el líder y en el Mundial ´94 le «cortaron las piernas» por la maldita efedrina. Con Nigeria fue el último de los 91 partidos, en los que anotó 34 goles.
Como DT tuvo su primera experiencia en 1994, en Mandiyú de Corrientes y junto a Carlos Fren, con quien durante dos meses sólo cosechó el 25 por ciento de los puntos. Unos meses después, en mayo del ´95, la dupla aterrizó en Racing y tras 11 partidos abandonó el club con un record de 2 victorias (una en La Bombonera tras 20 años), 6 empates y 3 derrotas.