“Genialidad literaria y política”
En una entrevista televisiva Mario Vargas Llosa mencionó a Albert Camus como autor de una frase extraordinaria: “El genio literario no implica lucidez política”. Insuperable definición de sí mismo, si bien no era la intención del prolífico escritor peruano en ese momento. Es él un extraño caso de hombre bidimensional. En uno de sus hemisferios habita el diseñador de tramas literarias con sofisticados mecanismos espacio-temporales, creador de personajes complejos excelentemente logrados; el que manifiesta conocimiento y compromiso con su contexto, el Perú profundo, y se expresa utilizando un matiz exquisitamente irónico. En el lado opuesto subsiste el militante político rústico, básico hasta la decepción, decimonónico, disparando sin pausa superficiales speechs degradantes desde lo intelectual. Alguna vez dijo sentir envidia por Cortázar porque pudo escribir la novela “Rayuela” de un tirón, algo imposible para él, un artesano de la literatura en base a sangre, sudor y lágrimas. Causa pena cuando no pone el mismo empeño en el despliegue casi patético de su ideario político y se extraña sobremanera al autor de magníficas obras como “La casa verde”, “Pantaleón y las visitadoras”, “La ciudad y los perros” o “Lituma en los Andes”, responsables junto con otras de haberle conseguido el máximo galardón mundial que existe, merecidamente. Alcides R. Jacob DNI 12.649.939 Cipolletti
En una entrevista televisiva Mario Vargas Llosa mencionó a Albert Camus como autor de una frase extraordinaria: “El genio literario no implica lucidez política”. Insuperable definición de sí mismo, si bien no era la intención del prolífico escritor peruano en ese momento. Es él un extraño caso de hombre bidimensional. En uno de sus hemisferios habita el diseñador de tramas literarias con sofisticados mecanismos espacio-temporales, creador de personajes complejos excelentemente logrados; el que manifiesta conocimiento y compromiso con su contexto, el Perú profundo, y se expresa utilizando un matiz exquisitamente irónico. En el lado opuesto subsiste el militante político rústico, básico hasta la decepción, decimonónico, disparando sin pausa superficiales speechs degradantes desde lo intelectual. Alguna vez dijo sentir envidia por Cortázar porque pudo escribir la novela “Rayuela” de un tirón, algo imposible para él, un artesano de la literatura en base a sangre, sudor y lágrimas. Causa pena cuando no pone el mismo empeño en el despliegue casi patético de su ideario político y se extraña sobremanera al autor de magníficas obras como “La casa verde”, “Pantaleón y las visitadoras”, “La ciudad y los perros” o “Lituma en los Andes”, responsables junto con otras de haberle conseguido el máximo galardón mundial que existe, merecidamente. Alcides R. Jacob DNI 12.649.939 Cipolletti
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