Gente agradecida
Debido a una neumonía agravada por un paro cardiorrespiratorio pero con la fortuna enorme de encontrarme en el hospital de Junín de los Andes en ese momento y gracias a la capacidad manifiesta del personal médico de dicho nosocomio, hoy tengo la enorme felicidad de poder dirigirme a todos a fin de agradecer sus invalorables servicios. Luego de este episodio fui trasladado al hospital de Zapala, donde encontré algo que me conmovió y me conmueve constantemente. A la calidad y dedicación del personal médico, como del personal de enfermería, debo agregar algo que creo que tiene un valor tan importante como la parte profesional: el trato, la dedicación, el positivismo de todos para alentarme, mimarme y cuidarme con un amor que me conmueve hasta las lágrimas. Expresar gratitud no es en mi caso fácil, ya que no encuentro todas las palabras para hacerlo y quedarme conforme, seguro que me quedaría muy corto. Vaya mi gratitud al Sr. director y a los doctores Daniel Lisa, Juan Paul, Marcelo Majul, Darío Picoli y Graciela Ferreiro, así como a los licenciados Graciela Aravena, Marcela Altamirano, Bibiana Álvarez, Marcela Bazán, Angélica Catalán, Rodrigo Erices, Jésica Erices, Paola Koopman, Laura Loncón, Marilín Monardes y Bárbara Nahuelpi, Olga Lezana, Ana León y Clara Montecino –mis disculpas si de alguien me olvido–. A todos y cada uno, mi profundo reconocimiento y gratitud. También para el personal del hotel Hue Melen, que con su enorme solidaridad y dedicación hizo que mi tesoro más preciado –que es mi familia– se sintiera sumamente cómodo y cuidado. Muchas gracias a todos. Adolfo Quaglia Mar del Plata
Adolfo Quaglia Mar del Plata