Graciela Cros y la poesía como arma
Ante un auditorio que colmó el salón de la Escuela Municipal de Arte La Llave, en Bariloche, la escritora develó contenido de su último libro, “Pampa de Huenuleo”.
Cuando la palabra de Graciela Cros es poesía, evoca, describe, denuncia, emociona. En “Pampa de Huenuleo” demuestra sobradamente que, escogidos y combinados con destreza, los trazos hilados urden trama que trasciende de lo individual a lo social. Como si respondiera prácticamente a los versos que Gabriel Celaya reuniera en “Poesía es un arma cargada de futuro”: mirando de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte “se dicen las verdades; las bárbaras, terribles, amorosas crueldades…”.
La lectura que la autora hiciera del texto que da título al último de sus libros introdujo al público que colmó el salón de la Escuela Municipal de Arte La Llave a potente reseña elaborada por el poeta, escritor y editor Sebastián Di Silvestro. Barrios, localidades de la Línea Sur, apellidos y nombres propios refieren a dolorosa realidad aludida en sustantivos y verbos que repiten: sol, mujeres, niños, muerte, diagnóstico, panteón, violencia, desaparecer, dormir, soñar…
“Peladero alto, árido y ventoso, embestido de frente por la tormenta. Planicie encajonada por las estribaciones de dos cerros y la barda de un río que serpentea el límite entre la cordillera y la meseta. Territorio devastado, fronterizo hacia adentro, aún bajo la custodia de un imaginario, diseñado a la medida de una aristocracia extinta”, ubica Di Silvestro en la geografía al sur del Nahuel Huapi.
“Madre ultrajada por los que se pretenden tus dueños. Omnipresentes, sádicos, grotescos, cuyo vicio es la sangre de los inocentes. Mujeres, hijos, padres y madres, muertos o por morir, para que el juego que juegan –los que insisten en cobrarse el derecho de pernada– no se detenga. Vejadas, sometidos, hoy, acá, ahora, en las cercanías que llamamos realidad, donde una voz que conocemos –y que de guachos nos viene inspirando– llega y se planta”, expresa.
Con Cros, pregunta: ¿hay sol ahí/ o hay mujeres arrojadas al descampado,/ asesinadas, violadas, comidas por los perros?/ Y dice: Desaparecen mujeres/ cerca de uno.
¿Los niños/ que también desaparecen/ duermen/ en panteones del cementerio?/ ¿En garitas oscuras?/¿Ahí sueñan?/¿Ahí hay que buscarlos/ vivos o muertos?
Cros hace “un piquete poético”, define el escritor. “Solita con sus palabras en medio de la ruta 40. Esa que el mítico Mansilla recorriera en sus versos encendiendo la mecha de la poesía entre Buta Ranquil y Chos Malal. Esta misma que tajea la pampa que da nombre al libro, la lamentada, arquetípica pampa, que en su mosaico poético es la de Huenuleo y siéndolo, es también el resto de las intemperies, nítidas por el hecho de tener nombres propios, poéticamente idénticas en su desolación”.
Ella, continúa, “no quiere ser cómplice en un mundo que urge, un mundo de nombres propios que se multiplican en su obra, a través de los años y los textos–corporizados y reflexionando– en el caleidoscopio de una poética solidarizada desde su génesis con la condición humana vulnerada: la propia y la de todas las víctimas de un sistema opresor hundido en sus resabios, con las mujeres encabezando las más nefastas estadísticas”.
En Pampa de Huenuleo “aúllan los cimarrones, el basural exhuma la codicia y el hambre, y en medio de la ruta, haciendo de su palabra hoguera, Cros sigue con el piquete” desplegando abanico de versos “que profundizan las grietas abiertas en este descampado, poemas como suturas donde florecen sus exorcismos, para conjurar lo incomprensible, lo sufrido, lo impuesto: el paso del tiempo, la enfermedad, la muerte”, interpreta Di Silvestro.
Desde sus crónicas alemanas, Cros inquiere si la poesía acude a una llamada o si decide aparecer sin aviso previo. Si para darse alcanza el deseo que uno tiene de ella, o es alquimia de poetas. Si ocurre, ¿es por la intensidad del anhelo o porque decidió bajar de la montaña, bordear el lago, avanzar por la estepa y, generosa, derramar su miel?
A juzgar por el contenido de su obra, el néctar halló cobijo y voz.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora