Guerra del gas en Europa del Este, capítulo II

Georgia acusó a Rusia de sabotear el envío de gas en castigo por acercarse a Occidente, luego de que explosiones cortaran el flujo a ese país y a Armenia. Algo similar ocurrió con Ucrania.

Por Redacción

TIFLIS (AFP).- El presidente georgiano, Mijail Saakashvili, acusó a Rusia de estar detrás de las explosiones que afectaron este domingo al suministro energético a Georgia y Armenia, mientras que Moscú ha tildado esta acusación de «histérica».

«Georgia ha sido objeto de un grave sabotaje de la Federación de Rusia», denunció en la televisión georgiana Saakashvili, antes de condenar el «chantaje» realizado, según él, por Moscú. «Desde hace tiempo, los políticos rusos nos amenazan con dejarnos sin luz y sin gas (…) y ahora ha ocurrido, en el momento en que Georgia vive su invierno más frío», agregó el presidente pro occidental, cuya llegada al poder en 2004 ha marcado el deterioro de las relaciones con Moscú.

El ministerio ruso de Relaciones Exteriores ha tildado esta acusación de «histérica» y considera que el uso de este incidente se enmarca en una campaña «anti rusa».

Las primeras explosiones, ocurridas en la madrugada, afectaron el ramal principal y una línea secundaria del gasoducto Mozdok-Tiflis, en territorio de la república rusa de Osetia del Norte, cerca de la frontera con Georgia. Este incidente afectó el suministro de gas a Georgia y Armenia. Otra explosión, también en Rusia, ha producido daños importantes en la línea de alta tensión que transporta electricidad rusa a Georgia, provocando cortes eléctricos el domingo por la noche en esta república.

«Se han producido cortes de electricidad a las grandes empresas y la población recibe corriente eléctrica intermitentemente», declaró el viceministro georgiano de Energía, Aleko Khetagurov. Según Khetagurov, el «déficit actual es de 250 megavatios» en relación al consumo eléctrico normal en Georgia, situado en 1.600 megavatios.

Tiflis, la capital, es la más afectada

Para la fiscalía rusa, las explosiones en el gasoducto ruso son obra de un «sabotaje» y anunció que se han encontrado «restos de un artefacto explosivo artesanal». Este incidente tiene lugar en un momento delicado, pues Georgia y Armenia son víctimas de la decisión de Moscú de aumentar de manera draconiana el precio del gas a las ex repúblicas soviéticas decididas a escapar a la esfera de la influencia rusa.

Una decisión similar provocó a finales del pasado año una crisis entre Ucrania y Rusia, que llevó al grupo gasífero semipúblico ruso Gazprom a cortar el gas a Kiev el 1 de enero ante la falta de acuerdo. Moscú ha su

bido cerca del doble el precio del gas a Georgia para cobrárselo desde este mes a 110 dólares los 1.000 m3.

El presidente armenio, Robert Kotcharian, quien es sin embargo un reputado aliado de Moscú, llegó a Rusia para hablar con Vladimir Putin, en particular sobre la fuerte suba del gas.

Según el ministerio de Situaciones de Emergencia ruso, es posible que la reparación del gasoducto se demore varios días dadas las condiciones meteorológicas difíciles en las montañas del Cáucaso. Ayer, Georgia y Armenia recurrieron a sus reservas por lo que la población todavía no se ha resentido de los cortes, pero las autoridades armenias y georgianas ya han advertido de que la calefacción puede sufrir restricciones.