¿Ha muerto la lectura?

La frase se repite augurando un futuro sin textos en papel. Pero más allá de los pronósticos oscuros, el libro sigue en pie. Las más de setenta y cinco mil personas que visitan las ferias del libro de la región son una prueba. Y la esperanza.

Por Redacción

LITERATURA

La señora está parada en la puerta de la Feria del Libro. Lleva una bolsa en la mano con dos libros de poesía del portugués Fernando Pessoa y espera a su hija, que se entretiene entre los stands buscando las historietas de Mafalda que le faltan a su colección. La escena no es del siglo pasado: tiene apenas dos semanas de existencia.

Ocurrió en la Feria Patagónica del Libro que organizó Fundación Cultural, en Roca, del 9 al 13 de septiembre. Y no fue una rareza. De hecho, el mes pasado, y durante diez días, Cipolletti vivó su multitudinaria Feria del Libro y hasta el viernes a la noche, la Feria Internacional de Neuquén sumaba 30 mil personas que habían recorrido sus varias sedes y stands.

“La lectura ha muerto” suele ser una de las frases más repetidas de los últimos tiempos, apuntando no sólo a la tevé, el viejo ogro que parecía dispuesto a comerse a la cultura de un solo bocado, sino también a celulares, tablets, e-books y cualquier dispositivo electrónico que se lleva la atención de los adolescentes y niños de hoy. Pero …¿se llevan su atención tan lejos del universo literario?

Hace ya 18 años, Harry Potter demostró que existe magia en la literatura cuando hizo que millones de niños se devoraran -no uno sino siete- libros gordos y enormes sin quejarse ni chistar.

¿Los adolescentes de hoy harían lo mismo? Todo indica que sí. Los tres tomos de “Los juegos del hambre” encontró un público fiel, y según un representante de la Cámara del Libro, en la Feria neuquina que termina hoy, “lo que más se está vendiendo son los libros de la saga ‘Correr o morir’”, una trilogía que también tiene su versión cinematográfica y si bien no repite el boom del chico mago, sigue marcando el ritmo y la “vigencia” de las ventas -en papel- del libro para adolescentes.

En una entrevista publicada por este diario ayer, el conductor y escritor Alejandro Dolina sostenía que el hecho de que la gente circule alrededor de los libros es ya un paso importante en la creación de lectores.

Si se toma ese dato como cierto, en el Valle hay una altístima circulación cercana a los libros de papel: el secretario de Cultura del municipio de Cipolletti, Jorge Onofri, aseguró a “Río Negro” que por la feria, que duró diez días, en agosto, “no hubo menos de cuatro mil personas al día” recorriendo los stands, lo que da una suma de 40 mil personas en total.

A eso hay que sumarle los 30 mil que hasta el viernes recorrieron la de Neuquén (con los seis mil alumnos de escuelas que hicieron visitas guiadas esta semana, incluídos), y los cinco mil que participaron del encuentro literario que se realizó en Roca.

“La repercusión de la gente es genial, más teniendo en cuenta los días flojos en cuanto al clima que tuvimos. La gente se acercó bastante a las distintas conferencia y en el gimnasio siempre hubo gente circulando”, sostuvo Marcelo Berbel, subsecretario de cultura municipal de Neuquén, haciendo un balance sobre los primeros días del encuentro neuquino.

Como en todas las ferias de la zona, los pedidos son de los más variados. Aunque el favorito haya estado orientado al público adolescente, hay otros autores que figuraron al tope del interés: Liniers, con su amplio mundo de dibujos e historietas, y con su amplio público también (el dibujante tiene fans pequeños, adolescentes y grandes también).

Según la cámara del libro, los intereses de los lectores valletanos también se dispararon hacia “El jardín secreto”, un libro que tiene mandalas paran pintar; libros de autoayuda; el recomendable nuevo libro de cocina de Francis Mallman “En llamas”; textos de política y también libros de cine.

Nadie diría, a simple vista y sumando números, que la experiencia lectora o el placer de los libros es una práctica que está cayendo en desuso.

Los best sellers del momento, el nuevo libro de la saga Millenium, “Lo que no te mata te hace más fuerte”, “Grey” (la versión de “Cincuenta sombras” narrada por él) y la última de Isabel Allende, “El amante japonés” también figuraron entre los pedidos del público valletano.

Mundo digital

Aunque la tecnología no formó parte esencial de ninguna de estas tres ferias, nadie duda de que forma y formará parte del mundo de la lectura.

Lo cierto es que aquí, en la región, no hay datos sobre las ventas en ese formato (básicamente porque se hace a través de protales online). Pero en la Argentina en general, aunque el incremento en la penetración de tablets, smartphones y e-readers generó un nuevo escenario para las editoriales y librerías, las cifras del mercado muestran que los libros en soporte digital no logran despegar. “En la Argentina, la participación de los libros digitales en el total no llega al 2 por ciento”, asegura Antonio Santa Ana, gerente de literatura general de Grupo Santillana.

Aún así, tanto en Cipolletti, como en Roca y en Neuquén, estuvieron atentos al fenómeno digital.

“En lo particular pienso que lo digital se está imponiendo. Eso no podría negarlo. Pero creo que de alguna forma hay que integrarlos: el libro va a seguir siendo el libro, tener la tapa dura o la tapa blanda en la mano y tener las hojas, es irremplazable”, dice Berbel.

“Hoy por hoy la tecnología es una herramienta que la utilizaría para acercar al libro. No creo que lo reemplace o lo auyente. De hecho, como primer pasito, en la feria tenemos un stand joven donde justamente hay youtubers que recomiendan, explican o dan su comentario sobre determinados libros, apuntando a los jóvenes o adolescentes”, cuenta Berbel.

Y lo mismo ocurrió en Roca, con la charla que dieron sobre “literatura juvenil y nuevas tecnologías”, los hermanos cipoleños Agustín y Candela Sohn, dos booktubers valletanos (recomiendan libros en Youtube) que tienen más de quinientos suscriptores que esperan semanalmente una nueva recomendación en el canal “Librothers”.

Los hermanos Sohn son la prueba palpable de que los jóvenes, la tecnología y los libros se llevan bien. Muy bien. Y de que la literatura goza de muy buena salud y tiene una larga vida asegurada. En el papel y en cualquier otros canal.


Exit mobile version