“¡Habemus papa ecológico!”

Por Redacción

Desde el 18 de junio debemos celebrar un hecho trascendental: ¡el argentino papa Francisco emitió su ecológica primera encíclica! Ochenta y siete páginas dedicadas a alertar al mundo entero sobre las causas y consecuencias del peligro que acecha a la especie humana a riesgo de extinguirla: la crisis ambiental. El mundo entero se inclina reverente, presidentes y pueblos, ante este hecho. Hasta el presidente del mayor contaminante mundial, Estados Unidos, lo elogia. ¿Se decidirán él y otros líderes de países desarrollados, de una vez, a firmar adhiriendo al Tratado de Kyoto, a tratarse próximamente en Francia? Destaquemos chispazos de la encíclica. Pidió “una audaz revolución cultural para corregir un sistema económico perverso, donde los ricos explotan a los pobres y se produce la degradación social y ambiental del planeta”. Alerta sobre “el comportamiento suicida” de la sociedad de consumo. Dice: “La tierra comienza a verse como un inmenso montón de basura”. Replica a obispos patagónicos repitiendo: “Las empresas multinacionales y los gobiernos de sus países hacen los que no se les permiten en origen: transforman una naturaleza llena de vida en tierra muerta. Y lo hacen especialmente en los países subdesarrollados”. “Esta ley del más fuerte ha engendrado una inmensa desigualdad”, y continúa: “Completamente opuestos a este modelo están los ideales de armonía, justicia, fraternidad y paz propuesta por Jesús”. Con indudable conocimiento técnico, censura el calentamiento global; critica el modelo económico dominante tratándolo de “modelo de consumismo inmoral”; pide a los gobiernos “que conciban instituciones internacionales más fuertes y eficientes, capaces de aplicar sanciones”. A la gente le pide cambios en sus hábitos personales, como compartir el auto, reemplazarlo por la bicicleta y que todos y cada uno planten árboles. Propone eliminar gradualmente los combustibles fósiles, contaminantes. Resumiendo: denota un amplio conocimiento y, valientemente, no deja títere con cabeza. Mis profundos respetos. Y también el reconocimiento por el excelente tratamiento del tema al diario “Río Negro” (pág. 23, edición del 19 de junio). Una sugerencia: editen un suplemento que contenga a) un condensado de la encíclica; b) un resumen del problema ambiental: causas y consecuencias. Si lo hicieran quizás quieran incluir las siguientes opiniones del Dr. Héctor Piacentini, quien hace años dijo: “La degradación ambiental y el futuro de la especie humana no tendrán solución si no cambia la naturaleza egoísta y consumista del hombre actual. El destino del hombre está indisolublemente ligado al de la naturaleza, a la cual pertenece”. Y me atrevo a agregar: el problema ambiental es un problema moral, filosófico y hasta cultural. El cambio de la naturaleza del hombre debe partir de la enseñanza de Jesús: “Amaos los unos de los otros”. Mientras el hombre no sea capaz de amar al hombre sólo por ser su semejante, el cambio no será posible. Mientras el hombre sea el “lobo del hombre”, estamos perdidos. Debemos conocer, apreciar y amar cada objeto, cada ser (planta, animal o humano) que forma este milagro: la vida, que es lo más maravilloso en un universo infinito por darse únicamente en este minúsculo planeta. A la Tierra sólo con amor la salvaremos. Carlos H. López, DNI 4.820.317 Asociación Ecológica de General Roca