“Hasta el día de hoy no la pudimos cremar”



El 12 de julio a las 6 de la mañana recibí la triste noticia de que mi mamá, Estela Renee Bianchi, había decidido seguir acompañándonos desde el cielo. Por esa razón, comencé con los tristes pasos que corresponden y llamé a uno de los servicios funerarios de la ciudad, ubicado en Stefenelli, donde ya habían velado a mi abuela. El dueño de la funeraria se presentó en el domicilio de mi mamá y me informó verbalmente cuál era el servicio y los costos, por lo que accedí a su traslado. Cuando le consulté por la cremación, voluntad de mi mamá en vida, me dijo que ellos la hacían pero no en Roca, ya que sólo una empresa la realiza en la ciudad, por lo que si quería hacerla con ellos el trámite demoraría unos diez días –ínterin el cuerpo quedaba en el cementerio local– porque tenían que sacar turno en el cementerio municipal de Neuquén; ellos se encargaban del traslado y todos los trámites en dicha ciudad y el costo era de 2.700 pesos. Antes de cerrar el trámite administrativo (firmar los pagarés) me acerqué a la funeraria donde realizan cremaciones, donde me dijeron que tenía que hablar en forma personal con el dueño. Le expliqué la situación y le solicité cumplir con la voluntad de ella en lo inmediato (aunque salía cuatro veces más caro) ya que como familia queríamos que así fuera. Me dijo que si otras empresas no tenían servicio de cremación propio no podían funcionar en la ciudad. Pero en este momento pude corroborar que una de las cosas que dijo era verdad: sus palabras textuales fueron “el servicio de cremación no te va a salir 2.700 pesos, te va a salir mucho más caro. Y si lo querés hacer, vas a tener que ir unos cuantos días a Neuquén, ya que el trámite es personal. Esas empresas le mienten a la gente para tomar el servicio y nosotros hacemos todo el servicio o no hacemos nada”. Le comenté que yo ya había trasladado el cuerpo de mi mami a la otra funeraria y me informó que él, por más que le pagara, no realizaría el servicio de cremación. De esta manera, llegué a las oficinas de la primera funeraria –donde no me quedaba otra que acceder al servicio de cremación que ellos ofrecían– con las demoras que venían al caso. Le pedí al dueño que me realizara un detalle del servicio, momento en el que aprecié un aumento en el precio que me había informado verbalmente al efectuar el traslado. Accedí igual y firmé los pagarés –dada la delicada situación que atravesaba–. El detalle del servicio lo realizó en una hoja original que le quedó únicamente él y me dijo que después me sacaría una copia. Siendo que ya he vivido otras situaciones como ésta, aproveché la oportunidad y le saqué una foto a lo que él no me quería dar en el momento para mi constancia. Pasaron diez días y ni el dueño de la funeraria de Stefenelli ni persona alguna en nombre de la misma me llamaron, por lo que me presenté a consultarlos para arreglar cuándo hacíamos la cremación y ahí me atendió el dueño y me dijo que había ido a la Municipalidad de Neuquén, que la reglamentación había cambiado y que el servicio ahora costaba 5.800 pesos, que el trámite era personal y, como le dije que me parecía mal lo que estaba haciendo al pretender cobrarme ahora el 100% de lo que me había presupuestado previamente, se hizo el enojado y me dijo que no realizaría el traslado del cuerpo de mi mamá y que me arreglara. Posteriormente, cuando me presenté en el cementerio local me dijeron que habían tratado de comunicarse con nosotros ya que en el depósito el cuerpo no podía estar muchos días y me informaron que la empresa les había dicho que nosotros no habíamos aparecido más y que no tenían siquiera nuestros teléfonos, cuando nunca fue así. Al día de hoy mi familia no ha podido cumplir la voluntad de mi mamá, pero esperamos justicia y especialmente que el municipio tome medidas para que tengamos finalmente un crematorio propio y público en nuestra ciudad. Pablo Miguel González, DNI 23.549.066 Roca

Pablo Miguel González, DNI 23.549.066 Roca


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