Hasta siempre... gracias totales

Ayer, a las 9 de la mañana y tras cuatro años en coma, murió Gustavo Cerati. Tenía apenas 55 años y había tenido un accidente cerebro vascular el 15 de mayo de 2010, al terminar un recital de su gira Fuerza Natural, en Caracas. Anoche lo velaban en la Legislatura porteña ante una multitud.



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MURIÓ CERATI (1959-2014)

Fueron cuatro años de espera, silencio y esperanzas. Sobre todo esperanzas. Pero ayer a la mañana, el “León”, como lo llamó su excompañero de Soda Stereo Zeta Bosio, dijo basta.

A las 9 de la mañana, Gustavo Cerati murió de un paro cardiorrespiratorio. Tenía sólo 55 años y estaba en coma desde el 15 de mayo de 2010, cuando subió por última vez a un escenario, en Caracas, en medio de su gira Fuerza Natural. Tras ese concierto, el ex Soda Stereo tuvo un accidente cerebro vascular, y nunca más despertó.

Anoche miles de personas llegaban a la Legislatura porteña a darle su despedida. Los restos iban a ser velados en el edificio a partir de la medianoche.

Aún hoy parecen increíbles aquellas crónicas que contaban el desvanecimiento del músico, el traslado en avión sanitario desde Venezuela, los primeros intentos de recuperación en el Fleni y su posterior internación. Parece irreal que hayan pasado cuatro años desde entonces.

Poco antes de aquel triste acontecimiento, aquel mismo año, el músico había llegado hasta Neuquén para ofrecer el último y brillante recital en el país, en el que presentó aquel disco que lo describía tal como era, un rocker en estado de gira permanente; un viajero musical que supo guiar a los argentinos y a toda América latina por los ritmos pop de su creación más grande, Soda Stereo. Y también como un exquisito compositor, que demostró que además de un ídolo del rock, era un músico de un talento enorme, que musicalizó la vida de muchos, desde los años 80.

Ayer su corazón dejó de latir. El director de la clínica Alcla, donde pasó los últimos años, Gustavo Barbalace, aseguró que se fue “sin sufrimiento”, y rescató la inquebrantable fe de la madre del músico, Lilian Clark. “La mamá fue un ejemplo de lucha permanente. Ojalá hubiera muchas Lilian en el mundo’’, dijo Barbalace.

Es cierto, como dijo su otro compañero de Soda, Charly Alberti, que lo que ocurrió ayer “era algo que uno se imaginaba” que podía ocurrir.

Pero Lilian nos había contagiado a todos la esperanza de verlo volver.


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