«Hay que darle lugar a la palabra en la escuela»
ROCA (AR).- Conocer el episodio protagonizado por una joven de 15 años que concurrió ebria a una escuela de Roca permitió abrir el debate en torno a las problemáticas que afectan a niños y adolescentes y que muchas veces encuentran su medio de expresión en la propia institución educativa. «Río Negro» charló con Dinorah Fait, profesora e investigadora universitaria, asistente social e integrante hasta hace muy poco del Consejo del Niño y el Adolescente local quien, usando como disparador el caso de la jovencita, realizó un análisis sobre la compleja realidad que provocan estas situaciones, la falta de políticas públicas dirigidas a resolverlas y la necesidad excluyente de abrir el dialogo y darle protagonismo a los más chicos.
En este sentido, Fait fue muy clara al apuntar que este episodio «no se lo debe ver como algo aislado» ni presente sólo en determinados colegios o barrios por cuanto «no tiene que ver con una clase social en particular, sino que afecta a los niños y adolescentes de todas las clases socales» Fait entiende que «la educación no les está dando respuestas a las necesidades de ellos. Estos chicos salen de un secundario sin saber qué es lo que van a hacer, qué van a estudiar y si van a encontrar trabajo», no obstante lo cual, desde el Estado «faltan políticas claras en términos de educación desde el Nivel Inicial, pasando por la primaria, la secundaria y hasta la universidad».
Quizá el hecho de que llame la atención el episodio del CEM 43 tienen que ver con ignorar que esto no fue algo aislado sino que otros hechos similares ocurren pero no salen a la luz. Por eso Fait se pregunta «¿qué se gana con ocultar? Sólo legitimar situaciones que son violentas emocionalmente. Esta chica en ese estado, al día siguiente ¿cómo se sintió? ¿Quién le preguntó como se sintió y cómo charlaron esto? ¿Dónde está su papel protagónico? Con un adolescente hay que instalar el dialogo», insistió. Y ese dialogo puede abrirse en la escuela, no como único espacio, pero si como un espacio posible porque la escuela es de por sí un detonante de sintomatologías. «¿Dónde se les está dando la posibilidad de decir qué es lo que quieren?» se pregunta Fait y propone «que haya espacios y espacios en la currícula donde tengan materias o reuniones donde haya un espacio para la discusión, para el análisis». Pero al mismo tiempo hay que preguntarse, según Fait, si los docentes están capacitados para ello, si conocen los derechos del niño y el adolescente para poder trasmitirlos con espíritu crítico a sus alumnos.
Para la especialista ya se les demanda demasiado a los docentes por eso la cuestión sería pensar cómo ayudarlos, cómo acompañar a la escuela en esta difícil tarea de brindar respuestas y contención a los adolescentes desde el Estado pero también desde la sociedad. «Tienen que cambiar muchas cosas y una de ellas es la estructura organizativa política de gobiernos que deberían consensuar políticas que puedan ser continuadas en el tiempo, independientemente del gobierno de turno», finalizó.
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