Hay que poner más atención a la «sobredosis de televisión»
por FERNANDA BARRO GIL
No es una novedad afirmar que el exceso de horas frente al televisor no es bueno, se trate de niños o de adultos.
En términos generales, las críticas siempre han apuntado contra el estado de pasividad que genera la teleadicción, reduciendo o anulando la cuota de actividad física tan necesaria para la salud. Hace unos años se comenzó a hablar también de la tendencia al aumento de peso por el sedentarismo que promueve este hábito y al abuso de comida chatarra, particularmente la costumbre de «picar» papas fritas, palitos fritos, galletitas dulces y bebidas azucaradas, todos productos ricos en colesterol y carbohidratos. Recientemente se incluyeron nuevos puntos en contra del abuso d horas frente a la pantalla chica, aportados por numerosos estudios.
Un estudio publicado en el número de enero de la revista internacional Pediatrics indica que aún en el caso que se elijan programas educativos o adecuados a cada edad, las horas que el niño pasa frente a la televisión reducen la cantidad de tiempo que debería transcurrir en tiempo de juego o diálogo con los padres, tiempo de estudio, actividades creativas como pintar, dibujar o amasar, leer cuentos, esparcimiento al aire libre, actividades físicas y juego grupal compartido con sus pares. En este sentido, la Asociación Estadounidense de Pediatría recomienda prohibir la televisión a los menores de dos años, y limitarla a menos de dos horas diarias a partir de esa edad.
Insomnio
En la edición de julio del año pasado, la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine publicó tres trabajos dedicados a los efectos nocivos del televisor en los niños. Uno de los estudios detectó un meno rendimiento en matemáticas y lenguas en los niños que tienen aparato de televisión en el dormitorio, independientemente del nivel sociocultural de los padres. El trabajo, eminentemente estadístico –a cargo de la doctora Dina Borzekowski, de la Universidad Johns Hopkins–, encontró como posible explicación que los aparatos en los dormitorios reducen las horas de sueño del niño, afectando su rendimiento escolar.
Estos resultados coinciden con los de otro estudio realizado por investigadores del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, y publicado en la revista Archives of General Psychiatry, que señala a la «caja boba» como causa de aumento de los casos de insomnio en los adolescentes. Durante ocho años realizaron un seguimiento en 759 familias con hijos de entre 12 y 20 años.
Detectaron así que los adolescentes que veían televisión un mínimo de tres horas diarias (el 30,3% de todo el grupo) tuvieron mayor cantidad de problemas del sueño, como dificultad para conciliar el sueño, despertarse varias veces en la noche o tener pesadillas.
Falta de atención
Dificultad para concentrarse y actuar de manera impulsiva son los efectos encontrados en niños de edad escolar que vieron televisión regularmente antes de los dos años de edad. El trabajo publicado el año pasado en Pediatrics, realizado a través de un relevamiento en 1278 familias, viene a confirmar la recomendación de impedir que los bebés miren televisión.
Imitación y ejemplo
Un equipo de investigadores del departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina de Universidad de Columbia, en Estados Unidos, detectó el promedio mensual de eventos que consideraron «inadecuados» para menores de 18 años que aparecen en la televisión en el horario diurno de ese país –que es prácticamente el mismo tipo de programación que en el resto del mundo, al menos en los hogares globalizados con la extendida televisión por cable– y registraron 1.000 hechos violentos, 1.400 referencias sexuales adultas y 1.600 anuncios publicitarios. De modo que según el tiempo que pase un niño o adolescente frente a la televisión, estará en mayor o menor medida expuesto a alguno de estos acontecimientos que diariamente se emiten. «Los chicos aprenden de diversas formas, pero la observación y luego la imitación o reproducción de lo observado es una de las formas más radicales de aprendizaje –expresa la psicóloga infantil Marisa López–. El concepto de ejemplo tiene que ver con esta forma de asimilar conocimientos y conductas. El altruismo, la solidaridad, la idea de pensar en el bien común para la sociedad, son ideas que asimilan a partir de la observación. Yo creo que todos coincidimos en que no todo lo que se muestra en la televisión está vinculado con buenos ejemplos.»
Cuando los niños son pequeños, sus padres dosifican fácilmente cuánto tiempo y qué programas consideran que deben ver; a medida que crecen la tarea se hace más difícil, cuando no imposible. «La conducta sexual –agrega la psicóloga– es otra importante función en la que la observación del entorno cumple un papel fundamental».
por FERNANDA BARRO GIL
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