Hay vida después del 7 de abril



En 42 días habrá elecciones, pero el próximo gobierno rionegrino se iniciará recién ocho meses después. La suerte que corra en la Justicia el intento de re-reelección de Alberto Weretilneck y el resultado mismo de los comicios, en los que el peronista Martín Soria aparece como el principal contrincante, signarán la política en lo que reste de un calendario electoral que tiene de todo: desde elección de intendentes hasta candidaturas a diputados y senadores nacionales.

Los casi 250 días que pasarán entre la elección y la asunción del gobernador para el período que termina en el 2023 son un plazo más que suficiente para que cualquier armado que hoy parece disparatado termine consolidándose. Después de todo quién habría dicho en 2011, cuando se derogó la “ley anticianuro” a pedido de Carlos Soria, que la hoy senadora Magdalena Odarda, opositora tenaz a la megaminería a cielo abierto, iba a ser la compañera de fórmula de su hijo. Las vueltas de la vida: la defensa de esa norma en el recinto la ejerció Arabela Carreras, hoy compañera de fórmula del gobernador Weretilneck.

Más que un nuevo período, el gobernador se juega en esta elección la existencia de su fuerza política, Juntos, tan pragmática y heterogénea como frágil en sus convicciones. Su espejo es el MPN neuquino, que lleva 63 años en el poder (incluso bajo la dictadura de Onganía).

El desafío del peronismo es volver al gobierno. Le costó 28 años y el esfuerzo se esfumó en tres semanas. Una derrota de Soria a manos de Juntos pospondría cuatro años el intento, sin demasiado impacto nacional porque el triunfo no sería de Cambiemos.

En Río Negro, la alianza Cambiemos no es menos heterogénea que Juntos, pero este año reencontró su semilla: el radicalismo. Tan repleta de manejos clientelares (Weretilneck los conoce bien) como de denuncias de corrupción, la UCR provincial quiere limpiar su pasado en la coalición macrista, pero buena parte de sus referentes conformaron los gobiernos radicales entre 1991 y 2011.

Entre las elecciones provinciales y la asunción del nuevo gobierno pasarán casi 250 días y tres turnos electorales: municipales, PASO y presidente.

Un caso aparte es el primer candidato a legislador por el Circuito Andino, Sergio Capozzi. Este abogado integra el Comité Olímpico Argentino y es el referente local del “think tank” macrista, la Fundación Pensar; tiene gran actividad en las redes sociales, desde donde pregona ideales de civismo y transparencia. Esta semana, acompañó a Marina Klemensiewicz, secretaria de Infraestructura Urbana de la Nación, por El Bolsón y Bariloche, y participó de los actos oficiales como si fuera funcionario. A poco estuvo de cortar cintas y entregar títulos de propiedad de viviendas.

La elección provincial

Si Weretilneck logra finalmente ser candidato y gana las elecciones, estará en condiciones de darles a sus postulantes locales un empuje como gobernador re-reelecto. Pero también puede poner sus condiciones. El ministro de Obras Públicas Carlos Valeri no pierde esperanzas de ser intendente de Bariloche. En el 2015 no pudo repetir como candidato porque el gobernador eligió a Gustavo Gennuso, el más outsider de los jefes comunales de la alianza provincial, pero si Weretilneck consigue la “re-re” difícilmente alguien pueda objetar la dirección de su dedo índice.

Y si Soria se impone, su liderazgo se consolidará más allá de los límites de la provincia y, además de impulsar a sus candidatos municipales, neutralizará el intento de Miguel Pichetto de repetir en el Senado como representante rionegrino. Y a la súbitamente callada Silvina García Larraburu se le hará más cuesta arriba aún.

Weretilneck, si llegara a ser candidato a la “re-re”, se juega mucho más que su liderazgo: la existencia misma de Juntos. Soria apuesta a una proyección más allá de Río Negro.

“Muy buena noticia. Cuanto antes deje el gobierno el socio de Macri, mejor para todos los rionegrinos”, dijo Soria cuando se enteró de que las elecciones serían el 7 de abril. “Tiene que gobernar hasta el 10 de diciembre”, aclaró después. Si el peronismo ganara, se abriría un larguísimo período de una especie de cohabitación, con un Weretilneck en retirada y un Soria recargado.


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